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Historias de las Islas

James McClean, centrocampista irlandés del SunderlandEl irlandés decide cerrar su cuenta su tras la reacción provocada por un tweet sobre la popular canción republicana “The Broad Black Brimmer”

James McClean ha cerrado esta semana su cuenta de Twitter después de un nuevo incidente de tintes políticos. Reconocido republicano irlandés, el centrocampista del Sunderland manifestó a través de la red social, antes del partido del pasado fin de semana ante el West Bromwich Albion, su amor por la canción “The Broad Black Brimmer” de los Wolfe Tones.

El popular tema narra la historia de un niño cuyo padre es asesinado mientras luchaba por el IRA y su el título hace referencia al sombrero de ala ancha usado por muchos de los miembros del Ejército Republicano Irlandés en la década de 1920, durante la Guerra de Independencia y la Guerra Civil.

Tras la controversia generada por el tweet y después de mantener una conversación con el manager del equipo Martin O’Neil, norirlandés, McClean decidió cerrar su cuenta oficial en la popular red de microblogging.

James McClean nació en Derry (Irlanda del Norte), la ciudad en la que en 1972 se produjeron los incidentes conocidos como el Bloody Sunday, en los que catorce manifestantes desarmados de una marcha convocada por la Asociación por los Derechos Civiles de Irlanda del Norte, murieron  por los disparos del ejército británico. En su momento rechazó jugador con Irlanda del Norte para poder defender la camiseta de la selección de la República de Irlanda (con la que ya ha sido internacional absoluto en seis ocasiones) y el pasado mes de noviembre ya estuvo en el punto de mira de los partidarios del Unionismo al rechazar lucir la tradicional amapola con la que se homenajea a los veteranos del ejército británico en el Remembrance Day.

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Swansea campeón de la Copa de la Liga 2013El Swansea ha pasado en una década de estar al borde de la desaparición a conquistar el primer título en cien años de historia y todo de la mano del grupo de seguidores que dirige el club

El Swansea paseó el lunes por las calles de la ciudad la Copa de la Liga conquistada el domingo en una indiscutible victoria ante el Bradford City 5-0. El mayor hito en la historia de este centenario club galés que sobrevivió hace poco más de diez años a una casi irremediable desaparición, gracias al empeño de un grupo de seguidores, entre ellos un holandés que buscada mejorar su inglés y que hoy es uno de los dueños del club.

“Este título significa mucho para mi. He jugado cerca de 400, partidos durante casi diez años, en este equipo. He visto pasar muchos técnicos y jugadores, pero todos nos han ayudado a mejorar”,  señalaba el Leon Britton a la BBC tras el encuentro del domingo en Wembley. El centrocampista inglés es el único jugador de la plantilla que dirige Michael Laudrup que en mayo de 2003 estuvo presente en la agónica victoria 4-2 ante el Hull, en el antiguo Vetch Field, con la que el Swansea obtuvo la permanencia en la cuarta división, el último escalón profesional del fútbol inglés. Fue la recompensa deportiva al esfuerzo de un grupo de seguidores por rescatar un club institucionalmente muerto.

El comienzo de este cuento con final feliz se remonta a finales de los años 70, cuando John van Zweden, estudiante de un instituto de La Haya y gran aficionado el fútbol, decide buscar un amigo con el que cartearse y mejorar un alarmante bajo nivel de inglés. Era la temporada 1977-78 y David Morgan decidió responder a un anuncio publicado en al revista oficial del club: “pen pal wanted!”. Aquella correspondencia entre La Haya y Gales dio como resultado un amistad que se materializó dos años mas tarde, cuando John, completamente al día de los resultados de los Swans, decidió subirse a su Opel Ascona naranja y no detenerse hasta alcanzar tierras galeses y presenciar en directo un partido de su Swansea, aquel sábado ante el Shewsbury Town.

En 2002, con el equipo colista de la cuarta división y con el descenso administrativo como una amenaza real, David Morgan decidió reunir a un grupo de cinco amigos y seguidores, entre ellos John, con la intención de comprar el club y hacer frente a la deuda de 300.000 libras. El holandés aportó 70.000 y poco después el grupo de aficionados se hizo con el control del club de sus amores al abonar 25.001 libras a Tony Petty, el australiano que lo había conducido al borde del abismo con una nefasta gestión que, entre otras maravillas, incluya el despido de jugadores con contrato en vigor y la omisión del pago de impuestos.

Después de una década de gestión ejemplar por parte Swansea City Supporters Society, la pasada temporada el equipo de este “ugly, lovely town”, como lo describió mayor celebridad local, el poeta Dylan Thomas, se convirtió en el primer equipo galés en disputar la Premier League inglesa. Un logro, además, con un sabor de boca especial para los acérrimos seguidores del equipo ya que los Swans dejaron en el camino del playoff, nada más ni nada menos, que el gran y eterno rival, el Cardiff City. Ambos conjuntos son, junto al Newport County (Conference National), Colwyn Bay (Conference North), Merthyr (Southern Football League) y Wrexham (Conference National) dos de los seis equipos galeses integrados en el sistema futbolístico inglés.

El equipo pasea la Copa de la Liga por las calles de Swansea

El equipo pasea la Copa de la Liga por las calles de Swansea

Deportivamente, el punto de inflexión se produjo con la llegada al banquillo de Roberto Martínez en 2007 y con el técnico de Balaguer una camada de jugadores con un perfil muy alejado de los cánones de las categorías inferiores inglesas como Jordi Gómez, Ángel Rangel o Andrea Orlandi. El primer año ascendió de la League One al Championship con un fútbol vistoso y de toque, cimiento del que años más tarde sería el “Swansealona”. Con la marcha del catalán al Wigan, Paolo Sousa condujo el equipo a la séptima posición del Championship (solo un puesto por debajo del playoff) en la temporada 2010-11, pero el portugués abandonó el equipo de mutuo acuerdo con la directiva al finalizar la campaña, pese a firmar tres años.

El salto de calidad definitivo llegó de la mano de Brendan Rodgers, uno de los técnicos más reputados del fútbol inglés a día de hoy pese a su más que discreta primera campaña al frente del Liverpool. Formado como técnico en los reservas del Chelsea, al que llegó de la mano de mismísimo José Mourinho en 2004, el norirlandés condujo el equipo a la Premier League tras conquistar el playoff de ascenso y lo mantuvo en una cómoda undécima plaza en la temporada del estreno, antes de tomar este verano las riendas del club de Anfield.

Anteriormente, el Swansea había vivido sus mejores años a finales de los 70, con el ex del Liverpool John Benjamin Toshack como entrenador-jugador. En cuatro temporadas pasó de la cuarta división a la antigua First Division (1981) en la que alcanzó una brillante sexta posición. Aquella primera época dorada fue efímera y a la marcha del galés en 1984 le siguieron dos descensos consecutivos y una larga travesía por el desierto que a punto estuvo de acabar con el equipo una década atrás.

Ahora el Swansea City Football Club se codea con algunos los equipos más poderosos del mundo. Desde 2002 ha multiplicado su valor 2.400 veces, hasta los 60 millones de libras, pero sigue siendo uno de los equipos con un presupuesto más modesto en la Premier League y el viejo Vetch Field fue reemplazado por el cómodo Liberty Stadium. Pero en una zona económicamente castigada por los eternos estragos de la desindustrialización thatcherista un club manejado con seny no ha olvidado sus humildes orígenes. Los futbolistas siguen cambiándose en un gimnasio público para entrenar y las camisetas se lavan en casa.

Publicado en www.futbolbritanico.com

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Altercados entre aficiones en el Crusaders-Cliftonville de la liga de Irlanda del Norte Altercados entre aficiones protestantes y católicas obligan a suspender el encuentro de liga entre Crusaders y Cliftonville

Pese a la disminución de los altercados político-religiosos en Irlanda del Norte a lo largo de los últimos años, algunos brotes siguen aflorando en una sociedad tan dividida. Este pasado fin de semana el duelo entre el Crusaders y el Cliftonville, dos conjuntos del norte de Belfast, correspondiente a la Irish Premiership, tuvo que ser suspendido por disturbios entre católicos y protestantes.

Los incidentes tuvieron lugar minutos antes del inicio previsto para el encuentro cuando los seguidores del equipo local, de origen protestante, mostraron banderas británicas a los católicos del Cliftonville camino del estadio de Shore Road. Los altercados entre aficionados y policía acabaron con tres detenidos y la suspensión del encuentro.

Las tensiones, aunque atenuadas, siguen latentes en Irlanda del Norte. El pasado mes de diciembre dieciocho personas resultaron heridas en unos altercados producidos después de que el ayuntamiento de Belfast votara a favor de retirar la bandera británica del consistorio por primera vez desde 1906. La propuesta, a cargo de los concejales nacionalistas que buscaban con esta iniciativa “un ambiente de neutralidad en una ciudad dividida”, salió adelante (29 contra 21) con los votos del Sinn Féin, el Partido Socialdemócrata y Laborista (SDLPI) y del partido de la Alianza, de caràcter intercomunitario. El acuerdo especifica que la Union Jack solo ondeará en el ayuntamiento de Belfast durante 18 días señalados a lo largo de año, como la inauguración o el cierre de la legislatura en el Parlamento de Westminster, el cumpleaños de la Reina Elizabeth II o de otros miembros de la familia real, el día de Europa o en San Patricio (17 de marzo).

Anteriormente, en el mes de julio, tres de los cuatro principales grupos armados de Irlanda del Norte anunciaron a través de un comunicado en el diario The Guardian la creación de un nuevo IRA con una estructura “militarizada y organizada”. Se trataría del colectivo Acción Republicana contra las Drogas (RAAD), el IRA Auténtico (RIRA) y las Facciones Republicanas Independientes, una amalgama de pequeñas bandas de Belfast y zonas rurales. Un anuncio que rompe el Acuerdo del Viernes Santo firmado en abril de 1998 por el gobierno británico y el irlandés, aceptado por los partidos de Irlanda del Norte y aprobado en referéndum por irlandeses y norirlandeses.

La liga de semiprofesional de fútbol de Irlanda del Norte está compuesta en la actualidad por doce equipos y tiene el honor de ser la segunda liga de fútbol más antigua del mundo -formada en 1890 una semana antes que la escocesa-, por detrás de la inglesa, que disputó su primera edición en 1888. La Irish Football League acogió originariamente todos los equipos de Irlanda hasta 1921, fecha de la creación de la federación y la liga de la República de Irlanda, independizada del Reino Unido en 1916. El Linfield, equipo protestante de Belfast, es el actual campeón y equipo más laureado de la competición con 51 títulos.

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Sellos 150 años de la FA

El servicio postal británico lanza una edición especial con los once futbolistas británicos más relevantes en el siglo y medio de vida de la federación inglesa

La celebración de los 150 años de vida de la Football Association sigue adelante. El servicio postal británico, el Royal Air Mail, anunció este pasado fin de semana el lanzamiento de una serie especial de sellos con las once figuras más destacadas del fútbol de las islas durante el siglo y medio de vida de la FA. Obra del artista Andrew Kinsman, los seleccionados, de izquierda a derecha según la imagen de cabecera, son: Jimmy Greaves, John Charles, Gordon Banks, George Best y John Barnes en la fila superior, mientras que en la inferior aparecen Kevin Keegan, Denis Law, Bobby Moore, Bryan Robson, Dave Mackay y Bobby Charlton.

Del equipo campeón del mundo en 1966 constan el guardameta Gordon Banks, el capitán Bobby Moore y el delantero del Tottenham Jimmy Grevaes, y el resto de las naciones británicas también tienen su representación en este particular dream team histórico con John Charles, galés, los escoceses Denis Law  y Dave Mackay y el norirlandés George Best.

Confeccionar una selección de este tipo siempre levanta discrepancias. Hay quien echa de manos a Peter Shilton, record absoluto de internacionalidades con Inglaterra (125). Tampoco están Kenny Dalglish, considerado por los propios seguidores el mejor jugador de la historia del Liverpool y con 108 partidos con Escocia a sus espaldas, o Geoff Hurst, autor de un hat-trick en la final del Mundial de 1966 en la que los ingleses se impusieron a la RFA (4-2). Otros, como por ejemplo Ryan Giggs, se han omitido porque solo se han tenido en cuenta jugadores retirados hace más de quince años.

Según anunció el propio Royal Air Mail, la selección final de los once futbolistas no fue sencilla y se prolongó durante prácticamente dos años tras la primera idea inicial. La primera lista incluya más de 80 nombres y se fue reduciendo a través del consejo de varios expertos y el trabajo del National Football Museum de Manchester. “Nos llevaron por el buen camino”, aseguró el portavoz del Royal Mail, Philip Parker, a la prensa británica. “Lanzamos una amplia red para obtener la opinión confidencial de expertos de todo el país antes de tomar la decisión final”.

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La parada imposible de Banks a PeléBrasil visita Wembley en el marco de los 150 años de historia de la FA

Dos guardametas figuran en la lista de Roy Hodgson para medirse a Brasil; Joe Hart y Jack Butland. Inglaterra está convencida haber encontrado en el portero del Manchester City la estabilidad que lleva años buscando y si por algún motivo Hart se contagia de esa extraña fatalidad que persigue a los defensores del marco inglés, parece que Butland, de 19 años, es un recambio de garantías. Juega en segunda con el Birmingham City, pero ya ha firmado con el Stoke de cara a la próxima campaña. Y es que Inglaterra pasó de presumir de la abundancia bajo los palos con Gordon Banks, Peter Shilton o Ray Clemence, a casi avergonzarse de las tragedias nacionales interpretadas por David James, Paul Robinson, Scott Carson, Chris Kirkland o Ben Foster. En aquellos tiempos de gloria, Banks protagonizó ante Brasil uno de los momentos más recordados en la historia de los Munidales. Una parada imposible a Pelé, que merece ser recordada en motivo la visita de la Canarinha a Wembley dentro de los actos del 150 aniversario de la Football Association.

Fue el 7 de junio de 1970. Inglaterra había viajado al Mundial de México como vigente campeona del mundo y Sir Alf Ramsey contaba con parte del mismo bloque que cuatro años antes había permitido a Bobby Moore recoger la copa Jules Rimet de la mano de la Reina Elizabeth II. La suerte emparejó a los ingleses con Brasil, Rumanía y Checoslovaquia en el fase de grupos, con lo que el duelo entro los inventores del fútbol y los artífices del fútbol más harmónico y estéticamente atractivo visto hasta entonces se presentaba como el más esperado de las primeras fechas del campeonato. Los brasileños llegaban a la cita con un equipo liderado en el terreno de juego por Carlos Alberto y con una de aquellas delanteras que se recitan de carrerilla: Jair, Gerson, Tostao, Pelé y Rivelino.

En el minuto diez minutos de la primera parte, una internada por la derecha de Jairzinho terminó con un centro sobre la línea de fondo, rematado por Pelé en segundo palo, con un salto impetuoso y con un cabezazo académico, destinado a abrazar al red a no ser por la milagrosa intervención de Banks. El guardameta recuperó la posición, voló hacia el balón y ante la estupefacción general logró enviarlo a córner con la yema de los dedos, cuando el esférico se encontraba en plena trayectoria ascendente después de botar en el césped. La mejor parada de todos los tiempos.

Brasil acabaría imponiéndose 1-0 con un tanto de Jairzinho, pero ambos conjuntos alcanzaron las eliminatorias. Inglaterra cayó en cuartos de final ante Alemania en un partido que Banks no pudo disputar por fiebre y en el que Peter Bonetti, del Chelsea, inauguró una serie de catastróficos errores en la portería inglesa, que crearía escuela de cara a posteriores grandes citas (Seaman en Corea-Japón 2002, Green en Sudáfrica 2010 o Carson en el partido en que los Pross quedaron fuera de la Euro 2008). Bonetti fue incapaz de atrapar un inocente disparo de Beckenbauer, primer paso para que la RFA remontara un 0-2 y acabara imponiéndose en la prórroga 3-2. Brasil, por su parte, alcanzó el tercer título tras dejar en el camino a Perú y Uruguay y derrotar a Italia en la final.

Gordon Banks fue durante nueve años indiscutible en la portería inglesa. Supo reponerse a uno inicio complicado en el fútbol semiprofesional. De ser despedido del Rawmarsh Welfare de la Yorkshire League por encajar quince goles en dos partidos pasó a convertirse en un fijo para Alf Ramsey (debutó en su segundo partido como seleccionador) y a ser considerado el segundo mejor guardameta del siglo por detrás de Lev Yashin y por delante de Dino Zoff. Nacido en Sheffield (20-12-1937), El Chino sumó 73 internacionalidades, en las que Inglaterra solo perdió nueve partidos, y a nivel de clubs destacó en el Leicester, donde ganó dos FA Cups en tres años (1961 y 1963) y en el Stoke City, al que llegó en 1967 con la condición de campeón del mundo y tras un traspaso de 52.000 libras, una cantidad considerable al tratarse de un portero. El ocaso de su carrera lo vivió en Estados Unidos, en la artificial North American Soccer League por que pasaron el propio Pelé, Beckenbauer, Chinaglia, Carlos Alberto o Cruyff, y en la que militó en el Ford Lauderale, en el que también jugó George Best.

El primer duelo entre Inglaterra y Brasil se remonta a 1956. Entonces el combinado inglés liderado por Sir Stanley Matthews, ya con 41 años, se impuso a la canarinha por 4-2. Posteriormente ambos conjuntos se han visto las caras, por ejemplo, en la fase de grupos del Mundial 58 (0-0), cuatro años más tarde en Chile, con victoria de Brasil en cuartos 3-1 con dos goles de Garrincha o el en Mundial 2002, de nuevo en cuartos y con victoria sudamericana (1-2). El último triunfo inglés ante Brasil se remonta a un amistoso en Wembley en 1990, decidido con un gol de Gary Lineker.

Publicado en Fútbol Británico

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Legión francesa en el NewcastleEl Newcastle contrata a cuatro jugadores galos en el mercado de invierno, que se suman a una plantilla de marcada ascendencia francófona

El Newcastle United es uno de los clubs que más se ha movido en el presente mercado invernal. El conjunto de Alan Pardew, renovado esta temporada hasta 2020, ha entrado en un espiral negativo -seis derrotas, un empate y una sola victoria- con el que se ha acercado peligrosamente a los puestos de descenso. Los Magpies suman 21 puntos, dos más de los que tienen Reading y Wigan que a día de hoy serían junto al QPR (15) equipos de The Championship.

Para intentar dar la vuelta a esta situación, a la que hay que añadir la marcha del goleador Demba Ba al Chelsea, el Newcastle ya ha contratado cuatro jugadores en el presente período de fichajes, todos ellos franceses. Se trata del lateral del Lille Mathieu Debuchy, Mapou Yanga-Mbiwa (Montpellier), Yoan Gouffran (Girondins) y Massadio Haidara, recién llegado del Nancy. Estas flamantes incorporaciones se unen a un grupo de gran ascendencia gala del que ya forman parte Yohan Cabaye, Hatem Ben Arfa, Romain Amalfitano, Sylvian Marveux, y Gabriel Obertan, además de los francófonos Papiss Cissé (Senegal), Gaël Bigirimana (Burundi) y Mehdi Abeid, nacido en Francia e internacional sub’23 con Argelia.

Pese al peso global de la Premier League y la incesante llegada de jugadores extranjeros, ya se han levantado algunas voces en contra de la gestión deportiva de las Hurracas. Y es que, históricamente, Newcastle ha sido una destacada fuente de talento local de la que emanaron Chris Waddle, Paul Gascoigne, Alan Shearer, que se formó en la escuela de Wallsend antes de volver al club en 1996 para convertirse en el máximo goleador de la historia de la Premier con 260 tantos, Peter Beardsley o más recientemente Andy Carroll.

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Michael JohnsonEl otrora wonder boy admite problemas con la bebida y el juego tras rescindir su contrato con el Manchester City

Cuando emergió de las categorías inferiores del Manchester City, muchos hablaron de Michael Johnson como el nuevo Colin Bell. Sin embargo, la carrera del centrocampista entró poco a poco en declive y parece que ha llegado prematuramente a su final. Esta misma semana, a raíz de una foto publicada en la red al lado de un fan en el que se aprecia a Johnson notablemente pasado de peso, se ha hecho público que el City rescindió su contrato antes de las pasadas Navidades.

El propio jugador, de 24 años, reconoció problemas con la bebida y el juego, para los que ya recibe tratamiento, que se han sumado a un largo calvario de problemas físicos que le han impedido disfrutar de la continuidad que un jugador de su proyección y calidad necesita. “Estoy más decepcionado que nadie, pero así es como ha ido” señaló en el Manchester Evening News.

Johnson firmó por el City en 2004 procedente de las categorías inferiores del Everton y debutó con el primer equipo la temporada 2006-07, con Stuart Pearce en el banquillo. En noviembre de 2008 apuntaba como una de las grandes jóvenes promesas a tener en cuenta en los siguientes años e incluso se llegó a hablar con fuerza de una oferta del Liverpool de 10 millones de libras.

La puntilla en el ocaso de Johnson llegó en diciembre de 2010 con una grave lesión de rodilla mientras entrenaba. Su último partido con el City se remonta a  septiembre de 2009, en un duelo de la Copa de la Liga (5-1) ante el Scunthorpe. Con pocas opciones en la megalómana plantilla del City, Sven-Goran Eriksson le dio la oportunidad de relanzar su carrera con el Leicester City a principios de la temporada pasada, pero una nueva lesión truncó la cesión en enero. Solo pudo disputar siete partidos con los Foxes.

El pasado mes de mayo Johnson fue noticia al estrellar su coche en Manchester cuando conocía bajo los efectos del alcohol, en el que ya era el segundo incidente en apenas tres meses relacionado con la conducción y la bebida. Ahora, la carrera de este joven y poderoso centrocampista parece haber llegado irremediablemente a un triste y prematuro final.

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