El segundo equipo de Glasgow

Siempre a la sombra del poder establecido por Celtic y Rangers, el Queen’s Park, que alega a la esencia romántica del deporte, nunca ha pagado un salario a un jugador

El pasado fin de semana se puso en marcha una nueva edición de la Premier League escocesa. La más singular, y devaluada, de los últimos años por la ausencia del Rangers condenado por las deudas económicas y que allanan el camino del título a un Celtic sin rival aparente. El refundado equipo protestante empezará su nueva andadura en la Third Division, cuarta categoría del sistema futbolístico escocés, en la que coincidirá con el Queen’s Park de Glasgow, un conjunto que mantiene el culto al amateurismo con el que nació el fútbol y que tiene el privilegio de ser el único club que disputa sus partidos en Hampden Park.

Este romántico equipo familiar tuvo un papel fundamental para que el deporte que más pasiones levanta a nivel mundial haya llegado a nuestros días con la fisonomía actual. A él se le deben la creación de la Copa de Escocia, la invención de los largueros para las porterías, la implantación del descanso y  los tiros libres en los partidos, que la selección escocesa vista de azul oscuro o hasta la construcción de estadio que es su casa, el de mayor capacidad el mundo hasta la inauguración de Maracaná en 1950.

Campeón de la Copa de Escocia en nueve ocasiones puede presumir de lo haber pagado nunca un salario a un jugador desde su fundación hace 145 años. Ni siquiera Sir Alex Ferguson, que militó en los Spiders entre 1958 y 1960 percibió una libra por ello. “Esta noche, 9 de julio de 1867, a las 20.30, una serie de señores se han reunido en el número 3 de Eglinton Terrace, al sur de Glasgow, para formar un club de fútbol. En este club, nadie, nadie, cobrará un salario”, reza el acta fundacional del club.

Seis años después del nacimiento del Queen’s Park Football Club se fundaría la Federación Escocesa y se crearía la Copa de Escocia. El equipo no se inscribió en la primera edición de la liga disputada en 1890, pero con el paso de los años no pudo mantenerse impasible ante la vorágine que rodeó el fútbol durante sus primeros años de vida y que lo condujo hacia una tempranera profesionalización. En 1910 el Clyde realizó una fuerte oferta económica por el que era su jugador insignia, Willie McAndrew, y a raíz de este caso la Liga permitió al Queen’s Park retener a sus jugadores hasta el día 30 de abril de cada temporada. Otra norma que, ampliada un par de meses más, se mantiene en la actualidad. Más adelante, en la década de los 50, el equipo comenzó a aceptar futbolistas profesionales cedidos por otros conjuntos aunque con la premisa de que fueran los clubs de origen de los jugadores los que se hicieran cargo de sus salarios.

Hampden Park, estadio nacional de Escocia

En los primeros encuentros internacionales de la selección escocesa la mayoría de los jugadores, procedentes del Queen’s Park, aportaron sus camisetas, entonces azul oscuro, color que el Tartan Army adoptó definitivamente. Además, en la inauguración de Hampden Park en 1903, en un duelo contra el Rangers que esta temporada se repetirá en la cuarta división, la catedral del fútbol en la vieja Caledonia llegó a acoger más de 95.700 aficionados, un record superado en 1937 en un encuentro entre Escocia e Inglaterra (149.415).

Uno de los principios básicos relacionados con el deporte es el que el dinero deshonra su alma. Sin embargo el interés creciente por el fútbol en el norte de Inglaterra y Escocia en la década de los 80 del siglo XIX conllevó, indefectiblemente, la profesionalización del deporte rey en 1884. El Preston North End, el Blackburn, el Bolton o el Darwen fueron los primeros conjuntos en atribuir un salario a sus jugadores, en contraste con los clubs de Londres que se mantenían fieles al principio del amateurismo.

La situación tuvo su punto de inflexión en una eliminaría de la FA Cup entre el Preston y el Upton Park londinense. El partido en la capital británica finalizó 1-1 pero antes del partido de vuelta los capitalinos denunció a la FA que sus rivales utilizaban jugadores profesionales. La investigación pertinente constató lo que ya era un secreto a voces en el creciente mundo del fútbol; que el Preston tenía jugadores a los que había retribuido con sueldos que alcanzaban las 1.500 libras. A estos futbolistas se les buscaban empleos en empresas, como tapaderas, exageradamente bien remunerados.

El Preston North End fue descalificado y suspendido por un año pese a ser uno de los equipos de referencia en aquellos tiempos. A consecuencia de este caso la FA comenzó a controlar los cambios de residencia de los jugadores con la finalidad de detener las contrataciones fraudulentas, en un flujo especialmente grande entre el norte de Inglaterra y Escocia.

Muchos equipos de esta zona, sin embargo, se opusieron a la decisión de la FA en un movimiento que evidenció que estas prácticas estaban generalizadas entre los equipos más potentes. Incluso llegaron a iniciarse conversaciones para crear una federación alternativa para profesionales con equipos del norte y escoceses. A la FA no le quedó otro remedio que aceptar el profesionalismos como medio de supervivencia y el 20 de julio de 1895 reconoció que los jugadores pudieran cobrar de los clubs. Fue entonces cuando se creó una federación amateur que sigue adelante a día de hoy aferrada a un sentimiento de otra época. Como el Queen’s Park de Glasgow.

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