Robbie Fowler: genio y figura

El ex delantero del Liverpool habla para Marc Hervez (So Foot) en el número 1 de la revista Panenka

A Robbie Fowler no le hizo falta coleccionar Copas de Europa como Kenny Dalglish, o ligas, como Ian Rush, o ser el gran capitán y líder del equipo durante más de una década como Steven Gerrard para ser considerado un Dios por la afición del Liverpool. Quizá fue por sus goles, 183 en 369 partidos, por su implicación con la ciudad cuando enseñó en una celebración una camiseta a favor de los trabajadores del puerto o simplemente por ser el chico del barrio que cumplió el sueño de golear con el equipo de su vida. “Era una época en la que todos tenían apodos (‘God’ era el suyo). Yo era el chaval del barrio que jugaba para el club del barrio. Tenía la vida con la que los supporters soñaban y la vivían un poco a través mío”, asegura el mítico delantero en la revista Panenka. Con su envidiable naturalidad y sin complejos, Fowler repasa su carrera y la actualidad el fútbol inglés con Marc Hervez.

Nacido en Toxteth, en el corazón de Liverpool, Robert Bernard Fowler fue el preferido de la afición en una época en la que Anfield derrochaba talento gracias a una hornada de futbolistas precoces, descarados y sobrados de calidad. Ahora, con 36 años, sigue disfrutando del fútbol y de una vida privilegiada en Tailanda. Después de dar los últimos coletazos en el alto nivel con el Cardiff City y apenas unos meses en el Blackburn, dirigido por su ex compañero en el Liverpool Paul Ince, no quiso buscar un retiro dorado en Estados Unidos o algún emirato árabe y se decantó por la aventura australiana en que defendió las camisetas del North Queensland Fury y el Perth Glory. “Me fui a Australia para descubrir una cosa diferente. El nivel equivaldría a la League Two, no hay más de 9.000 espectadores por partido, la temporada es muy corta, siete u ocho meses, y cada desplazamiento son mínimo tres horas y media de avión”. El pasado mes de junio firmó por el Muangthong United del que ahora es entrenador-jugador. “Son la gente más amable del planeta. Me paran por la calle, me abrazan y me explican que se mueren de ganas por verme jugar. ¡Además estoy en un superhotel”, bromea.

Robbie Fowler, el Dios de Anfield

Talento precoz, Fowler sufrió una lesión de rodilla con 23 que le impidió ir al Mundial 98 en el mejor momento de su carrera. “Muchas personas piensan que jamás volví a ser el mismo, pero siempre he marcado goles, incluso cuando regresé al Liverpool con 32 tacos no me fue nada mal”. En Francia, Inglaterra cayó, como casi siempre, en cuartos de final, algo que se ha ido repitiendo casi por sistema en las últimas grandes citas. El delantero no es muy optimista sobre el momento que atraviesa el fútbol inglés: “En mi época y en mi posición había gente como Sheringham, Shearer o Andy Cole. Tuve que esperar a marcar casi cien goles para que me llamasen con la selección. Hoy a un jugador le bastan diez partidos en la Premier. Tenemos un problema”

Pese a no poder volver llevar a Anfield el tan ansiado título de liga y ver desde la grada de Atenas –Rafa Benítez le dejó fuera de la convocatoria- como también se le escapaba la posibilidad de ser campeón de Europa, Robbie hace balance positivo de sus años en al élite. “Me hubiera gustado ganar más títulos pero no cambiaría mi carrera por nada el mundo. He disfrutado cada minuto”, asegura. Y añade, tajante: “Mi único lamento es no haberme podido quedar más tiempo en el Liverpool”.

Junto a Steve McManaman fue el símbolo de los llamados Spice Boys, de los que también formaban parte ilustres jóvenes ‘Reds’ como Jamie Redknapp, David James, Phil Babb, Stan Collymore y Jason McAteer. “Nunca me gustó ese sobrenombre. Parecía que no entrenásemos tan duro como el resto de los equipos. Había ciertas noches en las que nos juntábamos y tomábamos copas, como cualquier otro grupo de compañeros de trabajo”. Algunas anécdotas reflejan la unión de aquel grupo más allá de lo estrictamente profesional. “Un día nos reunimos para comprar un caballo. Como no sabíamos como llamarlo, le pusimos ‘el Caballo’ y al cabo de un tiempo compramos otro y le pusimos ‘el otro Caballo’. Con McManaman llegamos a tener hasta cinco”. Y es que ‘Macca’ es especial para él: “Siempre será mi mejor amigo”.

Fowler junto a su gran amigo Steve McManaman

Identificado con la ciudad y sus problemas, Fowler se ganó el corazón de muchos por mostrar una camiseta a favor de los trabajadores del puerto de Liverpool en la celebración de un gol. “En aquella época estaban perdiendo sus puestos de trabajo y había muchas huelgas. Tenía ganas de mandarles mi ánimo porque creía en lo que no estaban teniendo la cobertura informativa que merecían. Quizá no les ayudé a largo plazo pero puse sus problemas sobre la mesa cuando nadie hablaba de ellos. Con lo expuestos que estamos mediáticamente, nuestra obligación es echar una mano cuando la gente lo necesita”.

Aunque para célebre la celebración ante el Everton en la que se esnifó una de las líneas del campo en las narices de los seguidores ‘Toffees’ que le costó seis partidos de suspensión y una buena multa: “Durante muchos años se rumoreó que yo era cocainómano y aquello salió de los seguidores del Everton. Tenía muy claro lo que quería hacer así que marqué y me lancé”. Aquella animadversión mutua quizá surgió porque Robbie era un reconocido seguidor del Everton de pequeño. “El Liverpool me ha enseñado todo lo que se. Desde el día en que entré en la academia del Liverpool jamás volví a pisar Goodison Park”, afirma la leyenda ‘Red’.

Como seguidor del club no se tomó nada bien la marcha de Fernando Torres y no dudó en ponerse la camiseta delantero español para una campaña benéfica en la que varios deportistas se desprendían de una camiseta que odiaban: “Un compañero me dijo que llevara la del Manchester United, pero preferí llevar la del Liverpool con el 9 de Torres. Me tocó mucho los huevos que se fuera al Chelsea”.

Símbolo del Liverpool contra símbolo del United. Fowler vs Roy Keane

Uno de los rumores que siempre han rodeado a Fowler es el de haber acaparado una de las mayores fortunas de Inglaterra. Él se lo toma a broma. “Anda que no me he reído con esa leyenda urbana. En el Manchester City los supporters cantaban ‘We all live in a Robbie Fowler’s house’ con el ritmo de “Yellow Submarine” de los Beatles. El cántico decía que todas las casas del país era mías. Es verdad que tengo varias propiedades y acciones pero no hasta ese punto. Desde joven me dejé aconsejar por gente que invirtió mi dinero. Pronto entendí que mi carrera no iba a durar para siempre y que hacía falta tomar las decisiones correctas”

Robbie Fowler está de vuelta de todo y todavía le preocupa menos que antes entrar al trapo con la prensa y algunos seguidores si lo cree conveniente. Para ello tiene una nueva herramienta: “Twitter es fantástico. Si la prensa publica cualquier mentira puedes responder y aclarar las cosas inmediatamente. También facilita que los fans se comuniquen contigo y te conozcan mejor. El otro día hubo uno que me tocó las narices con lo de la coca. Si no le contestas, da la sensación que ha ganado. Así que respondí que venía de hacerme dos rallas en casa de su madre”. Genio y figura.

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1 comentario
  1. davidirracional dijo:

    un crack! otro de los chicos malos del futbol britanico, pero son naturales, hay otros futbolistas que parecen tan perfectos que no son reales

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