Beckham al Milan (y ortos británicos en el Calcio)

David Beckham jugará en el Milan entre enero y marzo del próximo año. El ‘Spice Boy’ tiene ante si la posibilidad de regresar, aunque sea durante un breve período de tiempo, al fútbol de máximo nivel tras el desastre de su aventura americana en los Galaxy. El conjunto de Los Angeles es colista de su Conferencia y no levanta cabeza pese a haber recurrido a Bruce Arena tras la destitución de Ruud Gullit. Pero no está claro si ‘Becks’ se enfundará la camiseta ‘rossonera’ o sólo entrenará con el conjunto de Carlo Ancelotti igual que hiciera durante el anterior parón de la Major League Soccer con el Arsenal. De momento, el técnico milanista ha dejado la puerta abierta a la opción de contar con el jugador en algún partido si se encuentra en buenas condiciones…Beckham probará fortuna en un nuevo fútbol, tras su paso por España, y parece no tener miedo a la historia, que no está del lado de los jugadores británicos en sus aventuras italianas.

Históricamente han sido muchos los jugadores procedentes de las islas que han militado en equipos transalpinos, especialmente en los primeros años del siglo XX, durante los primeros años del fútbol en Italia. Pero en las últimas décadas, en lo que puede considerarse como fútbol “moderno”, las apariciones se han reducido y en rendimiento de estos jugadores ha dado mucho que desear.

Uno de los que mejor recuerdo ha dajado fue el galés John Charles que militó en la Juventus durante cinco temporadas entre 1957 y 1962, y en la Roma en la campaña 62-63. Con la ‘Vecchia Signora’ se proclamó Capo Cannoniero al anotar 28 tantos en 34 partidos en su primer año. Nacido en Swansea, destacó en el Leeds United de la mano del histórico manager Fank Buckley que lo consideraba el mejor jugador en su posición. Tras Charles otros también tuvieron un paso más o menos certero por Italia como Trevor Francis, que jugó en la Sampdoria entre 1982 y 1988 y Mark Heteley y Ray Wilikins en el Milan entre 1984 y 1987.

Pero en la gran mayoría de casos los jugadores británicos no han dado el nivel espero en un fútbol italiano completamente opuesto al habitual en las islas. Ian Rush tuvo un discreto paso por la Juventus en la temporada 87-88. Pero el paso del galés por Turín puede considerarse una operación para reestablecer las relaciones estables entre el Liverpool y el conjunto italiano tras el desastre de la final de Heysel en 1985. Rush, un mito en Anfield, emprendió el camino de regreso al santurio ‘red’ en el que triunfó en sus dos etapas que se prolongaron desde 1980 hasta 1996, con excepción del break en el calcio.

Tampoco triunfó en Italia el gran Paul Gascoige. El ‘bad boy’ más talentoso tras el George Best firmó por la Lazio procedente del Tottenham en 1992, pero sus continuos problemas con las lesiones le impidieron rendir como se esperaba en Roma. ‘Gazza’ llegó al calcio tras romperse la rótula en la final de la FA Cup de 1991 ante el Nottingham Forest que los ‘Spurs’ vencieron 2-1 y recaer de la lesión en una trifulca en el barrio de Dunston en Newcastle. Sólo jugó 47 partidos, en los que anotó 6 goles, en tres temporadas marcadas por continuas peleas con los ‘paparazzi’ y por romperle la tibia a su joven compañero Alessandro Nesta en 1994. Un año después firmaría por el Glasgow Rangers.

El actual manager del Blackburn Rovers, Paul Ince, vistió la camiseta del Inter de Milán durante dos temporadas, entre 1995 y 1997. El de Ilford llegó al cuadro milanés de la mano de Roy Hodgson y junto a jugadores como Ciriaco Sforza, Youri Djorkaeff o Iván Zamorano sólo pudo llevar a un equipo necesitado de éxitos a la final de la Copa de la UEFA de 1997, que perdió ante el Schalke 04. La destitución del actual técnico del Fulham fue decisiva para su regreso a la Premier. Ince dejó el Manchester United y volvió para enfundarse la camiseta del Liverpool. Tampoco tuvo un afortunado paso por la capital lombarda el irlandés Robbie Keane, que llegó al cuadro milanés después de despuntar en el Coventry durante la temporada 1999-2000, la de su debut en la máxima categoría, en la que anotó 12 goles con apenas 18 años. Pero tras unos pocos meses en Inter, la llegada de Marco Tardelli al banquillo, en sustitución de Marcello Lippi, le cerró definitivamente las puertas y el actual delantero del Liverpool emprendió el camino de vuelta para fichar por el Leeds United.

El último caso de un paso más que discreto por Italia es el de Lee Sharpe. Aquel jugador que tenía enamorado a Johan Cruyff cuando militaba en el Manchester United y que nunca recaló en el Camp Nou pese a los intentos del holandés, fichó por la Sampdoria en noviembre de 1999 procedente del Leeds United. David Platt, técnico genovés, fue el artífice del fichaje del centrocampista que sólo vistió la camiseta de la Samp en tres partidos. Sharpe decidió volver a Inglaterra en enero y fichó por el Bradford City de la First Division, con el que logró el ascenso a la Premier League 77 años después. Platt, que como jugador ya había militado en el equipo entre 1993 y 1995, se encontró con la oposición de los técnicos italianos que consideraban que no tenía la calificación suficiente para dirigir al máximo nivel. El ex del Arsenal, entre otros, dejó la Sampdoria antes de que el conjunto perdiera la categoría a finales de temporada.

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