Neil Lennon, insignia del Celtic

El gran ídolo de la afición del conjunto de Glasgow, que hoy visita el Camp Nou en la Liga de Campeones, no está en el césped sino en el banquillo

Son tiempos felices en Parkhead. El Celtic volvió a conquistar la Liga Escocesa la pasada campaña después de tres años de domino del Rangers. La afición disfruta de un equipo joven, con talentos emergentes como Gary Hooper, Anthony Stokes, Fraser Forster o Victor Wanyama y del regreso de las grandes noches de gloria europea. Todo aliñado, no cabe duda, por el hundimiento del eterno rival, relegado a la cuarta división por los graves problemas financieros que obligaron a su disolución y refundación. Pero pese al buen momento del equipo, líder en la liga doméstica y con plenas opciones de acceder a los octavos de final de la Liga de Campeones, el gran ídolo de la afición no está sobre el terreno de juego, sino en el banquillo. Es Neil Lennon.

Nacido en Lurgan (1971), un conflictivo enclave en el conflicto de Irlanda del Norte, Lennon es el primer entrenador de los Bhoys desde junio de 2010. Católico norirlandés, se ganó el corazón de los supporters durante su etapa como jugador en Celtic Park. Representa como pocos al conjunto de Glasgow y también el fútbol escocés. Luchador insaciable, pero con calidad suficiente para manejar el equipo en el centro del campo y con carácter para no esconderse ni evitar cualquier tipo de trifulca o contencioso de tintes físicos o solo verbales Se ha convertido en una insignia para el club por su papel en el campo pero también fuera de él, víctima de una constante campaña de acoso sectario por parte de la comunidad unionista y protestante, ya desde su etapa como juagdor.

En marzo del pasado año el Royal Mail interceptó en Kirkintilloch un paquete bomba como los que días después fueron enviados a la diputada laborista Trish Godman y a Paul McBride, abogado del futbolista. Lennon también fue agredido por un aficionado que saltó al campo durante un partido contra el Hearts, equipo protestante de Edimburgo. Su caso hizo intervenir incluso al Primer Ministro escocés, Alex Salmond: “Como indicativo de la seriedad con la que tomamos estos sucesos, el subcomité de Gobierno se reunió para asegurarnos de que la investigación policial cuenta con todo el apoyo necesario”, señaló. Estos paquetes, diseñados para “lisiar o matar” a sus destinatarios, y que fueron confeccionados por individuos sin formación paramilitar, se sumaron a una balas dirigidas al técnico enviadas desde una dirección de Irlanda del Norte.

La máxima tensión extrafutbolística se plasmó en el terreno de juego en un caliente duelo de Copa con el Rangers, en medio de todos estos acontecimientos, que se saldó con tres tarjetas rojas, enfrentamientos entre los seguidores, 34 detenciones en del Celtic Park y 187 fuera del estadio, y una fuerte enganchada entre Lennon y el por entonces ayudante de Walter Smith en el Rangers y actual técnico del equipo, Ally McCoist.

El manager de los Hoops firmó con el Manchester City a los 16 años y tras pasar por el Crewe Alexandra se dio a conocer durante su etapa en el Leicester City, de la mano del Martin O’Neill, con el que ganó las Copa de la Liga inglesa de 1997 y 2000. Tras militar en el Celtic (2000-2007) con el que conquistó la Premier en cinco ocasiones, además de cuatro Copas, dos Copas de la Liga y alcanzar la final de la Copa de la UEFA en la que cayó contra el Oporto de José Mourinho, acabó su carrera profesional en el Nottingham Forest y el Wycombe.

Ya en agosto 2002, antes de un encuentro clasificatorio para la Eurocopa de 2004 en el que iba a estrenarse como capitán, dejó la selección de Irlanda del Norte cansado de las amenazas de muerte recibidas. La carrera de este combativo y aguerrido centrocampista transcurrió sin sobresaltos hasta que firmó por el Celtic, históricamente el equipo de los católicos escoceses de descendencia irlandesa. Con su selección, Lennon fue abucheado cada vez que intervino en el juego dos meses después de su fichaje por el conjunto de Glasgow e incluso aparecieron pintadas y dibujos con el lema “Lennon RIP” en paredes de Belfast.

Pese a la mediación del entonces técnico de Irlanda del Norte, Sammy McIlroy, que en un primer momento evitó la marcha del centrocampista, una llamada telefónica a la BBC en nombre de La Fuerza Voluntaria Lealista (LVF), en la que se le amenazaba de muerte a él y a su familia, fue la gota que colmó el vaso.

Antes de Neil Lennon, durante la década de los 80, otro ilustre capitán católico de Irlanda del Norte, Martin O’Neill (curiosamente su técnico en el Cletic y en el Leicester) también recibió constantes amenazas por parte de los lealistas protestantes, pese a ser uno de los protagonistas -junto a Gerry Arsmtrong el autor del gol- de la histórica victoria norirlandesa ante España, en el Luis Casanova de Valencia, en el Mundial del 82. Un hito que ni el gran George Best pudo alcanzar.

@cescguimera

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