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United, la película

La producción de la BBC sobre la tragedia de Múnich llegó a España el pasado diciembre

Hablar de los primeros años de la Copa de Europa es hablar del Real Madrid y del Manchester United. El primero gran dominador y campeón del embrionario torneo en sus cinco primeras ediciones y el segundo por la leyenda y fatalismo de una de las generaciones de jugadores más brillantes que ha dado el fútbol inglés, los Busby Babes. Ambos conjuntos se vuelven a ver las caras en la máxima competición continental, tras aquel primer duelo de 1956 que se decantó del lado del equipo liderado por Alfredo Di Stéfano, y poco después de que llegara a España United (BBC Films, 2011), la película que recuerda aquella inolvidable hornada de jugadores y su trágico final sobre la nieve de aeropuerto de Múnich.

La telemovie, dirigida por James Strong (Doctor Who), se adentra en la tragedia a través de uno de los héroes anónimos de aquellos días, Jimmy Murphy -interpretado por David Tennant, conocido también por su papel de Doctor Who- ayudante de Sir Matt Busby (Dougray Scott) y de un joven Bobby Charlon (Jack O’Donnell, el secundario Pukey Nicholls en This Is England) superviviente del accidente y emblema de los Diablos Rojos y del fútbol inglés hasta nuestros días.

Murphy pasó más de media vida vinculado al Manchester United y fue el hombre de confianza de Busby durante la etapa del histórico manager en Old Trafford (1945-1969). Era el encargado de vivir el día a día con los jugadores, en el campo de entrenamiento, en los vestuarios, antes de los partidos. Se convirtió en su confidente, en uno más del grupo y en el intermediario con el que no tener que vérselas con una figura de la magnitud de la del escocés, que infundía un tremendo respeto en los jóvenes que llegaban al equipo. Nacido en Gales, Jimmy Murphy no formó parte de la expedición que se estrelló en Múnich el 6 de febrero de 1958 porque se encontraba dirigiendo a la selección galesa, con la que se clasificó para el Mundial de Suecia de aquel verano, donde alcanzó los cuartos de final, en la que a día de hoy sigue siendo la única participación de Gales en el campeonato.

United, la película

United, la película

Si el Manchester United sobrevivió a la conmoción provocada por la pérdida de ocho jugadores además de varios miembros de la directiva y del cuerpo técnico fue gracias al empeño y el esfuerzo de Jimmy Murphy. Mientras Busby se debatía entre la vida y la muerte en Múnich y los directivos del club abogaban por poner el cierre, el galés reunió a un grupo de reservas y jóvenes para afrontar el siguiente partido de liga ante el Sheffield Wednesday (que el United ganó 3-0) y removió cielo y tierra para formar un equipo que permitiera a los Diablos Rojos seguir  en activo y compitiendo para mantener latente el recuerdo de aquellos jóvenes, talentosos y descarados futbolistas que habían despertado al admiración de toda Inglaterra y de la gris, triste e industrial Manchester de la postguerra.

Pese a los esfuerzos de Murphy el United solo consiguió una victoria en liga tras el accidente y no pudo superar las semifinales de la Copa de Europa en las que fue eliminado por el Milan tras ganar 2-1 en Old Trafford y caer por un contundente 4-0 en San Siro. Sin embargo, el equipo se plantó en la final de la FA Cup en la que, pese a contar con el apoyo moral de todo el país, fue derrotado (2-0) por un Bolton Wanderers liderado por Nat Lofthouse, autor de los dos goles. Fue el 2 de mayo, menos de tres meses después del accidente, y sobre el césped de Wembley estuvieron presentes cuatro jugadores que salvaron la vida en Múnich, el portero Harry Gregg, Bill Foulkes, Bobby Charlton y Dennis Viollet.

United también profundiza en el sentido de culpabilidad que persiguió a Matt Busby durante el resto de sus días. El Chelsea, campeón de la liga en 1955, no había acudido a la primera edición de la Copa de Europa por orden de la Football League. Orgullo británico ante una competición conceptualmente nacida en Francia. El Manchester United, por el contrario, sí que decidió acudir al torneo desobedeciendo las “recomendaciones” de la Liga tras proclamarse campeón de la First Divison en 1956. Aquella primera experiencia finalizaría, precisamente, contra el Real Madrid en semifinales, después de haber protagonizado un histórico enfrentamiento en cuartos contra el Athletic sobre la nieve de San Mamés (5-3) en una eliminatoria que los ingleses superaron en la vuelta en Maine Road -Old Trafford se encontraba todavía en reconstrucción tras la II Guerra Mundial- gracias a la victoria 3-0.

Tras revalidar de nuevo el título doméstico en 1957, Busby volvió a enfrentarse a los dirigentes del fútbol inglés y el United volvió a pasear su fútbol por Europa. Aquella era la tercera edición del torneo, dominado por el Real Madrid, pero el joven equipo del escocés se perfilaba como la principal fuerza opositora a la dictadura blanca. Eliminó al Shamrock Rovers irlandés, al Duckla de Praga y al Estrella Roja de Belgrado, con un 2-1 en Manchester y un empate 3-3 en la vuelta. Fue, precisamente, de regreso de Yugoslavia, en la escala en Múnich, cuando tuvo lugar la tragedia. El enfrentamiento entre Busby y el secretario de la Football League, Alan Hardaker, que se negó a modificar la fecha del siguiente partido de liga entre el United y el Wolverhampton previsto para el sábado 8 de febrero en cumplimiento de la normativa que obligaba a los equipos ingleses a estar de vuelta en el país 24 horas antes del inicio del próximo encuentro ante la amenaza de una posible pérdida de puntos en la clasificación, obligó al escocés a contratar un vuelo privado para regresar de Belgrado a tiempo de evitar la sanción.

El resto de la historia es de sobras conocido. El Elizabethan Class G-ALZU AS-57, un bimotor de la British European Airways, no logró despegar, tras abortar dos intentos previos, y se estrelló al final de la pista del aeropuerto de Múnich. Fallecieron veintitrés de los cuarenta y tres pasajeros, entre ellos ocho jugadores; Geoff Bent, Roger Byrne, Eddie Colman, Mark Jones, David Pegg, Tommy Taylor, Liam Whelan y la gran estrella del equipo, Duncan Edwards, que murió en el hospital de la ciudad alemana dos semanas después, tres miembros del staff técnico y la directiva -Walter Crickmer, Tom Curry y Bert Whalley- ocho periodistas y otros dos miembros de la expedición.

Bobby Charlton continuó jugando durante quince temporadas, y Matt Busby, que llegó a recibir la Extremaunción, permaneció al frente del Manchester United hasta 1969. Un equipo que se fue rehaciendo poco a poco hasta llegar a convertirse en el primer equipo inglés (no británico, el Celtic lo logró un año antes) en proclamarse campeón de Europa en una emotiva final en Wembley ante el Benfica (1-4), en la que todavía estuvieron presentes Charlton y Bill Foulkes.

Salvo contadas excepciones, la relación entre el fútbol y la gran pantalla no ha sido siempre del todo cordial. United es una película de reducido presupuesto pero más que digna. Omite escenas futbolísticas ante la complejidad que siempre ocasiona rodarlas (uno puede quedar encandilado por la chilena de Pelé o el penalti blocado por Robert Hatch / Sylvester Stallone en Evasión o Victoria, pero su credibilidad está bajo mínimos) y se centra en la vertiente personal de los protagonistas de una dramática historia que conmocionó a todo un país, y que sigue haciéndolo entre los aficionados al fútbol, inglés o no, e independientemente de simpatías o antipatías hacia el Manchester United. Los créditos vienen, además, acompañados del tema “Devotion” de Paul Weller, que se puede encontrar como bonus track del último álbum del que fuera líder de The Jam y The Style Council, Sonik Kicks (2012).

Publicado en Fútbol Británico

@cescguimera

Leighton Baines, un futbolista con particular buen gusto para el pop¿Están todos los futbolistas ingleses into R&B?

No les sobrevaloremos. Son ingleses, pero no dejan se ser futbolistas. Y ya se sabe que es complicado encontrar profesionales de este deporte con buen paladar para la música, aunque provengan de la cuna del pop. La genética no siempre parece ser sabia en su caso, pero por fortuna existen sonadas excepciones. Este sería el caso de Leighton Baines, la equivalencia inglesa a nuestro Gaizka Mendieta, el del “gol increíble” sí. El niñato era Raúl (González Blanco).

El cotizado lateral del Everon, pretendido por Chelsea y Manchester United, incluso dispone de un espacio en la página web oficial de los Toffess en el que expone sus gustos, recomienda bandas, albums y temas, y analiza la actualidad musical.  Recientemente, en mitad del habitual aluvión de listas con lo mejor de año, Baines no fue menos con un post en el que desvelaba sus discos favoritos de 2012.

En lo más alto se encuentra Locked Down de Dr John, disco producido por Dan Auerbach de The Black Keys, en el que el veterano músico de Nueva Orleans se reinventa con incendiarias proclamas de blues-rock. Otro que se ha reinventado en 2012 ocupa el segundo puesto en la particular selección de Baines. Se trata de Richard Hawley con la explosión eléctrica en At The Sky’s Edge. Completan su top particular Paul Weller con Sonik Kicks y los australianos Tame Impala, en lo más alto de muchas de las listas del año como en la mismísima revista NME, con potente psicodelia contemporánea de Lonerism.

Mención especial aparte merecen Bob Dylan, The XX, Lana Del Rey, Neil Young, Mark Lanegan, Grizzy Bear, Cat Power y Eugene McGuisness, mientras que entre el habitual elenco de debutantes, Baines destaca a Toy, Melody’s Echo Chamber, By The Sea, Ham, Savages y Wicked Whispers.

El lateral del Everton, que mantiene una buena amistad con Miles Kane y Alex Turner, no se olvida del la banda liderada por este último y ha incluido entre su música favorita de 2012 el single “R U Mine?” lanzado por los Arctic Monkeys en febrero en versión digital y en una edición especial de 7” para el Record Store Day.

Lista de Spotify con las canciones favoritas de Baines en 2012

@cescguimera

Half Man Half Biscuit – All I Want For Christmas Is A Dukla Prague Away Kit

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There was one in the gang who had Scalextric
And because of that he thought he was better than you
Every day after school you’d go round there to play it
Hoping to compete for some kind of championship
But it always took about fifteen billion hours to set the track up
And even when you did the thing never seemed to work

It was a dodgy transformer again and again
A dodgy transformer again and again
It was a dodgy transformer again and again
A dodgy transformer that cost three pound ten

So he’d send his doting mother up the stairs with the stepladders
To get the Subbuteo out of the loft
He had all the accessories required for that big match atmosphere
The crowd and the dugout and the floodlights too
You’d always get palmed off with a headless centre forward
And a goalkeeper with no arms and a face like his

And he’d managed to get hold of a Dukla Prague away kit
‘Cos his uncle owned a sports shop and he’d kept it to one side
And after only five minutes you’d be down to ten men
‘Cos he’d sent off your right back for taking the base from under his left winger
And come to half time you were losing four-nil
Each and every goal a hotly disputed penalty
So you’d smash up the floodlights and the match was abandoned
And the dog would bark and you’d be banned from his house
And your travelling army of synthetic supporters
Would be taken away from you and thrown in the bin

Now he’s working in a job with a future
He hands me my Giro every two weeks
And me I’m on the lookout for a proper transformer …errr

@cescguimera

El fotógrafo rescata a través de Twitter algunas curiosas imágenes inéditas

Tenía buen día Kevin Cummins el pasado domingo cuando empezó a publicar a través de Twitter algunas imágenes inéditas del archivo personal. El fotógrafo nacido en Manchester y conocido mundialmente por sus instantáneas de bandas y personajes como Joy Division, The Clash, los Sex Pistols, The Smiths o David Bowie, también es un gran aficionado al fútbol y un declarado y ferviente seguidor del Manchester City.

Estas son algunas de las imágenes que se pueden encontrar en su cuenta oficial de Twitter @KCMANC desde el pasado domingo:

Estadio del Aveley FCEstadio del Aveley FC. Actualmente equipo de la Isthmian League Division One, categoría que cubre Londres y el sudeste de Inglaterra.

Maine Road, estadio del Manchester CityMaine Road, estadio del Manchester City desde 1923 hasta 2003. Perteneciente al libro We’re Not Really Here (2003).

Solar del viejo Maine RoadÉsta sí, inédita. El solar que ocupaba el viejo Maine Road. Tomada 18 meses después de la anterior.

Barça vs Real MadridPanorámica del Camp Nou con un espectacular mosaico previo a un Barça – Real Madrid.

Fans del Bayern en final Champions 2001Kevin Cummins entre los seguidores del Bayern de Múnich en la final de la Liga de Campeones 2001 en San Sario, en la que el conjunto bávaro se impuso al Valencia en la tanda de penaltis.

North Stand de Stamford BridgeAcceso a la North Stand de Stamford Brigde, estadio del Chelsea.

Vista desde la West Stand de HighburyVista desde la West Stand del viejo estadio de Highbury.

Seguidores del la Juve pintan coche de policíaSeguidores de la Juventus de Turín pintan con spray un coche de la policía tras la conquista del Scudetto número 27.

Joy DivisionNi es futbolera ni es inédita, pero es, sin duda, la instantánea más conocida y (llamadme poco original) mi favorita de Kevin Cummins. Joy Division en el Hulme Bridge de Manchester, tomada en 1979.

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El equipo de Manchester es conocido por los aficionados a la música por la militancia beligerante de Liam y Noel Gallagher. Oasis. Pero más allá de los reyes del britpop, los Citizens son uno de los equipos de las islas con más calado en la cultura popular

El Manchester City es el equipo de Oasis. Somos bastantes los que proferimos cierta simpatía hacia el histórico segundón de Manchester a raíz de nuestra idolatría por los hermanos Gallagher. El City de hoy en día, sin embargo, está lejos de aquel City con un encanto especial de equipo fuertemente arraigado en una ciudad pero de carácter perdedor. El City de hoy en despierta más antipatía que simpatía en las islas y fuera de ellas, por la transformación sufrida tras la llegada de los petrodólares procedentes de Abu Dhabi. Sus aficionados lo saben. Pero les da igual: “We’re ruining football and we don’t care”, cantan en las gradas del Etihad Stadium.

Pero los amantes de la cultura británica siempre seguirán profiriendo por el City una admiración especial. Y es que se trata de uno de los conjuntos más arraigados en la cultura popular inglesa. Ayer mismo, el apreciado ex compañero en Público Ladislao J. Moñino, ahora en El País, recordaba el papel jugado por Liam y Noel Gallagher en este sentido en un artículo titulado El Infierno Musical del City. En el artículo menciona el himno extraoficial del club, “Blue Moon”, una canción originalmente cantada por los seguidores del Crewe Alexandra. El tema, escrito por Richard Rodgers y Lorenz Hart en 1934, ha sido interpretado por artistas del calibre de Billie Holiday, Bob Dylan o Elvis Presley, quien lo popularizó. Beady Eye, el grupo de Liam Gallagher tras la disolución de Oasis, también lo versionó para presentar en público la camiseta del City de la pasada temporada y el single “The Beat Goes On”, correspondiente al único disco editado hasta la fecha por la banda: Different Gear, Still Speeding (2011).

Además de los hermanos Gallagher, también son reconocidos seguidores del Manchester City el que fuera guitarrista de los Smiths Johnny Marr, el tristemente desaparecido líder de Joy Division Ian Curtis, o Reni, batería de los Stone Roses, que cada día tiene que lidiar con dos supporters de los vecinos del United como Ian Brown o Mani, que en la última gira de la banda este 2012 lucía en el reverso de su bajo el lema “Mani United”. Mark Burguess, cantante de The Chameleons (gran concierto el suyo el pasado martes en la sala Sidecar de Barcelona, por cierto), Billy Duffy de The Cult, Damon Gough (Badly Drawn Boy), Mark E. Smith de The Fall y los tres miembros de los Doves Jez y Andy Williams y Jimi Goodwin también forman parte del elenco de seguidores del City. Los Doves, precisamente, actuaron en la despedida del estadio de Maine Road, histórica casa de los Sky Blues desde 1923 hasta 2003.

También en la gran pantalla el Manchester City ha tenido su cuota de protagonismo. En la célebre Victory (Evasión o Victoria, 1981) Mike Summerbee, Conocido como el George Best de Maine Road por sus aptitudes en el terreno de juego y también fuera de él, destaca en el film por su resistencia a la huyda a través del túnel cavado que da acceso a los vestuarios, durante el descanso del partido. Además de Summerbee, acompañó a célebres futbolistas como Bobby Moore, Osvaldo Ardiles y el mismísimo Pelé y  a actores como Michael Caine y Sylvester Stallone, otro Citizen como el polaco Kazimierz Deyna. Uno de los pocos jugadores que pudo salir hacia la Europa occidental en aquella época y que llegó a Manchester a cambio de medicinas, una fotocopiadora y algunos dólares, procedente del Legia de Varsóvia.

Más allá de la película futbolera por antonomasia, alrededor del City también giró There’s Only One Jimmy Grimble (El Sueño de Jimmy Grimble, 2000) dirigida por John Hay y con Ray Winstone, Gina McKee y Robert Carlyle en el reparto.  El pequeño protagonista de la historia sueña con convertirse en futbolista profesional pero la falta de confianza en si mismo trunca su carrera. Carlyle, en el papel de un ex jugador del City, es el encargado de echarle una mano. La cinta es también un homenaje a Maine Road.

En 2010 el film-documental Blue Moon Rising llevó a la gran pantalla la vida de un grupo de seguidores del City en pleno proceso de transformación del club. Stewart Stugg retrata un seguido de existencias obsesivas en una generación marcada por años de penurias y por las glorias del emergente Manchester United. Además de los aficionados, los grandes protagonistas, cuenta también con la presencia de varios de los jugadores que llegaron al equipo aquella campaña, Carlos Tévez o Emmanuel Adebayor, el técnico Roberto Mancini, miembros del club y Noel Gallagher.

Finalmente, este mismo 2012 se estrenó en el Reino Unido A Mancunian Story. Un drama con la violencia entre seguidores del City y el United de trasfondo. Se trata de la primera película sobre hooliganismo que echa su mirada en el norte de Inglaterra tras las populares The Football Factory (2004), la adaptación de la novela de John King, y Green Street Hooligans (2005), ambas basadas en la problemática en Londres.

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Milija Aleksic, guardameta del Tottenham recientemente fallecido, se convirtió en el protagonista de la imagen más recordada de Robin Friday

Robin Friday es un secreto a voces. Un futbolista de leyenda que paseó su talento a la altura de los más grandes por las categorías semiprofesionales del fútbol inglés. El conocido relato de la oportunidad perdida, del hedonismo como forma de vida. Del futbolista nacido en Acton, Londres, existe poco material gráfico. Es prácticamente imposible disfrutar de grabaciones de sus hazañas con el balón en los pies, o encontrar alguna fotografía de su paso por el Reading y el Cardiff City. La imagen más icónica que se conserva, Friday aparece realizando la V-Sign durante su etapa con los Bluebirds. Pues bien, el destinatario de esta despectivo gesto propio de la cultura británica (el equivalente a un corte de magas o una peineta), el guardameta Milija Aleksic, falleció el pasado día 17 a los 61 años.

Nacido en Newcastle y de padre yugoslavo, la carrera deportiva de Aleksic puede considerarse más que digna, iniciada en el Port Vale en 1968, y en la que sumó más de 130 partidos como profesional. El mayor logro deportivo llegó con la camiseta del Tottenham (1979-82) con la conquista de la FA Cup de 1981 en la que los Spurs se impusieron al Manchester City (1-1 y 3-2 en el replay) con un equipo en el que también militaban Chris Houghton, actual técnico del Norwich City, Ricardo Villa, Olvaldo Ardiles, Steve Archibald o Glenn Hoddle.

La historia reunió a Milija Aleksic y Robin Friday el sábado 18 de abril de 1977. El Luton visitaba Ninian Park y ambos jugadores tuvieron un encontronazo después de una plancha del centrocampista sobre el guardameta, que rechazó las pertinentes disculpas de un jugadorencasillado como provocador y desafiante con los rivales. Pocos segundos después, el habilidoso punta robó un balón a la defensa y superó a Aleksic. Con el meta todavía en el suelo, se revolvió hacia él y le dedicó un gesto que ha pasado a la historia. Un gesto que resume lo que fue Robin Friday, un talento indomable, que por cierto no acabó ese partido por molestias en la rodilla ocasionadas, supuestamente, en el incidente con su particular rival de la tarde.

Robin Friday, que fallecido en 1999 a los 38 años por problemas derivados del consumo abusivo de drogas y alcohol, ha pasado a la historia como una figura de culta del fútbol underground. Especialmente recordado en Cardiff, la banda local Super Furry Animals le dedicó su single “The Man Don’t Give A Fuck” (“El Hombre Al Que No Le Importaba Nada”) en 1996 ilustrado en la portada con su histórico gesto a Aleksic.

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La banda de David Gedge actúa esta noche en la Sala Sidecar de Barcelona dentro de la gira de presentación de su último disco Valentina, cuando se cumplen 25 años de su álbum de debut. El más y el menos futbolero de la historia del rock.

El nombre de The Wedding Present estará siempre asociado al de George Best, el primer futbolista de la historia que se convirtió en icono mediático y gozó del estatus propio de una estrella del pop. La banda liderada por David Gedge pasa esta noche por la Sala Sidecar de Barcelona en el marco de la gira de presentación de su último trabajo, Valentina (Scopitones, 2012), justo en el momento, este mes de octubre, en que se cumplen 25 años del lanzamiento de George Best (Reception, 1987), el álbum más representativo de su carrera.

Del futbolista nacido en Belfast está casi todo dicho. Obviaremos sus célebres frases -aburridas por ser repetidas hasta la saciedad- para adentrarnos en la figura de un futbolista que vivió con la misma libertad absoluta por la que se movía en el terreno de juego y que se convirtió en leyenda por su fútbol y también por el desenfreno fuera de él. Un ritmo frenético como el que atesoraban (y todavía atesoran) unos primerizos The Wedding Present allá por 1987.

En la escena independiente británica de finales de los 80 era complicado encontrar una banda con tal velocidad en la ejecución más allá del metal o el hardcore. El grupo, originario de Leeds, encontró en el power-pop musculoso de evidentes raíces punk y en la Velvet Underground, -por su característica forma de rasgar las guitarras y prolongar las canciones sobre en directo- los ingredientes e influencias para crear una identidad propia. “Tocar rápido fue una decisión que tomamos casi desde el principio. Queríamos encontrar un estilo instrumental que contrastara con nuestras letras tristes. Y también deseábamos encontrar un sonido que nos distinguiera. Así que optamos por la velocidad y no por el ruido, que era lo habitual en esos años”, explica el propio Gedge, voz, guitarra y composición,en una entrevista en Rockdelux (255).

La elección del título del disco y la icónica imagen de Best en la portada poco tiene que ver con el contenido. Le elección responde simple y llanamente a la necesidad de The Wedding Present de no fallar a las altas expectativas depositadas en el grupo mediante un título y una portadas sorprendentes. La casualidad juntó a Gedge y la imagen del norirlandés, aunque el de Leeds ha reconocido abiertamente su afición por el Manchester United y la admiración, también, por Bobby Charlton. Pero a diferencia del norirlandés, Charlton era simplemente un jugador de fútbol, mientras que Best era distinto, el Quinto Beatle, una figura canalla y atractiva, pero también una historia trágica de autodestrucción por culpa de los excesos. El gran y eterno relato de la oportunidad perdida.

George Best de The Wedding Present, 1987

Cuando todavía no había cumplido los 22 años, y tras debutar con 17, George Best (Belfast, 1946) había sido campeón de Europa en 1968, máximo goleador de la liga inglesa con 28 goles y había conquistado el Balón de Oro. Todo vivido a gran velocidad por un chaval que a los 15 años dejó su barrio obrero y protestante para recalar en Manchester, después de que un ojeador del United llamara entusiasmado a Sir Matt Busby. “He encontrado un genio”, le dijo.

El scout no se equivocó. Ambidiestro, con una facilidad asombrosa por el regate y con una finta bajando los hombros nunca imitada en el fútbol, George Best era un jugador de otra dimensión. Grandioso pero también perdido por su carácter, arrogante, provocador con los defensas rivales, pero uno de los miembros de la Santísima Trinidad de Old Trafford. Best, Charlton y Denis Law. Los líderes de un equipo, todavía dirigido por Busby, del que también formaban parte Nobby Stiles, Brian Kidd, Bill Foulkes o David Sadler (Law se perdió la final por lesión) y que derrotó al Benfica 1-4 tras prórroga -con el 1-2 obra de Best– y que conquistó para al United una Copa de Europa que selló, si es que se pueden sellar, las heridas de la tragedia aérea de Múnich del 6 de febrero de 1958.

“Nací con un talento por el que muchos habrían dado la vida. Era capaz de hacer cosas que no estaban al alcance de ningún otro jugador y la hacía con facilidad. Sabía que era distinto y al final me convertí en un monstruo para mi mismo” decía el norirlandés en su autobiografía The Good, The Bad and The Bubbly, editada en el Reino Unido por Simon & Schuster en 1990.

El monstruo conducía un Jaguar, lucía las mejores ropas de los años dorados de Carnaby Street, abrió tiendas de ropa, una agencia de viajes, discotecas y bares que, no cabe duda, frecuentaba. Su indisciplina crecía. En 1970 fue suspendido por la FA durante cuatro semanas por arrebatar el balón a un árbitro cuando lo tenía en la mano. Al volver marcó seis de los ocho goles (8-2) que el Manchester Unied endosó al Northampton en un partido de FA Cup. El propio Busby le suspendió dos semanas en 1971. En enero de 1974, con 28 años, decidió poner fin a su etapa con los Diablos Rojos después de que Tommy Doherty le comunicara que sería suplente en un partido contra el Plymouth.

Best siguió disfrutando del fútbol en una larga lista de equipos menores, especialmente escoceses, irlandeses y norteamericanos. En 1976 firmó por Los Angeles Aztecas y ese mismo año marcó a los 71 segundo de su debut con el Fulham. Su etapa en Craven Cottage será recordada por la memorable actuación,  junto a Rodney Marsh, en un partido contra el Hareford United. Como el norirlandés, Marsh fue otro díscolo heredero de Len Shackleton también ligado al mundo del rock por su aparición en la portada del disco de debut de Oasis Definitely Maybe (Creation, 1994) como jugador del Manchester City. En 1978, Best pasó por el Fort Lauderdale con el que coincidió con Gordon Banks e Ian Callaghan y su peregrinaje continuó hasta colgar las botas en 1984.

Afincado en Londres, convertido en comentarista de televisión, Best siguió con su hedonista estilo de vida al final de sus días. Tras una larga hospitalización en 1991, tratamientos como la implantación de unas bolas en el estómago para rechazar la bebida y un trasplante de hígado en 2002, murió a los 59 años el 25 de noviembre de 2005. Casi medio millón de personas salieron a la calle en el día de su funeral de Estado celebrado en el castillo de Stormont, en Belfast, ante unos 300 asistentes.  Antes solo el que fuera primer ministro de Irlanda del Norte entre 1921 y 1940, el unionista James Craig, Lord Craigavon, había recibido tales honores.

“Había gente que compró el disco pensando que lo había grabado George Best y que The Wedding Present era el título”, recordaba David Gedge en la mencionada entrevista en Rockdelux. George Best recibió un merecido homenaje en la edición del Music Weekend, organizado por la revista barcelonesa, celebrada en octubre de 2007 en Barcelona, Madrid y Valencia, en el que la banda tocó el disco de forma íntegra para celebrar su vigésimo cumpleaños. El álbum constó doce temas en su edición en vinilo y catorce en la de CD, dos caras B del single “Anyone Can Make A Mistake”. La reedición de 1997 incluye nueve temas extra, entre ellos una versión de “Getting Better” de los Beatles de Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band.

A finales de los 90, Gedge aparcó The Wedding Present para crear Cinerama (cuyo álbum Torino sobresale respecto al resto), grupo con una orientación pop más sutil. Con el paso del tiempo la música de Cinerama se acercaba cada vez más a la de The Wedding Present y ante tal tesitura el de Leeds decidió refundar su viejo grupo y volver al estudio para grabar otro destacable disco como Take Fountain (Scopitones, 2005).

Seamonsters (RCA, 1991) es quizá el álbum más valorado de The Wedding Present. Puede que sea un disco más compacto, más unitario, mejor escrito y que destile un sonido mucho mejor que George Best, pero cualquier amante del buen fútbol y el buen pop sentirá cierta predilección por esas canciones enfundados ante de uno de los personajes más singulares que ha dado este deporte, solo alejado del trono de los más grandes Maradona, Pelé, Cruyff, Di Stéfano o Messi por no haber brillado a nivel internacional por culpa del bajo nivel de la selección de Irlanda del Norte.

“Best sobrevolaba los partidos, literalmente; encarnaba la libertad futbolística mejor que nadie. Era la facilidad personificada. Era intocable. Era capaz de regatear a tres, a cuatro, a cinco jugadores. Y además era rock”. La clavó, Eric Cantona.

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