¿Ya había ‘Villarato’ en Inglaterra?

Ante la ridícula campaña en defensa de Cristiano Ronaldo tras la agresión a Mtiliga ponemos en adecentes la figura del portugués, cuyo historial en la Premier no destaca por ser, precisamente, impoluto.

A lo largo de los últimos días estamos presenciando uno de los episodios más lamentables protagonizados por la prensa deportiva de este país. La campaña en defensa de Cristiano Ronaldo por parte de los medios, tras la agresión a Mtiliga y la consecuente suspensión por dos partidos, roza el ridículo. Igual que la contracampaña organizada en Barcelona. Desde este humilde blog no se pretende dar lecciones de periodismo de ningún tipo, pero sí poner antecedentes a la no casual actuación de la estrella portuguesa, único con el balón en los pies pero con cruces de cables más frecuentes de lo que cabría esperar. De buen seguro, muchos no se habrán tomado la molestia de repasar el historial de Ronaldo. Aquí lo tienen.

Donde todo el mundo ve una roja de escándalo, algunos ven conspiraciones, o aquello que tanto les gusta llamar “Villarato”. Una maquinación Guadiana, que, casualmente, emerge cuando el Real Madrid no acaba de funcionar como es debido y de la que nadie se acordó durante las Ligas de Capello y Schuster. La obsesión ha llegado a tal extremo que incluso un referente para todos como Alfredo Relaño parece empecinado en convertir su editorial en AS en la tira cómica de la contraportada. La teoría del “Villarato” roza el esperpento, como lo hacía la ya olvidada teoría de la conspiración “catalano-ACB”, proclamada a los cuatro vientos en los tiempos que el Barcelona de Aíto Garcia Reneses, primero, y Svetislav Pesic, después, cosechaba títulos con Navarro, Bodiroga, Jasikevicius y compañía, mientras el Real Madrid se arrastraba por los pabellones españoles -hasta el extremo de no entrar en playoff (2002-03)-, con Alain Digbeu, Dragan Tralac, Michael Hawkins o Damir Mulaomerovic. Son cosa que caen por su propio peso.

Y es que Cristiano Ronaldo es reincidente pese a quien le pese. En Inglaterra ya coleccionó episodios violentos como los protagonizados ante Almería y Málaga, además de ganarse la enemistad de los supporters adversarios por su forma de actuar y sus salidas de tono. El portugués fue expulsado por primera vez en la Premier ante el Aston Villa en 2003, tras ser amonestado por un piscinazo primero y desplazar el balón con el juego parado posteriormente. Sin embargo, el primer gran episodio polémico tuvo lugar en Lisboa, ciudad adoptiva del CR, en un partido de Champions League ante el Benfica, gran rival del Sporting. Cristiano fue multado con 4.000 libras por parte de la UEFA por dedicar gestos obscenos y escupir en dirección a la grada en el momento de ser sustituido. Una reacción chulesca parecida a la que tuvo hace un par de semanas ante un aficionado del Athletic Club, al que simuló lanzar un balón cuando éste le increpaba desde la grada de San Mamés. Gesto casi encubierto por la prensa pero que habría sido sancionado en cualquier campeonato serio.

La pasión y la presión pueden al madridista, que fue expulsado en dos ocasiones en los calientes derbys de Manchester. En el 150 duelo entre City y United, Steve Bennett expulsó a Ronaldo por una brutal entrada sobre Andy Cole en la que el delantero logró salvar los tobillos gracias a un salto milagroso. El “Villarato” de la Premier sancionó al portugués con tres partidos. Para más inri, en el entreno del día siguiente casi llega a las manos con su compañero Ruud Van Nistelrooy, cuando el holandés le recriminó la acción. Pero el episodio más parecido a los vividos en lo que va de andadura española se produjo el 15 de agosto de 2007 en Fratton Park, Portsmouth. CR fue expulsado en el minuto 85 por propiciar un cabezazo a Richard Hughes. Además, en Inglaterra todavía recuerdan también la trifulca que acabó con la expulsión de Wayne Rooney en el duelo de cuartos de final del pasado Mundial de Alemania en la que el combinado luso eliminó al inglés en los penaltys.

Los antecedentes de Cristiano Ronaldo dejan por los suelos muchos de los absurdos argumentos esgrimidos en su defensa durante los últimos días. (El más estrafalario de todos el que hablaba de la mala suerte del portugués por la baja estatura de Mtiliga, ya que la nariz del malagueño quedaba a la altura de su codo). Resulta curioso y hasta cierto punto increíble observar como se habla de campañas y presiones de los medios para que el portugués fuera sancionado más severamente. Quizá atacados por la amnesia o la demencia propia del paso de los años, la prensa de Madrid no se acuerda de las maniobras para castigar las claras y sancionables agresiones de Romario en 1994 y Patrick Kluivert en el año 2000. El Comité de Competición actuó en ambos casos de oficio sin que el acta arbitrasl reflejara las acciones. Al brasileño le cayeron cuatro partidos por un puñetazo a Diego Siemone, entonces en el Sevilla, y al holandés cinco por una acción similar al jugador del Rayo Cota. Algo así, al revés nunca ha sucedido.

Que Cristiano Ronaldo es un crack es algo indiscutible. Un jugador que ya ha marcado la década pasada y marcará la venidera, pero una cosa no deja de lado la otra. Al igual que Zinedine Zidane, Hristo Stoichkov, Eric Cantona o Paul Gascoigne, y al igual que muchos otros genios en otros ámbitos de la vida, su genio y personalidad le juegan malas pasadas. Algo que el “Villarato” no puede controlar.

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