Entre dos aguas

Noviembre 4, 2009

Andrew Driver, internacional Sub’21 inglés, afronta la difícil decisión de decantarse por defender la selección absoluta de Inglaterra o Escocia

De momento no se pronuncia. Andrew Driver, jugador del Hearts de Edimburgo, no se ve preparado para tomar una decisión que marcará toda su carrera deportiva.  El centrocampista, de 21 años, debe decidir  tarde o temprano si sigue adelante con su trayectoria internacional con Inglaterra o si opta finalmente por defender la camiseta del combinado nacional escocés como hizo en sus años escolares.

Nacido en Oldham, Driver se trasladó a North Berwick, un pueblo a 25 millas de Edimburgo, a los 10 años. Pese a haber jugado con el combinado Sub’21 inglés dirigido por Stuart Pierce en el Europeo de Suecia del pasado verano, puede jugar con la absoluta de Escocia según una nueva reglamentación que considera seleccionables los jugadores con pasaporte británico escolarizados en un país diferente al de su nacimiento durante cinco años.

Andrew Driver con la camiseta del Heart of Midlothian

“Estoy aquí desde los 10 años. Mis amigos son escoceses, mis novias han sido escocesas, he estado educado aquí y he trabajado aquí toda mi vida”, ha asegurado Driver, que espera decidir su futuro lo antes posible. Lo que es seguro es que de momento no estará en la lista de convocados que el seleccionador escocés, George Burley, hará pública mañana para el partido amistoso ante Gales del próximo sábado 14.

Pese a las dudas que puede suscitar la figura de un internacional inglés que juega en un campeonato menor como el escocés, Driver se ha convertido en una pieza fundamental para el conjunto que dirige el húngaro Czaba Laszlo, que el pasado verano ya rechazó varias ofertas de equipos ingleses, entre ellas una de todo un conjunto Premier, el Burnley.

Andrew Driver, con Inglaterra en la Eurocopa Sub'21 de Suecia

Andrew Driver puede convertirse en el primer jugador formado en un equipo escocés que defiende la camiseta de Inglaterra en los últimos 50 años. Joe Baker, criado en el Hibernian, debutó con la camiseta de los Tres Leones a los 19 años en un partido ante Irlanda del Norte en el que sustituyó a Brian Clough y en el que marcó un gol. Baker sólo fue convocado en un total de ocho ocasiones, cinco de ellas como jugador de los ‘Hibs’, antes de ser traspasado al Torino en 1961. Sus otras tres internacionalidades fueron como jugador del Arsenal.


‘The Denis Law Game’

Septiembre 20, 2009

Hay un derby de Manchester que será recordado eternamente por encima de los demás. Aquel en que los ‘Red Devils’ se vieron condenados al infierno de la Segunda División por el gol de una leyenda de Old Trafford vestida de celeste.

Día de derby en Manchester. Una jornada siempre especial en la ciudad, aunque la de hoy se presenta con bastantes alicientes de más. El City, el eterno segundón, se perfila como un candidato, sino al título, a pelear con los cuatro grandes de la Premier. Su técnico, Mark Hughes, es un célebre ex ‘Red Devil’ y su gran estrella Carlos Tévez, duda hasta última hora, salió de Old Trafford por la puerta de atrás. Además, Sir Alex Ferguson, no ha dudado calentar debidamente el derby con unas declaraciones en las que acusaba a los azules de “comportarse de forma chulesca” y “ser siempre un club pequeño, con mentalidad y espíritus pequeños”. El derby de hoy puede ser recordado durante muchos años.

Pero si uno no será olvidado jamás es el que acabó con el United en segunda división “por culpa” de una leyenda ‘Red’, Denis Law. Corría el 27 de abril de 1974 y los ‘Diablos Rojos’ recibían a sus vecinos hundidos en la zona baja de la clasificación. Un taconazo del escocés a diez minutos de la finalización del partido supuso el 0-1 y la condena al infierno para los ‘Diablos Rojos’. Un tanto que siempre será recordado por ser el que provocó el descenso de ManU, aunque no fue del todo así. La victoria del Birmingham City ése mismo día enviaba a los ‘Red Devils’ a la Second Division de todas formas.

Denis Law, leyenda del ManU

Sin embargo, Law, desconocedor de la situación y superado por los nervios , tuvo que ser sustituido y abandonó el terreno de juego de Old Trafford con lágrimas en los ojos y envuelto de un silencio estremecedor. Y es que el escocés defendió la camiseta del United durante once temporadas en las que ganó dos ligas (1965 y 67), una FA Cup (1963) y la Copa de Europa de 1968, aunque no pudo jugar la final por lesión. Sólo motivos familiares impulsaron en 1974 el fichaje por el City, con el que sólo jugaría una campaña antes de retirarse.

Nacido en Aberdeen, Denis Law empezó a destacar en las filas del Huddersfield Town a las órdenes de Bill Shankly. A lo largo de su carrera batió en dos ocasiones el record del traspaso más caro de la historia del fútbol cuando firmó por el Torino por 100.000 libras y un año más tarde cuando se incorporó al United por 115.000. Su traspaso al City, valorado en 35.000 libras, superó cualquier otro registro en el Reino Unido. Ganó el Balón de Oro en 1964, marcó 30 goles con Escocia y más de 300 con los equipos en que jugó. Denis Law es una leyenda viva del fútbol británico en general y de Manchester particular. Querido por los aficionados del City y adorado por los del United, una estatua suya salvaguarda los accesos a Stretford End, en Old Trafford.


Retorno al fútbol a los 43

Septiembre 9, 2009

Steve Claridge, con más de 1.000 partidos como profesional a sus espaldas, regresó a los terrenos de juego con el Weymouth

Más a menudo de lo que creemos, el fútbol modesto, el que está de lejos de las cámaras y el asedio de los medios, también ofrece historias dignas de mención aunque sus protagonistas sean prácticamente anónimos lejos del Reino Unido. Este es el caso de Steve Claridge, veterano delantero a que a sus 43 años  decidió volverse a calzar las botas para ayudar al Weymouth, un equipo de la Conference South, con graves problemas económicos.

Claridge, con 1.008 partidos a sus espaldas a lo largo una carrera que le ha llevado por todas las categorías profesionales y semiprofesionales del fútbol inglés exceptuando la primera división, jugó sin recibir compensación alguna ante el Bromley, el pasado sábado, en un encuentro que acabó con una dolorosa derrota por 1-5.

Steve Claridge

El incombustible delantero ha compaginado desde el año 2000 varios cargos de entrenador y jugador, entre ellos en del Portsmouth, desde octubre del mismo año hasta febrero del2001, y el Millwall (2005), en el que no llegó a jugar. La temporada 2003-04 se sentó también en el banquillo del Weymouth.

Claridge, además, es una figura conocida en los medios de comunicación británicos ya que durante los últimos años ha colaborado con la BBC en la retransmisión de partidos y en algunos documentales, con Setanta Sports News y con el periódico The Guardian.


Bill Shankly y el auge del Manchester United

Mayo 20, 2009

ESPECIAL UNITED CAMPEÓN (1): Los ‘Red Devils’ igualan el record histórico de Ligas, 18, en manos de su eterno rival, el Liverpool

Es posiblemente la rivalidad más latente en el fútbol inglés, aunque muchos aseguran  que está muy lejos del gran duelo de las Islas que protagonizan Celtic y Rangers. Pero la enemistad que une a Liverpool y Manchester United vuelve a estar más a flor de piel que nunca después que los de Sir Alex Ferguson lograran alcanzar el registro histórico de Ligas, 18, en manos de sus vecinos de la ciudad del Mersey, algo que parecía imposible hace algunos años.

Curiosamente la rivalidad deportiva entre ambos clubs no es de las más antiguas en el fútbol de las Islas. Hasta la década de los 60 ambos conjuntos no empezaron a encontrarse en lo más alto de la máxima categoría. Décadas antes, tanto Liverpool como United habían alternado estancias en la elite con prolongadas travesías por el desierto, incluso, de la Segunda División. Pero los ‘Reds’ de Bill Shankly y los ‘Diablos Rojos’ de Matt Busby se alternaron las Ligas de 1964, 65, 66 y 67 e hicieron ver la luz a la rivalidad que ha llegado a nuestros días.

Sir Matt Busby, junto a George Best, con la primera Copa de Europa del United (1969)

Sin embargo, la rivalidad entre las ciudades nació mucho antes que la meramente futbolística. Allá por finales del siglo XIX, cuando ambas ciudades competían por convertirse en el eje industrial del noreste de Inglaterra, la construcción del Canal de Manchester, que la une con el Mar de Irlanda a través del río Mersey, permitió que los mercantes pudieran hacer llegar sus cargas a la ciudad sin tener que atracar en el puerto de Liverpool, lo que provocó la perdida de centenares de puestos de trabajo en la ciudad.

Sir Alex Ferguson, el hombre que ha hecho posible la gesta del United, ha tenido una carrera marcada por una profunda obsesión por sus vecinos,que se agudizó en 2003, cuando tras conquistar el 15º título liguero para los ‘Diablos Rojos’ prensa y afición empezaron a plantearse seriamente la posibilidad de alcanzar los históricos registros del Liverpool. “Es mi misión. Estoy convencido que lo lograremos, y cuando esto suceda cambiará la vida del Liverpool y de todos los demás de forma espectacular. Creedme”. Dicha obsesión nació hace ya casi 30 años, cuando el escocés emprendía su triunfal etapa en los banquillos con el Aberdeen y se topó con Bill Shankly, el hombre que hizo renacer el club de Anfield.

Ferguson siempre ha considerado a Shankly como uno de sus grandes referentes junto a Matt Busby y Jock Stein, y recuerda el impacto que le produjo conocer al hombre cuya estatua salvaguarda la entrada de The Kop con la inscripción “He Made People Happy” (Hizo Feliz a la Gente). En 1980. el escocés venía de ganar su primera Liga con el Aberdeen y se topó con el viejo Bill en los recónditos pasillos del viejo Anfield en un encuentro de managers británicos. Shankly le saludó y le advirtió que su equipo “no tenía nada que hacer contra el gran Liverpool”. Dicho y hecho. Unos meses más tarde, los ‘Dons’ se cruzarían con los ‘Reds’ en la segunda ronda de la Copa de Europa y no tendrían ninguna opción ante el equipo dirigido por Bob Paisley, a la postre campeón, que venció 0-1 en el Pittodrie Stadium y 4-0 en Liverpool.

Bill Shankly, el hombre que hizo renacer el Liverpool

Aquel encuentro significó un punto y aparte en la particular relación de ‘Fergie’ con el Liverpool, marcada durante estas dos décadas por un odio escondido, inevitable respeto y admiración, cierta envidia, algo de desdén y algunos destalles de hostilidad. La obsesión del escocés con el Liverpool acabaría de tomar cuerpo en sus primeros años en el banquillo de Old Trafford tras tomar el relevo de Ron Atkinson en 1986. Dos años más tarde, tras un duelo liguero que finalizó 3-3 con la expulsión de su pupilo Colin Gibson, el manager del United aseguró “no poder vomitar lo que pensaba” sobre la relación entre los árbitros y el club del Mersey. Pero quizá, más dolorosa fue para Ferguson la derrota en Anfield de 1992 que alejó al United del título de Liga que caería definitivamente en manos del Leeds United.

Ese fue el punto en que la hegemonía del fútbol inglés se embarcó por el viejo canal fluvial de Manchester y se instauró definitivamente en Old Trafford. Desde entonces, once títulos que han permitido a Ferguson acabar con su gran obsesión. La que le ha dado una motivación para seguir adelante pese a los constantes rumores que le acechan durante los últimos años sobre el fin de su eterna etapa en el banquillo de los Diablos Rojos. Con las mismas Ligas que el Liverpool en las vitrinas del ‘Teatro de los Sueños’, y con la opción de quedarse a una sola Copa de Europa si el United vence al Barça en la final de Roma del próximo día 27, ‘Fergie’ está cerca (si es que no lo ha logrado ya) de quitarse de encima la espina clavada de aquel encuentro con Shankly en el que se comportó, en sus propias palabras, como “una groupie”. Algo que el ego del técnico más grande del fútbol británico en los últimos 20 años no se podía permitir.