José Antonio Reyes

A Arsene Wenger se le pueden reprochar muy pocas cosas. Durante más de una década el manager francés ha llevado al Arsenal de ser una medianía con fama de pupas yesporádicas apariciones en la elite, a codearse con los históricamente grandes del fútbol inglés. Tres títulos de la Premier, cuatro de la FA Cup, una final de la Liga de Campeones y otra de la Copa de la UEFA son sólo una pequeña muestra de su trabajo en el club afincado históricamente en el desaparecido Highbury. Pero su labor se he extendido más allá, el club ha crecido y se ha modernizado hasta el punto de tener que dejar su hogar de toda la vida para trasladarse al espectacular Emirates Stadium y su particular filosofía ha convertido a los ‘gunners’ en uno de los equipos más interesantes para los buenos aficionados del fútbol que no paran de descubrir nuevos talentos bajo la camiseta roja. Y esto por no hablar de la capacidad para recupera estrellas que habían perdido en norte como Thierry Henry en la Juventus y Patrick Vieria en el Milan…

Pero hubo un día en que el sabio francés dejó de lado sus creencias y se la jugó para llevarse a Londres un joven jugador español que despuntaba en el Sevilla por su calidad, velocidad y descaro. Un talento que no pudo frenar ni el mismísimo Carles Puyol. Se trataba de José Antonio Reyes, por el que Wenger pagó al club de Nervión unos 35 millones de euros. El utrerano había debutado en la máxima categoría española con sólo 16 años la temporada 1999-2000, y en enero de 2003 abandonaba el club de toda su vida para recalar en Londres.

Reyes jugó dos temporadas y media en el Arsenal donde dejó destellos de su gran calidad, 16 goles (entre ellos uno fundamental en cuartos de final de la Champions ante el Chelsea) y el dudoso honor de ser el segundo jugador expulsado en la historia de las finales de la FA Cup tras Kevin Moran. Pero su aportación estuvo muy lejos de lo esperado, especialmente por los problemas de adaptación fruto del idioma y de las particulares y arraigadas raíces familiares. El jugador nunca escondió su malestar en la capital británica y su deseo de volver a España donde lejos de reencontrase con su mejor nivel ha pasado con más pena que gloria por Real y Atlético de Madrid, antes de recalar en el Benfica portugués, por su controvertida vida fuera de los terrenos de juego.

Pese a todo, a José Antonio Reyes le queda el honor de ser el primer jugador español en conquistar la Premier League inglesa en la temporada 2003-04, de haber ganado un torneo con la historia de la FA Cup en 2005 y de haber llevado al Arsenal a la final de la Liga de Campeones de París, en la que cayó ante el Barça. Wenger apostó por él y falló, pero ya se sabe que incluso los genios se equivocan…

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