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Arsenal Dream Team

El holandés redefinió el fútbol en el Arsenal e Inglaterra durante sus once años en Londres. Se convirtió en el catalizador de los nuevos tiempos con un juego moderno y de fantasía y también en el estandarte de la expansión internacional de la Premier.

En abril de 1993 la revista musical Select publicaba en portada una foto de Brett Anderson resguardado de fondo por la Union Jack y titulaba con el cuchillo entre los dientes: “Yankees a casa”. El heredero de Margaret Thatcher, John Major, había arrasado en las elecciones ante el laborista Neil Kinnock pocos meses antes, las bandas norteamericanas copaban las portadas en la prensa musical británica, subía el paro y los equipos ingleses, pese a competir de nuevo internacionalmente, cargaban todavía las consecuencias de la tragedia de Heysel. Si la eclosión de Suede en la escena musical británica representó el momento fundacional del Britpop y la exaltación y la reafirmación de los valores culturales e identitarios británicos entre una generación sin grandes perspectivas, la llegada de Dennis Bergkamp (Amsterdam, Holanda, 10 de mayo de 1969) a la Premier League supuso un punto de inflexión para el fútbol inglés. Una mirada hacia el futuro. El adiós definitivo a las sombras del pasado.

Cuando Bergkamp llegó al Arsenal en junio de 1995 procedente del Inter de Milán se convirtió en la primera gran estrella internacional que aterrizaba en Inglaterra tras el veto de a las competiciones europeas impuesto por la UEFA. Pese a no brillar en el calcio, el holandés mantenía intacta su fama, en gran medida por los dos goles en Wembley que dejaron a la selección inglesa fuera del Mundial de 1994. Con la repentina retirada de Eric Cantona se convirtió, además, en el gran emblema de la Premier a nivel internacional.

Con una flema nada británica, Bergkamp actuó de catalizador de los nuevos tiempos para el fútbol inglés y para el Arsenal, en una época en la que todavía imperaba la aguerrida, ruda y combativa concepción del juego implantada por sus creadores un siglo antes. Con él, ya bajo las órdenes de Arsène Wenger, los ‘Gunners’ dejaron atrás su histórica fama de equipo antipático y de aburrido por el juego rácano con el que cosechó el éxito George Graham a finales de los 80 y principios de los 90. El técnico alsaciano llegó a Highbury un año más tarde, después de la destitución de Bruce Rioch.

Cuando el Arsenal alzó la Premier League y la FA Cup en 1998, Tony Blair ya había devuelto a los laboristas a Downing Street 18 años después y Radiohead había certificado la defunción del Britpop con Ok Computer. En pocos años el nombre de Bergkamp ya formaba parte de la leyenda ‘Gunner’. Su mito fue in crescendo hasta sumar 120 goles en 423 partidos y lograr dos títulos de liga más (2002 y 2004) y otras tres Cups (2002, 2003 y 2005). Como a Wenger, solo le faltó el éxito internacional que tuvo en la yema de los dedos en las finales de Copa de la UEFA y Liga de Campeones perdidas ante el Galatasaray (2000) y el Barcelona (2006), respectivamente.

El futbolista del pánico a volar dejó para el recuerdo goles inolvidables, entre ellos el que anotó en agosto de 1997 ante el Leicester City, fue escogido Jugador del Año en Inglaterra en 1998 y segundo mejor jugador de la historia del Arsenal, por detrás de Thierry Henry, por los propios seguidores. Para Wenger, “no había otro jugador mejor en el mundo. Marcaba goles desde fuera del área como un centrocampista y necesitaba menos toques al balón para marcar que muchos delanteros”.

La temporada en la que el Arsenal se despedía de Highbury (2005-06) se despedía también de Bergkamp. Dos iconos para la historia. En su honor se disputó el primer partido en el Emirates Stadium el 22 de julio de 2006 entre leyendas y jugadores de Arsenal y Ajax, los dos grandes equipos de su carrera.

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Especial Arsenal vs Barcelona: Una apuesta personal de Herbert Champman que llegó al equipo casi por casualidad y se convirtió en uno de los talentos más precoces de su generación. Sólo la II Guerra Mundial pudo frenar una carrera vertiginosa cuando tenía sólo 27 años.

Si Frank Lampard destaca en la actualidad por unos registros goleadores más propios de un delantero que de un centrocampista, qué decir de Cliff Bastin (Devon, 14-3-1912), una de las primeras estrellas precoces del fútbol inglés, que estableció unas marcas inalcanzables para un jugador que vive varios metros alejado del área rival. Su legado en los ‘Gunners’ fueron cinco Ligas y dos Cups con 396 partidos y 178 goles en su casillero particular entre 1929 y 1946. Da miedo, lástima y rabia pensar hasta dónde habría podido llegar si la II Guerra Mundial no hubiera truncado su carrera a los 27 años, casi en su momento álgido.

Caprichos del destino y de la historia, Bastin llegó al Arsenal por casualidad. Herbert Chapman fue a Watford para observar a un extremo del Exeter City llamado Tommy Barnett, pero acabó contratando al joven jugador que corría por la otra banda. Con sólo 17 partidos en el equipo de su ciudad natal, el centrocampista llegaba a Highbury al finalizar la temporada 1928-29. Debutó con el Arsenal el 5 de octubre de ese mimo año ante el Everton y finalizó su primera campaña con jugó 21 partidos y el primer título: la Cup de 1930. Bastin hizo historia la temporada siguiente al conquistar la primera Liga y debutar con Inglaterra (con la que sumaría 21 partidos y 12 goles) y convertirse, con 19 años, en el jugador más joven en ganar la First Division, la Cup y jugar con la selección.

Junto a Alex James (1927-1937), su compañero en la izquierda, formó la pareja por la que pasaba todo el fútbol ofensivo del equipo y su acierto ante la portería rival fue fundamental en los títulos de 1933 y 1934. La llegada de Ted Drake en marzo de 1934, le obligó a replantearse su rol y convertirse en un asistente más que en un goleador, para guiar al equipo a la tercera Liga consecutiva. Algo que no se había logrado hasta entonces y que sólo han repetido Liverpool (1982, 83 y 84) y Manchester United (1999, 2000 y 2001 y 2007, 2008 y 2009).

Con James ausente durante gran parte de la temporada por lesión, Bastin volvió a destacar como goleador la temporada 35-36, en la que logró 17 goles, pero no pudo guiar al Arsenal al cuarto título consecutivo (algo que nadie ha logrado en Inglaterra) que cayo en manos del Sunderland. A falta de la First Division, los ‘Gunners’ alzaron la FA Cup y no volvieron a conquistar la Liga hasta dos temporadas después, de nuevo con un Bastin determinante con 17 goles más.

La II Guerra Mundial frenó su carrera cuando sólo tenía 27 años y se encontraba posiblemente en el mejor momento de su carrera. Tras la reanudación de las competiciones la temporada 1946-47 jugó algunos partidos más con el Arsenal, pero muy mermado físicamente decidió dejar el fútbol ese mismo años.

Cliff Bastin fue uno de los siete jugadores ‘Gunners’ que participaron en  “La Batalla de Highbury” contra Italia en 1934. Años más tarde, en 1941, la propaganda fascista transalpina, a través de Radio Roma, aseguró que el jugador había sido capturado como prisionero de guerra en la Batalla de Creta. Las autoridades del régimen obviaron el pequeño detalle que Bastin tenía problemas agudos de audición y no había sido considerado apto para ejercer sus obligaciones militares.

Bastin, con 178 goles, fue el máximo goleador de la historia del Arsenal hasta que Ian Wright superó su marca en 1997. Actualmente sigue tercero en la clasificación general por detrás de Thierry Henry (226) y el propio Wright (185), pero continúa en segundo por lo que a la competición de liga se refiere, con 150 -por detrás del galo (164) -, y sigue en lo más alto de los artilleros ‘Gunners’ en la FA Cup, con 26 tantos. Además, sus 33 goles en la temporada 1932-33 siguen siendo todavía una cifra inalcanzable para un jugador de su demarcación.

Cliff Bastin murió el 4 de diciembre de 1991.

Especial Arsenal vs Barcelona: La conjunción perfecta entre talento e inteligencia, el irlandés ha sido uno de los jugadores con más calidad que han visto los supporters ‘Gunners’. Su palmarés, sólo la Cup de 1979, no corresponde a su gran legado en el club.

“The Irishman was the cleverest playmaker of his generation and, rather like Diego Maradona at the 1986 World Cup, he could make a mediocre team a potent one”. De esta forma describe la web oficial del club a Liam Brady (Dublín, 13 de febrero de 1956), uno de los futbolistas más talentosos que ha vestido al camiseta del Arsenal, suma de regate, velocidad, fuerza, equilibrio, un gran disparo y entrega total en el terreno de juego. Durante siete temporadas en las que sumó 307 partidos y 59 goles,  y en las que sólo conquistó la FA Cup de 1979, se ganó su lugar de privilegio en la historia de los de Highbury

‘Chippy’ llegó al club con 15 años y a los 17 debutaba con el primer equipo. Bertie Mee le dio su primera oportunidad el 6 de octubre de 1973, ante el Birmingham City, en sustitución de Jeff Blockley. Sin embargo, Brady no gozó de regularidad en el equipo hasta la temporada siguiente,  en la que Terry Neil se hizo cargo del equipo tras la destitución de Mee. Al lado del mítico campeón del mundo Alan Ball (ex Blackpool, Everton y Southamptom, entre otros), con el que coincidió hasta 1976, aprendió a leer el jugo y progresó hasta convertirse en el Mejor Jugador del año en Inglaterra en 1979.

Pero los mejores años de Liam Brady coincidieron con una época de poca estabilidad en Highbury en la que el equipo siempre estuvo lejos de alcanzar las cuotas dictadas por su historia.  A finales de la década, el Arsenal tuvo un atisbo de resurrección al alcanzar la final de la FA Cup durante tres temporadas consecutivas. En 1978, los ‘Gunners’ cayeron en Wembley ante el Ipswich Town (1-0) y en 1980 lo hicieron ante el West Ham por el mismo resultado.

En la final ganada al Manchester United 3-2 en 1979, recordada por ser “La Final de los Cinco Minutos”, Brady protagonizó una de sus actuaciones más recordadas. El Arsenal logró ponerse por delante en el marcador gracias a Brian Talbot (12’) y Frank Stapleton (43’), pero el United dirigido por Dave Sexton forzó un épico empate con goles de Gordon McQueen (86’) y Sammy McIlroy (88’).Cuando todo parecía encaminado al replay, un gran centro de Brady desde la izquierda lo remató en Alan Suderland en el segundo palo para lograr el 3-2 definitivo.

Su carrera daría un giro la temporada siguiente. El Arsenal alcanzó la final de la Recopa en la que  fallaría el único penalti de la tanda ante el Valencia en el estadio de Heysel. El gran papel individual el las semifinales en las que el Arsenal apeó a la Juventus por un global de 2-1 no pasó desapercibido por los dirigentes italianos que se lo llevaron a Turín al finalizar la temporada. Durante  las dos campañas en las que estuvo en la Juve conquistó dos Scudettos, -el segundo de ellos llegó tras un decisivo tanto suyo de penalti- pero la llegada del francés Michel Platini le cerró las puertas de la Vecchia Signora. El irlandés pasó después por la  Sampdoria (82-84), el Inter (84-86), y el Ascoli (86-87), antes de regresar a Inglaterra para retirarse con la camiseta del West Ham. Pese a llegar veterano y no poder evitar el descenso del equipo a la Second Division en 1989, los supporters ‘Hammers’ idolatraron a Brady hasta llegar al extremo de invadir el terreno de juego el día de su último partido en el que se despidió con un gol al Wolverhampton,

Liam Brady marcó nueve goles en 79 internacionalidades con Irlanda. En 1991 empezó una poca exitosa carrera en los banquillos de Celtic, (91-93) y Brighton (93-95). Actualmente es asistente Giovanni Trapattoni en la selección irlandesa junto a Marco Tardelli.


Especial Arsenal vs Barcelona: Corazón ‘Gunner’ durante casi una década, el francés llegó a Londres a finales de 1996 tras una frustrante aventura en el Milan y se convirtió en el eje vertebrador del equipo de Arsène Wenger. Símbolo de los nuevos tiempos en Highbury, Vieira heredó en brazalete de capitán de la mano de Tony Adams.

Bienvenidos al Siglo XXI. Patrick Vieira fue uno de los primeros exponentes del paradigma del centrocampista moderno. Un jugador total, capaz de dominar en centro del campo en la parcela defensiva por su poderío físico, pero avezado a ser el primer atacante por sus condiciones técnicas y visión de juego. Pero además, el francés también es el distintivo de los nuevos tiempos en Highbury por una integración e identificación con el club que lo llevó a la capitanía en 2002.

Patrick Vieira, nacido en Dakar, capital de Senegal, el 23 de junio de 1976, llegó al Arsenal en septiembre de 1996 después de una frustrante aventura en el Milan. Había destacado  en el Cannes siendo prácticamente un adolescente,  pero nunca gozó de las oportunidades necesarias en Italia donde sólo jugó dos partidos que su equipo perdió. El galo fue una de las primeras apuestas personales de Arsène Wenger, que pagó por él 3,5 millones de libras. Lo que viene después es de sobras conocido: 406 partidos con el Arsenal, 33 goles, tres títulos de la Premier (1998, 2002 y 2004), cuatro Cups (1998, 2002, 2003 y 2005) y cuatro Community Shields (1998, 99, 2002 y 2004).

Vieira fue creciendo poco a poco, año tras año, desde su llegada a Londres. Sus aptitudes físicas le permitieron una rápida adaptación al fútbol inglés y junto a cu compatriota Emmanuel Petit, que llegó a Londres un año más tarde, formó la pareja de centrocampistas que guió al equipo al Doblete de 1998. La ascendencia de ambos en el juego y en el resto de sus compañeros la aprovecharon también los seleccionadores franceses,  Aimé Jacquet y Rogere Lemere, en las conquistas del Mundial de 1998 y la Eurocopa 2000, respectivamente.

Tras el Double del Arsenal en 2002, la importancia de Vieira en el equipo quedó patente al heredar el brazalete de capitán del gran Tony Adams. Un francés ejerciendo de líder de los de Highbury evidenció el compromiso de un grupo prácticamente integrado por jugadores foráneos -el Arsenal ha llegado a jugar partidos sin ningún inglés en su equipo, un hecho que protagonizó el Chelsea por primera vez el 26 de diciembre de 1999-, que nunca perdió la aceptación por parte de la afición.

Con Vieira en la capitanía, los ‘Gunners’ alcanzaron otro histórico Doblete en 2004 en el que, además, acabaron la Premier invictos. Su ausencia por lesión durante varios tramos de la temporada anterior, fue clave para que los londinenses no lograran el título de 2003, que ganó el Manchester United, y encadenaran tres Ligas consecutivas. Lucir el brazalete también sirvió al galo para asentar la cabeza y dejar atrás algunos actos de indisciplina protagonizados en años anteriores. Célebres son sus enfrentamientos particulares con otra leyenda del fútbol inglés de sangre caliente, el capitán del United Roy Keane, con el que mantuvo una ferviente rivalidad.

La última aportación de Patrick Vieira al Arsenal fue el tanto decisivo en la tanda de penaltis de la final de la  FA Cup, disputada el 1 de mayo en el Millennium de Cardiff, en la que Arsenal y Manchester United empataron 0-0. Dos meses después era traspasado a la Juventus por 18 millones de libras, donde conquistaría el título de la Serie A revocado por el escándalo de las designaciones arbitrales. Con la Vecchia Signora condenada a la Serie B, el francés fichó por el Inter de Milán con el que jugó hasta el pasado mes de enero en el que firmó por el Manchester City.

Especial Arsenal vs Barcelona: El capitán del gran Arsenal de los años 30 y de la selección inglesa en la célebre “Batalla de Highbury” ante Italia ocupa el lateral izquierdo con  440 partidos con los ‘Gunners’ a sus espaldas.

Otro nombre histórico de los gloriosos años 30 cierra el apartado defensivo. Edris Albert “Eddie” Hapgood (Bristol, 24-9-1908) llegó a Highbury de la mano de Herbert Chapman en 1927 y permaneció en el club hasta 1945, período en el que jugó 440 partidos y a marcó dos goles. Quizá Nigel Winterburn o incluso Ashley Cole hicieron méritos en un fútbol más complejo para ocupar el lateral izquierdo, pero ninguno de los dos posee el pedigrí de Hapgood.

Un hombre que poco podía imaginar mientras repartía leche por su Bristol natal y jugaba como amateur en el conjunto de su ciudad que acabaría convirtiéndose en el líder de uno de los equipos más laureados de la historia del fútbol británico. De la mano del preparador Tom Whittaker adquirió el tono físico de un deportista  profesional y poco a poco fue ganando importancia en el equipo hasta el punto de ser el sucesor de Tom Parker en la capitanía en 1930. Desde 1929 hasta 1939 no bajó de 32 partidos disputados en ninguna de las temporadas en que ganó las cinco ligas (1931, 33, 34, 35 y 38) y las dos Cups (1930 y 36) que figuran en su palmarés.

La carrera de Hapgood quedó truncada por la Segunda Guerra Mundial en la que luchó con la Royal Air Force británica. En junio de 1940 fue uno de los cinco jugadores del Arsenal que jugaron para el Southampton en la victoria ante el Fulham en Craven Cottage. Tras dejar el fútbol en activo entrenó al Blackburn Rovers, al Watford y al Bath City. Pero antes de dar el salto a los banquillos escribió una de las primeras autobiografías publicadas por un futbolista, titulada Footbal Ambassador.

Eddi Hapgood jugó 30 partidos con Inglaterra entre 1930 y 1939. El 14 de noviembre de 1934 estrenó capitanía ante Italia en un encuentro recordado como la “Batalla de Highbury” en el que los ingleses derrotaron a la campeona del mundo por 3-2 en el estadio londinense. En la época, aquel partido fue considerado el verdadero Mundial, ya que Inglaterra se negó a participar en el campeonato que la azzurra ganó en su país ese mismo año en plena dictadura de Benito Mussolini. El capitán lidero a otros seis compañeros, el guardameta Frank Moss, George Male, Wilf Copping, Ray Bowden, Ted Drake y Cliff Bastin, y, entre otros a un joven Stanley Matthews, jugador del Stoke City.

Eddie Hapgood falleció el 20 de abril de 1973 a los 64 años.

Especial Arsenal vs Barcelona: El acompañante perfecto para Tony Adams en el eje de la zaga. Si ‘Mr. Arsenal’ fue el líder y símbolo del equipo en la década de los 90, el recordman irlandés lo fue en los ochenta, los años más complicados en la historia ‘Gunner’ en los que no pudo lograr los éxitos merecidos.

Frágil. Así describían al joven central que debutó con el Arsenal en Turf Moor, estadio del Burnsley, el 16 de agosto de 1975, tres meses después de cumplir los 17 años. Unos visionarios. Porqué David O’Leary (Stoke Newington, Londres 2-6-1958) acabaría jugando 722 partidos con el club, record absoluto, durante 19 años.

El irlandés (su familia se trasladó a Dublín cuando tenía tres años y decidió jugar con Irlanda) se ganó la admiración de los supporters ‘Gunners’, no sólo por su fidelidad al club, sino por ser un veloz y poderoso central bajo una apariencia física más bien endeble. ‘The Spider’ destacaba también por la tranquilidad e inteligencia para sacar siempre el balón jugado a través de la mejor opción disponible en situaciones complicadas, en la que el balonazo arriba era el último recurso.

Capitán desde principios de los ochenta, su palmarés no hace méritos a su trayectoria. A O’Leary le tocó vivir algunos de los peores años de la historia del Arsenal -aquellos que tan bien relata Nick Hornby en Fever Picth (Fiebre en las Gradas)-. La Copa de la Liga ganada al Liverpool en 1987 fue la única alegría desde la Cup del 79. George Graham había llegado al banquillo de Highbury unos meses antes y el irlandés se convirtió en uno de los pilares del equipo hasta ganarse el status de ser uno de los mejores defensores de la Liga.

Dos años más tarde llegaría la histórica Liga de 1989 -ya explicada en el post sobre Tony Adams– en la que el Arsenal se proclamaría campeón en Anfield en el tiempo de descuento de la última jornada. A aquel triunfo se sumarían otra Liga (1991), una Copa de la Liga (1983) y la FA Cup del mismo año ganada al Sheffield Wednesday (2-1) en la que O’Leary fue titular en el que sería su último partido con el club. Un final que merecido para una trayectoria injustamente poco exitosa.

De sus 722 partidos con el Arsenal, 558 fueron en la Liga. El record en la era Premier está en manos de Ray Parlour con 333 seguido de muy cerca por David Seaman (325).

En verano de 1993, David O’Leary emprendió su última etapa como jugador con el Leeds United en el que no tuvo continuidad por sus problemas físicos. Durante dos temporadas sólo pudo jugar 14 partidos, y en diciembre de 1996, con 37 años, decidió no comenzar la temporada y colgar las botas. George Graham, que había llegado a Elland Road durante el verano, lo incorporó a su staff, y tras la marcha del escocés en 1996 al gran rival del Arsenal, el Tottenham, se hizo cargo del equipo.

O’Leary triunfó en su primera experiencia en un banquillo y llevó a un joven y atractivo Leeds a las semifinales de la Champions League de 2001, en un torneo en el que derrotó a derrotó al Milan (1-0), a la Lazio (0-1) y a un poderoso Deportivo de La Coruña (3-0), entre otros, antes de caer contra el Valencia. El irlandés contó con dinero para fichar, pero también supo dar la alternativa a precoces y descarados talentos para armar un equipo fascinante con un joven Paul Robinson y el veterano Nigel Martyn en la portería, y con Lucas Radebe, Rio Ferdinand, Jonathan Woodgate, Ian Harte, Lee Bowyer, Olivier Dacourt, Harry Kewell, Alan Smith, Mark Viduka o Robbie Keane, entre otros. Pese a no acabar ninguna temporada por debajo de la sexta plaza en la Premier,  Peter Ridsdale decidió prescindir de sus servicios en el verano de 2002 y contratar a Terry Venables. Un año más tarde firmaba por el Aston Villa con el que nunca logró alcanzar las expectativas depositadas para devolver a los de Birmingham a la elite del fútbol inglés, algo que poco a poco si ha logrado Martin O’Neil.

David O’Leary jugó 67 partidos internacionales con Irlanda, que podrían haber sido más a no ser de la mala relación que mantuvo con el seleccionador Jack Charlton. Llegó a coincidir en el equipo con su hermano Pierce, siete veces internacional, y marcó el penalti decisivo en el playoff ante Rumanía que clasificó a su país para el Mundial de Italia 90.

Especial Arsenal vs Barcelona: ‘Mr. Arsenal’ ganó cuatro ligas en tres décadas distintas y con 669 partidos a sus espaldas se convirtió en una leyenda y en el líder de la considerada mejor defensa de la historia del fútbol inglés.

Catorce años en el Arsenal. El último One-Club Man de los ‘Gunners’. Tony Adams (Romford, Essex, 10-10-66) llegó a Highbury con catorce años y cuatro semanas después de cumplir los 17 debutaba con el primer equipo ante el Sunderland. Su carrera es el paradigma de lealtad y entrega por unos colores, pero también el de la lucha personal al superar la adicción al alcohol y seguir ejerciendo de líder indiscutible en los primeros años de la era Arsène Wenger.

669 partidos, cuatro ligas en tres décadas diferentes (1989, 91, 98 y 2002), tres Cups (1993, 98 y 2002), dos Copas de la Liga (1987 y 93) y la Recopa de 1994 son el legado del considerado por los propios seguidores como el tercer mejor jugador de la historia del club, por detrás de Thierry Henry y Dennis Bergkamp. Adams fue, además, el líder del recordado ‘Back Four’, integrado también por Steve Bould, Lee Dixon y Nigel Winterburn, considerado la mejor defensa de la historia del fútbol inglés. Todos ellos llegaron al club de la mano de George Graham en espacio de trece meses entre 1987 y 1988, y su legado perduró tras la retirada de Bold en 1993 con el regreso de Martin Keown. Los londinenses, por ejemplo, sólo concedieron 19 goles en el título de Liga de 1991.

Un joven y ya capitán Adams fue uno de los protagonistas del final liguero más dramático de la historia del fútbol británico. Sólo una victoria por dos goles daba el título al Arsenal que visitaba, precisamente, al líder Liverpool. Tras un descanso sin goles, Alan Smith ponía por delante a los londinenses en el minuto 52 al cabecear ante Bruce Grobbelaar una falta sacada por Nigel Winterburn. Transcurrían los minutos y recordados son por todos los gestos y gritos del ‘Red’ Steve McMahon advirtiendo a sus compañeros que sólo faltaba un minuto para el final del partido y el Liverpool era todavía campeón. Pero la historia cambiaría en pocos segundos. Kevin Richardson recuperó ante John Barnes y cedió para su portero John Lukic. Éste jugó con la mano para Dixon, que golpeó al aire para un último y titánico esfuerzo de Smith que logró hacer llegar el balón a Michael Thomas que, tras la lucha con Steve Nicol, batió de nuevo a Grobbelaar. Primer título de Liga para el Arsenal en 18 años y primero para Adams que repetiría más tarde en 1991, 1998 y en 2002 sobre el césped de Old Trafford.

‘Mr. Arsenal’ tardó dos años en marcar su primer gol. Llegó en 1986 ante el Liverpool. Luego vendrían 47 más, algunos de ellos vitales para el equipo, como el que valió la victoria ante el Tottenham (1-0) en las semifinales de la FA Cup de 1993 que el Arsenal acabaría ganando al Sheffield Wednesday, o el logró un año más tarde ante el Tornio en los cuartos de la Recopa.

En 1996 se hizo pública su adicción al alcohol, que, a los 30 años, parecía precipitar  su carrera al abismo. Sin embargo, aquel 1996 la historia del Arsenal sufría un giro inesperado con la llegada al banquillo del semidesconocido Arsène Wenger. El galo, cuyas aptitudes en el aspecto psicológico son tan conocidas como las deportivas, centro sus esfuerzos en recuperar a Adams una figura vital para él dentro y fuera del terreno de juego. Con la llegada masiva de extranjeros a Highbury, el central siempre fue el referente identitario del club para seguidores y jugadores foráneos. De la mano de Wenger llegarían los históricos dobletes de 1998 y 2002.

Adams fue el primer internacional inglés nacido tras la victoria en el Mundial de 1966. Defendió la camiseta de Inglaterra en 66 ocasiones -once como capitán- en las que marcó cinco goles. Pese a perder la capitanía, que Glenn Hoddle otorgó a Alan Shearer, siguió jugando con la selección hasta año 2000. El día del último partido en el viejo Wembley (derrota ante Alemania 0-1 con gol de Dietmar Hamman) jugaba su partido número 60 en la catedral del fútbol británico, record hasta la fecha. Suyo, además, fue el último gol marcado por Inglaterra en el desaparecido recinto en la victoria 2-0 ante Arabia Saudita.

Tony Adams probó como entrenador sin éxito en el Wycombe United primero y en el Portsmouth de la Premier League más tarde, del que fue cesado tras ganar sólo cuatro de 22 partidos entre octubre de 2008 y enero de 2009.