Bill Shankly y el auge del Manchester United

ESPECIAL UNITED CAMPEÓN (1): Los ‘Red Devils’ igualan el record histórico de Ligas, 18, en manos de su eterno rival, el Liverpool

Es posiblemente la rivalidad más latente en el fútbol inglés, aunque muchos aseguran  que está muy lejos del gran duelo de las Islas que protagonizan Celtic y Rangers. Pero la enemistad que une a Liverpool y Manchester United vuelve a estar más a flor de piel que nunca después que los de Sir Alex Ferguson lograran alcanzar el registro histórico de Ligas, 18, en manos de sus vecinos de la ciudad del Mersey, algo que parecía imposible hace algunos años.

Curiosamente la rivalidad deportiva entre ambos clubs no es de las más antiguas en el fútbol de las Islas. Hasta la década de los 60 ambos conjuntos no empezaron a encontrarse en lo más alto de la máxima categoría. Décadas antes, tanto Liverpool como United habían alternado estancias en la elite con prolongadas travesías por el desierto, incluso, de la Segunda División. Pero los ‘Reds’ de Bill Shankly y los ‘Diablos Rojos’ de Matt Busby se alternaron las Ligas de 1964, 65, 66 y 67 e hicieron ver la luz a la rivalidad que ha llegado a nuestros días.

Sir Matt Busby, junto a George Best, con la primera Copa de Europa del United (1969)

Sin embargo, la rivalidad entre las ciudades nació mucho antes que la meramente futbolística. Allá por finales del siglo XIX, cuando ambas ciudades competían por convertirse en el eje industrial del noreste de Inglaterra, la construcción del Canal de Manchester, que la une con el Mar de Irlanda a través del río Mersey, permitió que los mercantes pudieran hacer llegar sus cargas a la ciudad sin tener que atracar en el puerto de Liverpool, lo que provocó la perdida de centenares de puestos de trabajo en la ciudad.

Sir Alex Ferguson, el hombre que ha hecho posible la gesta del United, ha tenido una carrera marcada por una profunda obsesión por sus vecinos,que se agudizó en 2003, cuando tras conquistar el 15º título liguero para los ‘Diablos Rojos’ prensa y afición empezaron a plantearse seriamente la posibilidad de alcanzar los históricos registros del Liverpool. “Es mi misión. Estoy convencido que lo lograremos, y cuando esto suceda cambiará la vida del Liverpool y de todos los demás de forma espectacular. Creedme”. Dicha obsesión nació hace ya casi 30 años, cuando el escocés emprendía su triunfal etapa en los banquillos con el Aberdeen y se topó con Bill Shankly, el hombre que hizo renacer el club de Anfield.

Ferguson siempre ha considerado a Shankly como uno de sus grandes referentes junto a Matt Busby y Jock Stein, y recuerda el impacto que le produjo conocer al hombre cuya estatua salvaguarda la entrada de The Kop con la inscripción “He Made People Happy” (Hizo Feliz a la Gente). En 1980. el escocés venía de ganar su primera Liga con el Aberdeen y se topó con el viejo Bill en los recónditos pasillos del viejo Anfield en un encuentro de managers británicos. Shankly le saludó y le advirtió que su equipo “no tenía nada que hacer contra el gran Liverpool”. Dicho y hecho. Unos meses más tarde, los ‘Dons’ se cruzarían con los ‘Reds’ en la segunda ronda de la Copa de Europa y no tendrían ninguna opción ante el equipo dirigido por Bob Paisley, a la postre campeón, que venció 0-1 en el Pittodrie Stadium y 4-0 en Liverpool.

Bill Shankly, el hombre que hizo renacer el Liverpool

Aquel encuentro significó un punto y aparte en la particular relación de ‘Fergie’ con el Liverpool, marcada durante estas dos décadas por un odio escondido, inevitable respeto y admiración, cierta envidia, algo de desdén y algunos destalles de hostilidad. La obsesión del escocés con el Liverpool acabaría de tomar cuerpo en sus primeros años en el banquillo de Old Trafford tras tomar el relevo de Ron Atkinson en 1986. Dos años más tarde, tras un duelo liguero que finalizó 3-3 con la expulsión de su pupilo Colin Gibson, el manager del United aseguró “no poder vomitar lo que pensaba” sobre la relación entre los árbitros y el club del Mersey. Pero quizá, más dolorosa fue para Ferguson la derrota en Anfield de 1992 que alejó al United del título de Liga que caería definitivamente en manos del Leeds United.

Ese fue el punto en que la hegemonía del fútbol inglés se embarcó por el viejo canal fluvial de Manchester y se instauró definitivamente en Old Trafford. Desde entonces, once títulos que han permitido a Ferguson acabar con su gran obsesión. La que le ha dado una motivación para seguir adelante pese a los constantes rumores que le acechan durante los últimos años sobre el fin de su eterna etapa en el banquillo de los Diablos Rojos. Con las mismas Ligas que el Liverpool en las vitrinas del ‘Teatro de los Sueños’, y con la opción de quedarse a una sola Copa de Europa si el United vence al Barça en la final de Roma del próximo día 27, ‘Fergie’ está cerca (si es que no lo ha logrado ya) de quitarse de encima la espina clavada de aquel encuentro con Shankly en el que se comportó, en sus propias palabras, como “una groupie”. Algo que el ego del técnico más grande del fútbol británico en los últimos 20 años no se podía permitir.

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