Europa League Final 2010: Club Atlético de Madrid vs Fulham FC
Especial Final Europa League 2010
Fulham European Tour 2010
Final Europa League 2010: Los ‘Cottagers’ pondrán fin mañana a una temporada interminable que comenzó en el mes de julio en Lituania.
Vilnius. Perm. Sofía. Roma. Donetsk. Turín. Hamburgo. Y de vuelta a la ciudad en la que crecieron musicalmente los Beatles. La odisea de la segunda aventura europea del Fulham en sus 131 años de historia acabará mañana en el HSK Nordbank Arena, después de 10 meses de viajes agotadores, 29.000 kilómetros recorridos y 18 partidos internacionales.
La temporada de los de Roy Hodgson empezó en Lituania el pasado 30 de julio. El 0-3 logrado en la ida FK Vetra sentenció una eliminatoria cerrada con otro 3-0 en Londres. Tras el viaje a la república ex soviética, el Fulham volvió a cruzar el viejo continente para medirse al Amkar Perm, el equipo de la ciudad rusa situada al pie de los montes Urales, en la vuelta de la segunda ronda del playoff de clasificación. Con el 3-1 de la ida en Craven Cottage, los londinenses se clasificaron pese a perder por 1-0.
En la fase de grupos, la suerte emparejó al Fulham con CSKA de Sofia, Basilea y Roma. Dos victorias en casa por la mínima (1-0) ante suizos y búlgaros y un empate (1-1) ante la squadra italiana fueron el bagaje en su entrañable fortín londinense. Mientras que lejos de la capital del Reino Unido venció en Suiza (2-3), sacó un punto de Sofía (1-1) y sólo cayó en Italia (1-0). Con 11 puntos, dos menos que el equipo de Claudio Ranieri, alcanzaba los dieciseisavos en los que esperaba otro lejano viaje el este, destino Donetsk.
Tras ganar por una mínima ventaja (2-1) en Craven Cottage, el equipo viajó a la gélida Ucrania para defender su ventaja en pleno mes de febrero. Pese al handicap climatológico, los de Hodgson sacaron un valioso empate (1-1) en el Donbass Arena y apearon de la competición al todavía vigente campeón.
Después de visitar Roma en la liguilla, el Fulham volvió a Italia para enfrentarse a la eterna Juventus. Pese a salir rebotada de la Champions League y haber protagonizado una de las peores temporadas de su historia, eliminar al gigante turinés se antojaba una gesta casi inalcanzable. Y más todavía tras la derrota por 3-1 en el Stadio Olimpico. Pero en la vuelta, los ‘Cottagers’ protagonizaron la gran hazaña en su camino hacia Hamburgo con una de las remontadas más espectaculares y sorprendentes de los últimos años en el fútbol europeo.
Las cosas se pusieron más difíciles todavía cuando David Trezeguet adelantó a la ‘Vecchia Signoria’ a los dos minutos de partido. Parecía imposible que los londinenses lograran los cuatro goles que necesitaban ante un equipo de genético oficio italiano. Pero siete minutos después, Bobby Zamora lograba igualar. En el 26’ llegó la jugada que cambió la eliminatoria con la expulsión de Fabio Cannavaro por derribar a Zoltan Gera, y trece minutos más tarde el húngaro marcaba el segundo. Tras la reanudación el ex del West Bromwich anotaba de penalti su segundo gol de la tarde y ponía el empate en la eliminatoria, y el norteamericano Clint Dempsey lograba el tanto de la clasificación a ocho minutos del final.
En semifinales y cuartos, doble viaje a Alemania. Primero para medirse al campeón de la Bundesliga, el Wolfsburgo, al igual que ante el Shakhtar para defender el 2-1 logrado en Londres. Zamora en el minuto 1 acababa con los ánimos de remontada de los germanos. El último escollo para la final de Hamburgo era, precisamente, el anfitrión, que en ningún momento demostró su condición de favorito y no inquietó a Mark Schwarzer en la ida (0-0). Un partido que el equipo disputó tras un maratoniano viaje de 17 horas en autobús por los efectos del impronunciable volcán islandés. Siete días máas tarde, en otra noche mágica a orillas del Támesis, los londinenses remontaron el golazo inicial de Mladen Petric (22’) con tantos de Simon Davies (69’) y Zoltan Gera (76’).
Con 63 partidos a sus espaldas a lo largo de toda la temporada. En Europa seis más de los doce que han necesitado Inter de Milán y Bayern para llegar a la final de la Champions League en el Santiago Bermabéu, y con 30 jugadores utilizados, el Fulham se encuentra ante el último peldaño de la temporada. Un peldaño que conduce a la gloria, una sensación desconocida en el club de Hammersmith y para la cual, dicen, no existe el cansancio.
De Portsmouth a Hamburgo
Final Europa League 2010: El once de mayo de 2008, un gol de Danny Murphy en Fratton Park salvó al Fulham del descenso en la última jornada. Veinticuatro meses después los ‘Cottagers’ están en la final de la Europa League
Roy Hodgson ha transformado al Fulham en dos temporadas y media. Desde aquella soleada tarde en Portsmouth en la que Danny Murphy (67′) cabeceó a la red una falta sacada por Jimmy Bullard, hasta la final del miércoles en Hamburgo habrán transcurrido sólo dos años y un día, en los que los ‘Cottagers’ han pasado de protagonizar una de las carreras hacia la permanencia más célebres en la historia de la Premier League hasta soñar el alzar el primer título de su historia.
Lawrie Sanchez, que en el mes de abril había tomado las riendas del equipo en sustitución del galés, ex de la Real Sociedad, Chis Coleman, empezó la temporada 2007-08 en el banquillo. Durante el verano, había invertido más de 26 millones de libras en quince contrataciones entre las que destacaron Diomansy Kamara (West Bromwich), Stephen Davis y Aaron Hughes (Aston Villa), Paul Konchesky (West Ham) o David Healy (Leeds). El que fuera ex jugador del Reading, y especialmente del Wimbledon, fue cesado el 21 de diciembre después de sumar sólo dos victorias y siete empates en 17 jornadas.
Ray Lewington, entrenador del equipo, y Billy McKinlay, técnico del los reservas, se hicieron cargo del equipo en el empate 1-1 ante el Wigan y la derrota 5-1 en White Hart Lane, antes de la llegada de Hodgson el 27 de diciembre. El nuevo manager, desvinculado de la selección de Finlandia desde noviembre, se trajo consigo a Brade Hangeland, uno de los defensas más valorados del fútbol inglés a día de hoy, y otros cinco refuerzos entre los que destaca Jari Litmanen, que después de ser invitado por el ex técnico de la selección finlandesa a un trial de 10 días firmó contrato hasta final de temporada aunque nunca llegó a debutar con el primer equipo.
Los inicios de Hodgson en el banquillo no fueron muy alentadores tras sumar sólo 13 puntos en nueve partidos. El descenso al Championship se presumía ineludible, pero los londinenses protagonizaron una espectacular recta final de la temporada con cuatro victorias en las últimas cinco jornadas, para un total de sólo ocho triunfos en toda la campaña, que le permitieron salvarse en decimoséptima posición con 36 puntos, los mismos que el Reading, pero con una diferencia goleadora de -22 por -36 de los ‘Royals’.
La gesta comenzó, precisamente, con una victoria por 0-2 en el Madjeski Stadium con goles de Brian McBride y Erik Nevland. Siete días más tarde el Fulham caía en Craven Cottage por el mismo marcador ante el Liverpool y estaba obligado a ganar los tres últimos partidos. Y lo hizo. En primero en el City of Manchester Stadium en el que levantó un 2-0 con un tanto final de Diomansy Kamará en el minuto 92. El propio delantero senagales había acortado distancias (70’) y Danny Murphy empatar en el 79’. En otro duelo directo por la permanencia en la penúltima jornada, los ‘Cottagers’ recibían al Birmingham City -que acabó perdiendo la categoría un punto por debajo- y se llevaron la victoria (2-0) gracias, de nuevo, a McBride y Nevland.
En la última jornada llegaría “el gol más importante de mi carrera”, como lo definió el ex del Liverpool, Charlton y Tottenham, ya que a pesar que los dos rivales directos Birmingham y Reading vencieron a Blackburn (4-1) y Derby County (4-0), respectivamente, fueron los jugadores y aficionados del Fulham desplazados a Portsmouth los que celebraron la salvación en Fratton Park.
La pasada campaña, Roy Hodgson condujo al equipo a la séptima plaza, la mejor clasificación de su historia, y le abrió las puertas de Europa por segunda vez, tras la victoria en la Copa Intertoto y posterior participación en la Copa de la UEFA de la temporada 2002/03, en la que el equipo cayó en tercera ronda. En verano llegaron a Craven Cottage algunos de los nombres que han sido claves para conducir el equipo hasta Hamburgo. El guardameta Mark Schwarzer (Middlesbrough), Zoltan Gera (West Bromwich), Bobby Zamora y John Paintsil (West Ham), Andrew Johnson (Everton) o Dickson Etuhu (Sunderland).
Con la mente puesta en la final de la Europa League desde hace varias semanas, el Fulham ha acabado la presente campaña en una cómoda duodécima posición, dieciséis puntos por encima del descenso. Hodgson acertó de nuevo en verano al rescatar a Damien Duff del ostracismo del Championship en el que estaba sometido en el Newcastle, y con la contratación del hermano del ex del Liverpool John Arne Riise, Bjorn Helge Riise, Jonathan Greening (West Brom) y Stephen Kelly (Birmingham CIty), entre otros. Durante el mercado invernal, también recalaron el Craven Cottage la joven promesa italiana de la Roma, Stefano Okaka, y el lateral internaciona inglés del Aston Villa, Nicky Shorey.
Con su experiencia, Roy Hodgson ha dotado al Fulham de criterio que le mancó en el resto de temporadas anteriores bajo el mandato del mecenas Mohamed Al Fayed. Sus ideas, típicamente inglesas pese a la corta trayectoria en su fútbol natal, han dotado al equipo de una fuerza que no lo hace sufrir en la Premier. El esfuerzo y sacrificio colectivos y un arsenal ofensivo focalizado en las bandas, permite al equipo salir siempre con velocidad por los flancos y sorprender tras la pérdida de balón del rival. Si toca construir, el recurso es fácil. Balones largos a Zamora. Bobby está acostumbrado a pelear contra el mundo. Los baja. Los aguanta a sus compañeros de segunda línea. Asiste a su pareja atacante (si la tiene). Y este año, además, marca. Veremos si el trabajo bien hecho tiene recompensa el miércoles.
Roy Hodgson: el artífice de la hazaña
Final Europa League 2010: Inglaterra se rinde al veterano técnico del Fulham, que tras más de tres décadas en los banquillos ha triunfado por fin en su país, y lo ha hecho protagonizando una de las mayores gestas escritas jamás por uno de los conjuntos más modestos de las Islas.
Son tiempos difíciles para los entrenadores ingleses. Ni siquiera la selección está en manos de un técnico local e incluso el West Ham recurrió la pasada campaña a un entrenador foráneo por primera vez en sus 114 años de historia. Un motivo más para entender porqué Inglaterra se ha rendido a los pies de Roy Hodgson, el veterano técnico que ha llevado al modesto Fulham a la final de la Europa League. La andadura de los ‘Cottagers’ por la antigua Copa de la UEFA es todo un cuento de hadas fraguado a partir de la ilusión del modesto, de los sueños de una afición poco acostumbrada al éxito y del trabajo de un hombre con una particular trayectoria y al que la gloria en su casa le ha llegado pasados los 60.
Royston Collin Hodgson nació en Croydon, Londres, el 9 de agosto de 1947 y desarrolló su carrera como jugador por equipos modestos entre los que sobresale el Crystal Palace, aunque también defendió las camisetas de Gravesend and Northfleet, Maidstone United y el Berea Park sudafricano con el que colgó las botas. En 1976 comenzó su particular andadura por los banquillos con el Halmstads sueco en el que estuvo hasta 1980. Una carrera que también le ha llevado por Orebro (1983-85), Malmo (1985-90), Neuchatel (1990-92), Grasshopper (1999-2000), Copenhagen (2000-01), Udinese (2001), la selección de Emiratos Árabes (2002-04), Viking (2004-05) y la selección de Finlandia (2006-07).
Antes de alcanzar la final de Hamburgo con el Fulham, su mayor logro había sido llevar a la modesta selección de Suiza de Stephane Chapuisat, Ciriaco Sforza, Alain Sutter y Marco Pascolo, a la que entrenó desde 1992 hasta 1995, a los octavos de final del Mundial de Estados Unidos 1994 y clasificarla para la Eurocopa de Inglaterra de 1996. El gran papel al frente del combinado helvético le abrió las puertas de su mayor reto profesional: el Inter de Milán. Hodgson fue una de las primeras apuestas de Massimo Moratti y el equipo se quedó a las puertas de la Copa de la UEFA de 1997, perdida en la tanda de penaltis contra el Schalke 04. Tras dos temporadas, el inglés fue sustituido por Luigi Simoni pero volvió en 1999 para dirigir al equipo dos partidos en el tramo final de temporada tras el cese del rumano Mircea Lucescu.
Entre sus dos etapas en Milán, el técnico protagonizó una de sus efímeras etapas en su fútbol natal. Durante la temporada 1997-98 y hasta diciembre de la siguiente se sentó en el banquillo del Blackburn Rovers. Tras finalizar la primera campaña en sexta posición fue cesado después de una fuerte inversión en fichajes que no dio el resultado esperado. Antes de su estancia en Ewood Park, entre 1980-82, había entrenado al Bristol City.
Roy Hodgson llegó al Fulham el 28 de diciembre de 2007 en sustitución de Lawrie Sanchez. En los primeros nueve partidos de Liga sólo sumó 13 puntos pero cuando el descenso parecía ineludible se salvó en la jornada final, después de tres vitales y agónicas victorias en los últimos cuatro partidos. La pasada campaña condujo al equipo a la séptima plaza, la mejor posición en toda la historia del club, y desde el pasado jueves, seguidores y supporters ‘Cottagers’ sólo tienen en la cabeza el próximo 12 de mayo y el Atlético de Madrid.
Hasta el propio Sir Alex Ferguson ha pedido para Hodgson el premio de Entrenador del Año. Un premio que sería más que merecido para un hombre que suma 34 años de experiencia en los banquillos (aunque sólo ocho en Inglaterra), ha dirigido a doce equipos y tres selecciones, habla cinco lenguas y ha ganado diez títulos: seis Ligas suecas y dos Copas suecas, además de una Liga y una Supercopa danesas. Antes del triunfo del pasado domingo de Steve McClaren al frente del Twente, Hodgson, con el título danés logrado con el Copenhagen en 2001, era el último entrenador inglés que había ganado un título de Liga.
A los 62 años, Hodgson está convencido que todavía tiene un gran reto por delante en su dilatada carrera. Hace meses ya se especuló sobre la posibilidad que dirija la renacida selección de la Gran Bretaña (aunque sólo estará formada por jugadores ingleses) que participará en los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Pero tras el éxito europeo con el Fulham, su nombre ha sonado para el banquillo de la propia Inglaterra, si Fabio Capello deja el cargo tras el Mundial de Sudáfrica, o incluso para ocupar el puesto de Rafa Benítez en Anfield.










