Viejos odios nunca mueren

43 años después de su último duelo en un partido de alta competición, Blackburn y Burnley se reencontraron ayer en Ewood Park

Más de cuatro décadas de espera no apaciguaron el odio histórico que se profesan los seguidores de Blackburn y Burnley. Una de las rivalidades más calientes de Inglaterra volvió ayer a vivirse a flor de piel, afortunadamente, sin incidentes destacables tras los recientes altercados del West Ham – Millwall de Carling Cup. El “East Lancashire Derby”, conocido también como “Cotton Mills Derby” es curiosamente uno de los más raros de ver. Sólo cuatro enfrentamientos desde 1983 y ninguno en la elite desde 1966 daban al duelo de ayer la atmósfera de encuentro especial, pero también le otorgaba la etiqueta de partido de alto riesgo.

La rivalidad entre ambos conjuntos emergió de la competencia en el comercio de algodón, una actividad muerta ya en la zona. El primer duelo entre dos de los conjuntos fundadores de la Football League en 1888 ya fue visto como una batalla para la supremacía de ambas ciudades más allá del fútbol. Y es que sólo doce millas separan Blackburn y Burnley, ciudades que junto a Preston y Accrington y sus respectivos equipos (Preston North End y Accrington Stanley FC) forman el llamado ‘Big Four’ de la Lancashire no metropolitana. Una región marcada por la influencia de Manchester y Liverpool y sus respectivas áreas metropolitanas.

David Dunne y Clarke Carlisle en el derby de ayer

Uno de los episodios más recordados se remonta a 1991. 13.000 aficionados lloraban desconsolados el descenso del Burnley a la Forth Division en las gradas de Turf Moor tras perder el play-off ante el Torquay, cuando un avión sobrevoló el estadio con una pancarta en la que se podía leer: “Staying down forever. Ha ha ha. Love Rovers”. Se dice que la leyenda del Blackburn, Simon Garner, máximo goleador de la historia del equipo con 168 goles entre 1972 y 1991, estaba involucrado en el asunto.

Precisamente a principios de los noventa, la etapa de multimillonario Jack Walker al frente del Blackbrun en la que el equipo logró la histórica Premier de 1994 con Alan Shearer, Chris Sutton, Grame Le Saux, Tim Sherwood y Kenny Dalglish en el banquillo, abrió una brecha que parecía insalvable entre ambos conjuntos. Sin embargo, con los años las diferencias se han ido estrechando, los odios mantenido intactos y las ganas de verse creciendo día a día. Hasta ayer.

Aficionados del Burnley se mofan de Jack Walker, cuya estátua fue ornamentada con una bufanda de los 'Clarets' durante esta semana

Preguntado por el partido en clave rugby, el capitán de los ‘Rovers’ Ryan Nelsen, gran aficionado al deporte del balón ovalado, aseguró que “los duelos entre Nueva Zelanda y Australia eran un festival de bostezos en comparación al partido que se avecinaba”. Algo que explica el espectacular despliegue policial y las estrictas normas de acceso al estadio adoptadas por la policía inglesa. Una operación digna de los oscuros años 70. Más de medio centenar de autocares desplazaron a los 3.000 seguidores de los ‘Clarets’ desde los aledaños de Turf Moor hasta Ewood Park. Ningún aficionado del Burnley que hubiera decidido viajar por su cuenta podía acceder al estadio.

Una medida estricta de la que no se salvó ningún aficionado hasta el extremo que Jason Taylor, un supporter de los visitantes que vive a pocos metros del campo de los ‘Rovers’, fue obligado a recorrer cuatro veces las distancias entre ambas ciudades para asistir al partido con la comitiva resguardada por la policía. Un dispositivo nada exagerado ya que en algunos seguidores se citaron para enfrentarse en las localidades colindantes en algunos de los últimos duelos coperos disputados en los últimos años.

El 'local hero' David Dunn celebra el gol que suponía el 1-1 provisional

El partido finalizó con victoria del Blackburn por 3-2. Robbie Blake adelantó a los ‘Clarets’ en el minuto cuatro. Euforia efímera entre los seguidores desplazados a Ewood Park, ya que David Dunn puso el empate cuatro minutos después. Franco Di Santo, el delantero argentino del Chelsea cedido al Blackburn, adelantó a los de Sam Allardyce a los 20’. Pascal Chimbonda puso el 3-1 antes del descanso, y ya en el 90′ Chris Eagles estableció el 3-2 definitivo.

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