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Personajes

El Celtic, liderado por el pequeño y hábil extremo, se convirtió en 1967 en el primer equipo británico en conquistar la Copa de Europa al derrotar al Inter de Helenio Herrera en la capital lusa

El 25 de mayo de 1967 el Celtic protagonizó la hazaña de convertirse en el primer equipo británico en proclamarse campeón de Europa. Eran los primeros años del reinado de Jock Stein en Parkhead. El histórico técnico había acabado con una sequía en la liga que se prolongaba desde 1954, con títulos repartidos entre el Rangers, el Hearts, el Dundee, el Aberdeen y el Kilmarnock, en un fútbol lejos de la bipolarización de las últimas décadas. El triunfo ante el Inter de Milán fue un triunfo genuino para Glasgow, con todo el equipo nacido en un radio de 15 millas de la ciudad.

Entre ellos, Jimmy Johnstone, el jugador con más talento de aquella generación. Si el central Billy McNeill era la figura clave de aquel equipo, el pupilo que todo técnico quiere tener sobre el césped, “Jinky” era el factor diferencial. Un mago. Veloz e impredecible. Exponente de la tradición escocesa de jugadores de agradecido trato con el balón durante los 60 y los 70. El pequeño y habilidoso extremo, posiblemente el jugador más importante de la historia del Celtic, destacó por su gran capacidad de regate, siempre encarando al defensa rival con el balón pegado al pie, que le valió comparaciones con el brasileño Garrincha y fue apodado “Flying Flea” por la prensa francesa, tras la actuación contra el Nantes en aquella edición de la Copa de Europa.

Para llegar al Estadio Nacional de Lisboa, los Bhoys, además de el conjunto galo en octavos, dejaron en el camino al Zúrich en la primera ronda, a la Vojvodina de Yugoslavia en cuatros y al Duckla de Praga en semifinales.

El Celtic llegó a la capital lusa para medirse al Inter de Milán de Helenio Herrera, campeón de Europa y de la Copa Intercontinental en 1964 y 1965. Era el Inter de Luis Suárez, que no puedo disputar el encuentro, pero también uno de los máximos exponentes del catenaccio, a pesar de que la invención “del fútbol a la italiana”, según palabras del periodista Gianni Brera, se le atribuya a Nereo Rocco, técnico, curiosamente, del Milan entre 1961 y 1963.

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Jugaron los de Glasgow con Ronnie Simpson en la portería. Defensa de cuatro con Jim Craig en el lateral derecho, Tommy Gemmell en el izquierdo, Billy McNeill y John Clark en el centro de la zaga. Un centro del campo con Bobby Murdoch y Berti Auld en el eje y Jimmy Johnstone y Bobby Lennox abiertos a las bandas. Y Willie Wallace por detrás del único delantero nato; Stevie Chalmers.

Fue una exhibición ofensiva de los de Jock Stein, con más de veinte disparos a la portería italiana, en parte por el tanto inicial de Sandro Mazzola a los siete minutos, al transformar un penalti de Craig sobre Cappellini, que permitió a los de Helenio Herrera poner el cerrojo como era su antojo. El empeño del Celtic, sin embargo, tuvo su recompensa con los tantos de Gemmill (62’) y Chalmers (85’) con los que los inventores del fútbol se auparon con la primera Copa de Europa de su historia, un año antes de que repitiera el Manchester United de Matt Busby, George Best o Bobby Charlton.

La temporada 1966-67 fue la temporada perfecta para el Celtic, con el triplete local además del cetro europeo, a los que añadió la Glasgow Cup, un trofeo eliminatorio disputado entre los equipos de la ciudad desde 1887 hasta 1988 y que a día de hoy siguen disputando los equipos de desarrollo de Celtic, Rangers, Queen’s Park, Clyde y Partick Thistle.

Fueron años dorados en Parkhead con nueve títulos de liga consecutivas y un papel dominante en el fútbol europeo. En 1970 el equipo volvió al alcanzar la final de la Copa de Europa, en la que cayó derrotado ante el Feyenoord (2-1), en un encuentro en el que también marcó Tommy Gemmell. En semifinales, los escoceses habían dejado en el camino al Leeds United de Don Revie. Precisamente, en las puertas de la final también se quedaría el Celtic en 1972 y 1974.

Jimmy Johnstone

Jimmy Johnstone, fallecido el 13 de marzo de 2006, debutó con el Celtic en 1963 con una clara derrota 6-0 ante el Kilmarnock -la mayor sufrida en su carrera- y disputó 515 partidos en los que marcó 130 goles, pero solo fue 23 veces internacional con Escocia por su pánico a volar. El miedo era tal que en un partido de Copa de Europa contra el Partizan, Jock Stein le prometió librarse de viajar a Belgrado si los Hoops ganaban holgadamente, y el extremo anotó tres de los cinco goles del Celtic (5-1). Big Man cumplió su promesa.

“Jinky” fue uno de los protagonistas de la batalla contra el Racing Club de Avellanada en la vuelta de la Copa Intercontinental de 1967. En un partido nefasto para los defensores del fair play. La ida acabó con victoria del Celtic 1-0 en un encuentro en que el extremo fue cazado en reiterados ocasiones por los defensas argentinos. Una dureza sudamericana que hizo peligrar la disputa de la competición en varias ocasiones, hasta el extremo de que equipos como el Bayern renunciaron a disputarla. En la vuelta, el meta Simpson fue alcanzado por un objeto lanzado desde la grada y John Falcon tuvo que ocupar su lugar. Los Hoops se adelantaron con un penalty transformado por Gemmell pero el Racing remontó (2-1) y hubo que jugar un partido de desempate tres días más tarde.

Fue en esa repetición cuando la dureza del partido superó todos los límites. Johnstone acabó lesionado. Tres jugadores de los Hoops, Lennox, Hughes y Auld, fueron expulsados, por dos del Racing:  Alfio “Coco” Basile y Juan Carlos Rulli, aunque este último y Auld se negaron a abandonar el campo e increíblemente el árbitro, desbordado, se lo consintió. Ganaron los argentinos (1-0) con un gol de “Chango” Cárdenas. Avergonzado, el Celtic multó a sus jugadores con 150 libras mientras que el Racing regaló un coche a cada uno de sus jugadores.

Pese a perder la Copa Intercontinental, Jimmy Johnstone ganó, además de la Copa de Europa, nueve ligas escocesas, cuatro copas y cinco copas de la liga antes de abandonar el club en 1975 para merodear en varios equipos menores como los San José Earthquakes americanos, el Sheffield United, el Dundee, el Shelbourne y el Elgin City. “Jinky” tuvo que prolongar su carrera al máximo, ya que ser uno de mejores jugadores de su generación no le dio suficiente para vivir con tranquilidad una vez colgadas las botas y tuvo que ganarse la vida comoconductor de camiones y en la construcción.

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Jock Stein guió al Celtic en los mejores años de su historia. Hombre de fútbol desde la cuna perdió la vida en 1985 como seleccionador escocés, tras un partido contra Gales

Fue el pionero. Abrió la tradición de grandes técnicos escoceses que han escrito las páginas más gloriosas en el relato del fútbol británico. Jock Stein enseñó el camino a Matt Busby, a Bill Shankly, y su hijo predilecto, Alex Ferguson, defiende y honra su figura en el Manchester United, en tiempos en el que este deporte poco tiene que ver con el que Stein conoció a mediados del siglo XX. El técnico que hizo grande al Celtic, rival mañana del Barcelona en la Liga de Campeones, como gran alegoría de una vida dedicada al fútbol, falleció en 1985 tras un partido de Escocia ante Gales.

Era el 10 de septiembre. Stein se había hecho cargo del combinado escocés en 1979, con el que alcanzó el Mundial de España 82 -en el que ya tenía 72 años- donde no pudo superar la fase de grupos al caer derrotado ante Brasil (1-4), empatar con la URSS (2-2) y vencer a Nueva Zelanda por 5-1. Escocia buscaba el billete para México 86 emparejada con España, Islandia y sus vecinos galeses. Una derrota en Hampden contra Gales complica la lucha por la segunda plaza de la liguilla que da acceso a una repesca contra el campeón de Oceanía. Con el equipo español líder, Escocia viaja a Cardiff con la necesidad de sumar un punto para asegurarse el segundo puesto.

El partido se disputa en Ninan Park -desde 1910 hasta 2009 casa del Cardiff City- y comienza bien para los locales, dirigidos por Mike England, que se adelantan con un tanto de Mark Hughes. Escocia no funciona. Stein y su entonces ayudante Alex Ferguson deciden arriesgar con un controvertido cambio que a la postre será decisivo para lograr el necesario empate. Gordon Strachan, uno de los referentes del equipo y figura del Manchester United, es reemplazado por Davie Cooper,  jugador del Rangers, de mucho menor calado. Pero un penalti por manos transformado por el propio Cooper a nueve minutos del final dará a Escocia la segunda plaza.

Con el pitido final Stein se desvanece y es traslado por la policía y las asistencias a las dependencias del campo para ser atendido. Mientras los jugadores y la afición celebran el pase de Escocia a la repesca, Big Man, como era conocido, fallece de un infarto en el mismo estadio.

Ferguson tomó las riendas de aquel equipo al que logró la clasificación para la cita de México después de eliminar a Australia en la repesca (2-0 y 0-0). En el Mundial, sin embargo, Escocia tampoco logrará superar la primera fase al caer ante Dinamarca y la RFA y empatar con Uruguay.

Nacido en Burnbank (Escocia), hijo de un minero de Lanarkshire, Jock Stein fue el hombre que rompió con la hegemonía del Rangers en el fútbol escocés de los 60. Dirigió al Celtic (1965-1978) en el mejor período de su historia.  Alcanzó un record no igualado de nueve títulos de liga consecutivos, de 1966 a 1974, incluyendo dos tripletes, y convirtió a los Hoops en el primer equipo británico en conquistar la Copa de Europa en 1967. Anteriormente, como jugador del Celtic (1951-57) ya había levantado una Liga (1954) y una Copa (1957).

Con un equipo formado solo por jugadores escoceses nacidos en Glasgow y sus alrededores, el 25 de mayo de 1967 el Celtic derrotó 1-2 al Inter de Milán de Helenio Herrera, en la final disputada en el Estadio Nacional de Lisboa. Los Leones de Lisboa, liderados en el terreno de juego por el pequeño (1,58 m.), endemoniado y hábil extremo Jimmy Johnstone, se impusieron a un conjunto milanés sin Luis Suárez, con tantos de Tommy Gemmell (62’) y Stevie Chalmers (85’) que dieron la vuelta al gol inicial de penalti de Sandro Mazzola (7’), para inscribir el Celtic en un palmarés que solo conocía cuatro nombres; Real Madrid, Benfica, el propio Inter y el Milan.

Más allá de Parkhead, solo uno de los 26 títulos conquistados no lo logró con el Celtic, la Copa de 1961 ganada con el Dunfermline. Curiosamente, en 1978, Jock Stein dirigió al Leeds United durante 44 días, los mismos que estuvo en el cargo Brian Clough y que dieron lugar a la novela de David Peace The Damned United (2006) adaptada posteriormente a la gran pantalla.

“You’re inmortal” le dijo Bill Shankly tras aquella mágica noche en Lisboa. No se equivocó el que fuera artífice del gran Liverpool, el legado de Stein sigue vivo y su nombre siempre figurará entre los más grandes que han pasado por un banquillo.

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Milija Aleksic, guardameta del Tottenham recientemente fallecido, se convirtió en el protagonista de la imagen más recordada de Robin Friday

Robin Friday es un secreto a voces. Un futbolista de leyenda que paseó su talento a la altura de los más grandes por las categorías semiprofesionales del fútbol inglés. El conocido relato de la oportunidad perdida, del hedonismo como forma de vida. Del futbolista nacido en Acton, Londres, existe poco material gráfico. Es prácticamente imposible disfrutar de grabaciones de sus hazañas con el balón en los pies, o encontrar alguna fotografía de su paso por el Reading y el Cardiff City. La imagen más icónica que se conserva, Friday aparece realizando la V-Sign durante su etapa con los Bluebirds. Pues bien, el destinatario de esta despectivo gesto propio de la cultura británica (el equivalente a un corte de magas o una peineta), el guardameta Milija Aleksic, falleció el pasado día 17 a los 61 años.

Nacido en Newcastle y de padre yugoslavo, la carrera deportiva de Aleksic puede considerarse más que digna, iniciada en el Port Vale en 1968, y en la que sumó más de 130 partidos como profesional. El mayor logro deportivo llegó con la camiseta del Tottenham (1979-82) con la conquista de la FA Cup de 1981 en la que los Spurs se impusieron al Manchester City (1-1 y 3-2 en el replay) con un equipo en el que también militaban Chris Houghton, actual técnico del Norwich City, Ricardo Villa, Olvaldo Ardiles, Steve Archibald o Glenn Hoddle.

La historia reunió a Milija Aleksic y Robin Friday el sábado 18 de abril de 1977. El Luton visitaba Ninian Park y ambos jugadores tuvieron un encontronazo después de una plancha del centrocampista sobre el guardameta, que rechazó las pertinentes disculpas de un jugadorencasillado como provocador y desafiante con los rivales. Pocos segundos después, el habilidoso punta robó un balón a la defensa y superó a Aleksic. Con el meta todavía en el suelo, se revolvió hacia él y le dedicó un gesto que ha pasado a la historia. Un gesto que resume lo que fue Robin Friday, un talento indomable, que por cierto no acabó ese partido por molestias en la rodilla ocasionadas, supuestamente, en el incidente con su particular rival de la tarde.

Robin Friday, que fallecido en 1999 a los 38 años por problemas derivados del consumo abusivo de drogas y alcohol, ha pasado a la historia como una figura de culta del fútbol underground. Especialmente recordado en Cardiff, la banda local Super Furry Animals le dedicó su single “The Man Don’t Give A Fuck” (“El Hombre Al Que No Le Importaba Nada”) en 1996 ilustrado en la portada con su histórico gesto a Aleksic.

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El gran ídolo de la afición del conjunto de Glasgow, que hoy visita el Camp Nou en la Liga de Campeones, no está en el césped sino en el banquillo

Son tiempos felices en Parkhead. El Celtic volvió a conquistar la Liga Escocesa la pasada campaña después de tres años de domino del Rangers. La afición disfruta de un equipo joven, con talentos emergentes como Gary Hooper, Anthony Stokes, Fraser Forster o Victor Wanyama y del regreso de las grandes noches de gloria europea. Todo aliñado, no cabe duda, por el hundimiento del eterno rival, relegado a la cuarta división por los graves problemas financieros que obligaron a su disolución y refundación. Pero pese al buen momento del equipo, líder en la liga doméstica y con plenas opciones de acceder a los octavos de final de la Liga de Campeones, el gran ídolo de la afición no está sobre el terreno de juego, sino en el banquillo. Es Neil Lennon.

Nacido en Lurgan (1971), un conflictivo enclave en el conflicto de Irlanda del Norte, Lennon es el primer entrenador de los Bhoys desde junio de 2010. Católico norirlandés, se ganó el corazón de los supporters durante su etapa como jugador en Celtic Park. Representa como pocos al conjunto de Glasgow y también el fútbol escocés. Luchador insaciable, pero con calidad suficiente para manejar el equipo en el centro del campo y con carácter para no esconderse ni evitar cualquier tipo de trifulca o contencioso de tintes físicos o solo verbales Se ha convertido en una insignia para el club por su papel en el campo pero también fuera de él, víctima de una constante campaña de acoso sectario por parte de la comunidad unionista y protestante, ya desde su etapa como juagdor.

En marzo del pasado año el Royal Mail interceptó en Kirkintilloch un paquete bomba como los que días después fueron enviados a la diputada laborista Trish Godman y a Paul McBride, abogado del futbolista. Lennon también fue agredido por un aficionado que saltó al campo durante un partido contra el Hearts, equipo protestante de Edimburgo. Su caso hizo intervenir incluso al Primer Ministro escocés, Alex Salmond: “Como indicativo de la seriedad con la que tomamos estos sucesos, el subcomité de Gobierno se reunió para asegurarnos de que la investigación policial cuenta con todo el apoyo necesario”, señaló. Estos paquetes, diseñados para “lisiar o matar” a sus destinatarios, y que fueron confeccionados por individuos sin formación paramilitar, se sumaron a una balas dirigidas al técnico enviadas desde una dirección de Irlanda del Norte.

La máxima tensión extrafutbolística se plasmó en el terreno de juego en un caliente duelo de Copa con el Rangers, en medio de todos estos acontecimientos, que se saldó con tres tarjetas rojas, enfrentamientos entre los seguidores, 34 detenciones en del Celtic Park y 187 fuera del estadio, y una fuerte enganchada entre Lennon y el por entonces ayudante de Walter Smith en el Rangers y actual técnico del equipo, Ally McCoist.

El manager de los Hoops firmó con el Manchester City a los 16 años y tras pasar por el Crewe Alexandra se dio a conocer durante su etapa en el Leicester City, de la mano del Martin O’Neill, con el que ganó las Copa de la Liga inglesa de 1997 y 2000. Tras militar en el Celtic (2000-2007) con el que conquistó la Premier en cinco ocasiones, además de cuatro Copas, dos Copas de la Liga y alcanzar la final de la Copa de la UEFA en la que cayó contra el Oporto de José Mourinho, acabó su carrera profesional en el Nottingham Forest y el Wycombe.

Ya en agosto 2002, antes de un encuentro clasificatorio para la Eurocopa de 2004 en el que iba a estrenarse como capitán, dejó la selección de Irlanda del Norte cansado de las amenazas de muerte recibidas. La carrera de este combativo y aguerrido centrocampista transcurrió sin sobresaltos hasta que firmó por el Celtic, históricamente el equipo de los católicos escoceses de descendencia irlandesa. Con su selección, Lennon fue abucheado cada vez que intervino en el juego dos meses después de su fichaje por el conjunto de Glasgow e incluso aparecieron pintadas y dibujos con el lema “Lennon RIP” en paredes de Belfast.

Pese a la mediación del entonces técnico de Irlanda del Norte, Sammy McIlroy, que en un primer momento evitó la marcha del centrocampista, una llamada telefónica a la BBC en nombre de La Fuerza Voluntaria Lealista (LVF), en la que se le amenazaba de muerte a él y a su familia, fue la gota que colmó el vaso.

Antes de Neil Lennon, durante la década de los 80, otro ilustre capitán católico de Irlanda del Norte, Martin O’Neill (curiosamente su técnico en el Cletic y en el Leicester) también recibió constantes amenazas por parte de los lealistas protestantes, pese a ser uno de los protagonistas -junto a Gerry Arsmtrong el autor del gol- de la histórica victoria norirlandesa ante España, en el Luis Casanova de Valencia, en el Mundial del 82. Un hito que ni el gran George Best pudo alcanzar.

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La banda de David Gedge actúa esta noche en la Sala Sidecar de Barcelona dentro de la gira de presentación de su último disco Valentina, cuando se cumplen 25 años de su álbum de debut. El más y el menos futbolero de la historia del rock.

El nombre de The Wedding Present estará siempre asociado al de George Best, el primer futbolista de la historia que se convirtió en icono mediático y gozó del estatus propio de una estrella del pop. La banda liderada por David Gedge pasa esta noche por la Sala Sidecar de Barcelona en el marco de la gira de presentación de su último trabajo, Valentina (Scopitones, 2012), justo en el momento, este mes de octubre, en que se cumplen 25 años del lanzamiento de George Best (Reception, 1987), el álbum más representativo de su carrera.

Del futbolista nacido en Belfast está casi todo dicho. Obviaremos sus célebres frases -aburridas por ser repetidas hasta la saciedad- para adentrarnos en la figura de un futbolista que vivió con la misma libertad absoluta por la que se movía en el terreno de juego y que se convirtió en leyenda por su fútbol y también por el desenfreno fuera de él. Un ritmo frenético como el que atesoraban (y todavía atesoran) unos primerizos The Wedding Present allá por 1987.

En la escena independiente británica de finales de los 80 era complicado encontrar una banda con tal velocidad en la ejecución más allá del metal o el hardcore. El grupo, originario de Leeds, encontró en el power-pop musculoso de evidentes raíces punk y en la Velvet Underground, -por su característica forma de rasgar las guitarras y prolongar las canciones sobre en directo- los ingredientes e influencias para crear una identidad propia. “Tocar rápido fue una decisión que tomamos casi desde el principio. Queríamos encontrar un estilo instrumental que contrastara con nuestras letras tristes. Y también deseábamos encontrar un sonido que nos distinguiera. Así que optamos por la velocidad y no por el ruido, que era lo habitual en esos años”, explica el propio Gedge, voz, guitarra y composición,en una entrevista en Rockdelux (255).

La elección del título del disco y la icónica imagen de Best en la portada poco tiene que ver con el contenido. Le elección responde simple y llanamente a la necesidad de The Wedding Present de no fallar a las altas expectativas depositadas en el grupo mediante un título y una portadas sorprendentes. La casualidad juntó a Gedge y la imagen del norirlandés, aunque el de Leeds ha reconocido abiertamente su afición por el Manchester United y la admiración, también, por Bobby Charlton. Pero a diferencia del norirlandés, Charlton era simplemente un jugador de fútbol, mientras que Best era distinto, el Quinto Beatle, una figura canalla y atractiva, pero también una historia trágica de autodestrucción por culpa de los excesos. El gran y eterno relato de la oportunidad perdida.

George Best de The Wedding Present, 1987

Cuando todavía no había cumplido los 22 años, y tras debutar con 17, George Best (Belfast, 1946) había sido campeón de Europa en 1968, máximo goleador de la liga inglesa con 28 goles y había conquistado el Balón de Oro. Todo vivido a gran velocidad por un chaval que a los 15 años dejó su barrio obrero y protestante para recalar en Manchester, después de que un ojeador del United llamara entusiasmado a Sir Matt Busby. “He encontrado un genio”, le dijo.

El scout no se equivocó. Ambidiestro, con una facilidad asombrosa por el regate y con una finta bajando los hombros nunca imitada en el fútbol, George Best era un jugador de otra dimensión. Grandioso pero también perdido por su carácter, arrogante, provocador con los defensas rivales, pero uno de los miembros de la Santísima Trinidad de Old Trafford. Best, Charlton y Denis Law. Los líderes de un equipo, todavía dirigido por Busby, del que también formaban parte Nobby Stiles, Brian Kidd, Bill Foulkes o David Sadler (Law se perdió la final por lesión) y que derrotó al Benfica 1-4 tras prórroga -con el 1-2 obra de Best– y que conquistó para al United una Copa de Europa que selló, si es que se pueden sellar, las heridas de la tragedia aérea de Múnich del 6 de febrero de 1958.

“Nací con un talento por el que muchos habrían dado la vida. Era capaz de hacer cosas que no estaban al alcance de ningún otro jugador y la hacía con facilidad. Sabía que era distinto y al final me convertí en un monstruo para mi mismo” decía el norirlandés en su autobiografía The Good, The Bad and The Bubbly, editada en el Reino Unido por Simon & Schuster en 1990.

El monstruo conducía un Jaguar, lucía las mejores ropas de los años dorados de Carnaby Street, abrió tiendas de ropa, una agencia de viajes, discotecas y bares que, no cabe duda, frecuentaba. Su indisciplina crecía. En 1970 fue suspendido por la FA durante cuatro semanas por arrebatar el balón a un árbitro cuando lo tenía en la mano. Al volver marcó seis de los ocho goles (8-2) que el Manchester Unied endosó al Northampton en un partido de FA Cup. El propio Busby le suspendió dos semanas en 1971. En enero de 1974, con 28 años, decidió poner fin a su etapa con los Diablos Rojos después de que Tommy Doherty le comunicara que sería suplente en un partido contra el Plymouth.

Best siguió disfrutando del fútbol en una larga lista de equipos menores, especialmente escoceses, irlandeses y norteamericanos. En 1976 firmó por Los Angeles Aztecas y ese mismo año marcó a los 71 segundo de su debut con el Fulham. Su etapa en Craven Cottage será recordada por la memorable actuación,  junto a Rodney Marsh, en un partido contra el Hareford United. Como el norirlandés, Marsh fue otro díscolo heredero de Len Shackleton también ligado al mundo del rock por su aparición en la portada del disco de debut de Oasis Definitely Maybe (Creation, 1994) como jugador del Manchester City. En 1978, Best pasó por el Fort Lauderdale con el que coincidió con Gordon Banks e Ian Callaghan y su peregrinaje continuó hasta colgar las botas en 1984.

Afincado en Londres, convertido en comentarista de televisión, Best siguió con su hedonista estilo de vida al final de sus días. Tras una larga hospitalización en 1991, tratamientos como la implantación de unas bolas en el estómago para rechazar la bebida y un trasplante de hígado en 2002, murió a los 59 años el 25 de noviembre de 2005. Casi medio millón de personas salieron a la calle en el día de su funeral de Estado celebrado en el castillo de Stormont, en Belfast, ante unos 300 asistentes.  Antes solo el que fuera primer ministro de Irlanda del Norte entre 1921 y 1940, el unionista James Craig, Lord Craigavon, había recibido tales honores.

“Había gente que compró el disco pensando que lo había grabado George Best y que The Wedding Present era el título”, recordaba David Gedge en la mencionada entrevista en Rockdelux. George Best recibió un merecido homenaje en la edición del Music Weekend, organizado por la revista barcelonesa, celebrada en octubre de 2007 en Barcelona, Madrid y Valencia, en el que la banda tocó el disco de forma íntegra para celebrar su vigésimo cumpleaños. El álbum constó doce temas en su edición en vinilo y catorce en la de CD, dos caras B del single “Anyone Can Make A Mistake”. La reedición de 1997 incluye nueve temas extra, entre ellos una versión de “Getting Better” de los Beatles de Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band.

A finales de los 90, Gedge aparcó The Wedding Present para crear Cinerama (cuyo álbum Torino sobresale respecto al resto), grupo con una orientación pop más sutil. Con el paso del tiempo la música de Cinerama se acercaba cada vez más a la de The Wedding Present y ante tal tesitura el de Leeds decidió refundar su viejo grupo y volver al estudio para grabar otro destacable disco como Take Fountain (Scopitones, 2005).

Seamonsters (RCA, 1991) es quizá el álbum más valorado de The Wedding Present. Puede que sea un disco más compacto, más unitario, mejor escrito y que destile un sonido mucho mejor que George Best, pero cualquier amante del buen fútbol y el buen pop sentirá cierta predilección por esas canciones enfundados ante de uno de los personajes más singulares que ha dado este deporte, solo alejado del trono de los más grandes Maradona, Pelé, Cruyff, Di Stéfano o Messi por no haber brillado a nivel internacional por culpa del bajo nivel de la selección de Irlanda del Norte.

“Best sobrevolaba los partidos, literalmente; encarnaba la libertad futbolística mejor que nadie. Era la facilidad personificada. Era intocable. Era capaz de regatear a tres, a cuatro, a cinco jugadores. Y además era rock”. La clavó, Eric Cantona.

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El guardameta del Tottenham se pierde su primer partido en ocho temporadas y deja su marca personal en 310 encuentros consecutivos

Leo en la divertida cuenta de Twitter Sport Jokes que cuando Brad Friedel no jugó su último partido de Premier League en 2004 Facebook contaba con unos 200 usuarios registrados, el iPhone ni siquiera existía, Yasser Arafat, el Papa Juan Pablo II o Slobodan Milosevic seguían en vida, Jack Wilshere, la gran esperanza del Arsenal, tenía doce años y ese primer gran fenómeno mundial de la fiebre de las series, Lost, no había comenzado a emitirse en TV (un servidor empezaba el último curso de la inútil carrera de periodismo). Y es que el portero norteamericano, ahora en el Tottenham, jugó hasta ayer 310 partidos consecutivos.

En la tarde de ayer, el técnico del los Spurs, André Villas-Boas, optó por dar la titularidad a Hugo Lloris, fichado este verano procedente del Olympique de Lyon por 8 millones de libras. El internacional galo ya había defendido la portería londinense en Europa League, pero todavía no se había estrenado en la Premier. Pese a la inversión en el francés, Friedel, de 41 años, mantenía su puesto avalado por la gran temporada realizada el año pasado y por las actuaciones en la presente, previas a la llegada de Lloris a White Hart Lane el día del cierre del mercado. Incluso compañeros, como Benoit Assou-Ekotto, defendieron el merecido derecho del americano de ser titular y retaron al galo a ganarse el puesto.

El partido, que finalizó con triunfo 2-0 de los Spurs ante el Aston Villa, acabó con un récord histórico que comenzó el 14 de agosto de 2004, ocho años atrás, cuando Friedel, por entonces ya veterano con 33 años, disputó con el Blackburn Rovers un encuentro ante el West Bromwich en Ewood Park que terminó con tablas (1-1).

El guardameta de Ohio comenzó su andadura en Inglaterra en 1997 en las filas del Liverpool. Previamente, en 1994, había alcanzado un acuerdo con el gran Newcastle de Kevin Keegan con el que no pudo debutar al no obtener en permiso de trabajo. Tras pasar por Galatasaray y el Columbus Crew americano, Friedel permaneció tres temporadas en Anfield, hasta que en el año 200 firmó por el Blackburn de Graeme Sounsess. Con los Rovers conquistó su único título en Inglaterra, la Copa de la Liga de 2002, en la que fue elegido Mejor Jugador de la Final. Tras ocho temporada en Ewood Park, recaló en el Aston Villa en 2009 en el que jugó hasta firmar por el Tottenham en verano de 2011.

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El delantero sigue en activo en la liga australiana

Alessandro Del Piero no es el único atractivo mediático de la A-League australiana. Coincidiendo con la llegada el mito de la Juventus al Sydney FC, Emile Heskey cerró su fichaje al Newcastle Jets, tras finalizar contrato con el Aston Villa en junio, y ya es toda una sensación en el club de New South West.

Las camisetas del delantero, con el 9 en la espalda, se agotaron en apenas un par de días y los Jets estiman un aumento sustancial de abonados. El furor por Heskey contrasta con el escepticismo e incluso la befa que le han acompañado a lo largo de toda la carrera en Inglaterra. Figura apreciada por los entrenadores por su entrega constante, lucha y la capacidad por zafarse con cualquier defensa nunca ha disfrutado del apoyo de la gran mayoría de adicionados que veían en él un delantero tosco y con muy poco gol.

Heskey, de 34 años, jugó en 62 partidos con Inglaterra, entre ellos los Mundiales de 2002 y 2010.  En 17 años de carrera, disputó 516 partidos en la Premier League, con 110 goles. Nacido en Leicester, se dio a conocer con el club de East Midlands con el que jugó entre los años 1994 y 2000 y con el que ganó la Copa de la Liga en 1997 y 2000 con Martin O’Neill en el banquillo.

Las buenas campañas de los Foxes le permitieron dar el salto al Liverpool y ser una pieza temporada en la histórica campaña de 2001 en la que los Reds levantaron cinco trofeos. Tras abandonar Anfield, Heskey pasó por el Birmingham City (2004-2006), Wigan (2006-2009) y finalmente el Aston Villa (2009-2012) con actuaciones más bien discretas.

Pese a que la cerrera de Emile Heskey parece algo más que digna, sus pobres registros goleadores y su estilo de juego poco agradecido por la grada le valieron continuas críticas y parodias por parte de los aficionados, entre ellos esta falso video adjunto de homenaje del FIFA 2012.

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