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Reportajes

Roy Keane, Tim Sherwood, Henrik Larsson y Ole Gunnar Solskjaer los candidatos a sustituir a Steve Kean

Sorprendió que siguiera en el cargo tras el descenso al Championship de la pasada temporada, pero el reinado de Steve Kean en Ewood Park no se ha prolongado en demasía, como era de esperar. El técnico, con la mayor parte de la masa social en contra, dimitió el pasado viernes como técnico del Blackburn al considerar que la situación se había vuelto “insostenible”. El equipo, sin embargo, ha comenzado la temporada a un gran nivel y se encuentra cuarto, con 15 puntos, a solo uno del Brighton, líder. El sábado, con el ayudante de Kean, Eric Black, en el banquillo el Rovers arañó un empate en campo del Chatlton (1-1).

Entre los candidatos a ocupar el banquillo de Ewood Park cuatro nombres suenan con fuerza por encima de otros. Todos ellos con una dilatada trayectoria en el fútbol de las islas:

Roy Keane

El irlandés se encontraba ayer en Estambul para cerrar su sorprendente y multimillonario (1,4 millones de libras anuales) fichaje por el modesto Kasimpasa, equipo en el que militan el ex portero del Manchester City Andreas Isaksson, un viejo conocido de la liga española como Kalu Uchu o el alemán, conocido por su paso por el Werder Bremen, Fabian Ernst. Keane no ocupa un banquillo desde enero de 2011 cuando fue cesado como técnico del Ipswich Town. Previamente dirigió al Sunderland sin mayor fortuna.

Tim Sherwood

Actualmente miembro del cuerpo técnico del Tottenham al que llegó de la mano de Harry Redknapp, pero sin experiencia como manager, el ex centrocampista es toda una leyenda en Ewood Park donde jugó cerca de 250 partidos entre 1992 y 1999. Era una de las piezas fundamentales de Kenny Dalglish en el equipo que conquistó el título de la Premier League en 1995 junto a Alan Shearer, Chris Sutton, Graeme Le Saux, Tim Flowers o Henning Berg.

Ole Gunnar Solskjaer

A los 39 años la carrera del noruego como técnico sigue el mismo camino que siguió como jugador: la de un triunfador silencioso. El ex del Manchester United, en el banquillo del Molde desde 2010 y en su primera campaña completa lo condujo al primer título de liga en 100 años de historia. El contrato del Asesino don Cara de Niño expira en 2014.

Henrik Larsson

El ex de Celtic, Barcelona y Manchester United, entre otros, es el último nombre que se ha unido con fuerza a la lista. Su experiencia al otro lado de la línea de cal se limita al Landskrona BoIS de la segunda división sueca al que llegó en diciembre de 2009 y ron el que renovó por una temporada el pasado año.

@cescguimera

El técnico del Newcastle firma una histórica renovación por ocho temporadas

Con una de las mejores aficiones de Inglaterra, pero siempre marcado por el infortunio, el Newcastle atraviesa por uno de los mejores momentos de los últimos años. El siempre discutido y controvertido propietario del club, Mike Ashley, ha dejado de estar en el punto de mira de los supporters gracias, sobretodo, al buen papel del equipo desde su regreso a la Premier League. Gran parte de la responsabilidad del buen momento de los Magpies recae en su técnico, Alan Pardew, al que el club ha premiado con una histórica ampliación de contrato de ocho temporadas. Hasta 2020.

“La estabilidad es la mejor plataforma para alcanzar el éxito y ese es el modelo que queremos emular aquí”, señaló a la prensa inglesa el Managing Director del club, Derek Llambias, tras hacerse pública la renovación del técnico. El Newcastle sueña con poder aplicar un modelo similar al que mantienen el Manchester United con Sir Alex Ferguson o el Arsenal con Arsène Wenger, después de que el banquillo de St. James’ Park haya tenido ocho propietarios en otros tantos años.

Pardew, que llegó al equipo en septiembre de 2010 en sustitución de Chris Houghton el técnico con el que ascendió a la Premier, se mostró este fin de semana encantado con la decisión del club y no tuvo problemas en postularse como el más indicado para acabar con una sequía de títulos que se prolonga desde 1969, cuando el Newcastle alcanzó la Copa de Ferias de 1969 ante el  Ujpesti Dozsa húngaro (3-0 en St. James’ Park y 2-3 en Budapest). Demasiados años en blanco para un equipo cuatro veces campeón de Liga y seis de la FA Cup.

Manager Of The Year la pasada temporada, en la que dejó al Newcastle quinto, el técnico de las Hurracas también ha visto como parte importante de su staff, su ayudante Steve Stone y el entrenador de porteros Andy Woodman, ampliaban su relación con el club hasta la próxima década. Y es que además de los buenos resultados deportivos, la gestión deportiva durante estos dos años ha destacado por el acierto a la hora de contratar jugadores como Yohan Cabaye (Lille), Sylvain Marveux (Rennes), Demba Ba (West Ham) o Papiss Cissé (Friburgo) y gestionar salidas como la multimillonaria venta de Andy Carroll al Liverpool.

Pardew, de 51 años, disfrutó de una larga carrera de 18 años como jugador. Aunque alejado de equipos de élite pasó por el Crystal Palace (con el que alcanzó la final de la FA Cup de 1990 perdida ante el Manchester United en el replay) el Charlton o el Reading, entre otros.

Su trayectoria en los banquillos la inició, precisamente con los Royals (1999-2003) con los que se quedó a las puertas del ascenso a la Divison One en 2001, al perder la final del playoff ante el Walsall. Historia que se repetiría con el West Ham (2003-2006) al que no puedo ascender a la Premier League en el primer intento. Los Hammers cayeron en la final del playoff de 2004 ante el Crystal Palace (1-0). La temporada siguiente, sin embargo, Pardew acabaría con su mala racha al ganar al Preston North End (1-0) en la final del playoff y devolver al West Ham a la máxima categoría. En la temporada del estreno en la Premier, alcanzó la final de la FA Cup en la que el conjunto de Boleyn Ground perdió ante el Liverpool en la tanda de penaltis tras una milagrosa remontada Red en los últimos minutos.

Tras ser cesado en el West Ham, el actual técnico del Newcastle no se movió de Londres y firmó por el Charlton (2006-2008) del que temó las riendas en 19ª posición y con solo 12 puntos, y no pudo lograr la salvación. La última aventura previa a St. James’ Park la vivió en el Southampton (2009-2010). Pardew alcanzó el Football League Trophy 2010, primer título para los Saints desde 1976, y acabó con un vació similar al que ahora quiere poner punto y final con los Magpies.

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Técnicos del Newcastle en las últimas ocho temporadas:

Graeme Souness: Septiembre 2004 > Febrero 2006)

Glenn Roeder: Febrero 2006 > Mayo 2007

Sam Allardyce: Mayo 2007 > Enero 2008

Kevin Keegan: Enero 2008 > Septiembre 2008

Joe Kinnear: Septiembre 2008 > Abril 2009

Alan Shearer: Abril 2009 > Mayo 2009

Chris Hughton: Mayo 2009 > Septiembre 2010

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@cescguimera

Vigente campeón de la Premier League gracias a una inversión de más de 1.000 millones de euros, el City comienza hoy el Bernabéu el asalto a su nueva gran obsesión: la Liga de Campeones

El nuevo rey del fútbol inglés, el Manchester City, empieza esta noche ante el Real Madrid el asalto a la Copa de Europa. Un nuevo capítulo de la reescrita historia del eterno segundo conjunto de la ciudad, que tras la llegada del jeque Mansour bin Zayed Al-Nahyan en septiembre de 2008, y con una inversión superior a los 1000 millones de euros, ha conquistado sus primeros títulos -FA Cup (2010), Premier League y Community Shield (2011)- en más de tres décadas.

Lejos quedan ya los viejos valores con los que Anna Connell y William Beastov, devotos de la iglesia de St. Mark, fundaron el West Gordon en 1880, con el objetivo de rebajar la crispación y la criminalidad en la cuna de la revolución industrial. Cuando en 1894 la reina Victoria inauguró el Canal de Manchester el club se relanzó para convertirlo en el City, algo similar, pero a escala distinta a lo que sucedió la tarde del 1 de septiembre de 2008, en un hotel de Londres, cuando Mansour y Sulaiman Al Fahim, la cara visible de este proyecto, adquirieron el club.

Esa misma noche, el Manchester City lanzó la primera gran bomba sobre el mercado futbolístico con el fichaje de Robinho, por el que pagó 42 millones de euros al Real Madrid. El objetivo, rememorar la tarde del 24 de abril de 1937, en el estadio del Sheffield Wednesday en la que el equipo de Wilf Wild conquistó el primer título de liga para el club, lo mismo que haría el conjunto dirigido por Joe Mercer, en 1968, con Colin Bell, Mike Summerbee y Francis Lee en el campo. Además de los dos títulos de la vieja First Division, hasta la llegada del grupo inversor de Abu Dhabi, el City solo contaba en sus vitrinas con una Recopa (1970), cuatro FA Cups (1904, 1934, 1956 y 1969), dos copas de la liga (1970 y 1976).

Un recuperado Tévez puede ser el gran “fichaje” del City para el asalto a la Champions

Los nuevos dueños del club han gastado de su bolsillo más de 1.100 millones de euros en fichajes y sueldos, según cálculos recientes del diario Telegraph. Sulaiman Al Fahim ha construido su fortuna a base de levantar rascacielos y complejos hoteleros, mientras que Mansour laha obtenido en el petróleo. Su llegada al club aceleró una recuperación paulatina que el equipo inició en 2001, con Kevin Keegan en el banquillo, tras llegar incluso a deambular por la tercera división inglesa.

La multimillonaria inversión de los nuevos dueños del club se ha saldado con fracasos sonados como los de Emmanuel Adebayor, por el que el City pagó al Arsenal 29 millones de euros, Jo Alves (CSKA de Moscú, 24 millones), Roque Santa Cruz (Blackburn, 21 millones) o el propio Robinho (42 millones). Otros, a precios más razonables, no han alcanzado el nivel que se esperaba de ellos (Wayne Bridge, Shaun Wright-Phillips o Shay Given), pero la evidencia es que Al Fahim y Mansour, y con Roberto Mancicni en el banquillo -el italiano sustituyó a Mark Hughes cesado en diciembre de 2009- han construido un equipo con potencial para alzarse con el máximo título continental.

A las grandes inversiones en Carlos Tévez (29 millones), Joleon Lescott  (27), Mario Balotelli (30), David Silva (28), Yayá Touré (30), ‘Kun’ Agüero (50) o Samir Nasri (30), también se le suman otros fichajes que han dado un excelente rendimiento al equipo y que llegaron al Etihad Stadium a precios razonables. Es el caso de Vincent Kompany, por el que el City pagó algo más de ocho millones y se ha convertido en el capitán, líder y referente del equipo además de ser considerado mejor jugador de la Premier League la pasada campaña, Pablo Zabaleta (8 millones), Gareth Barry (14), Gael Clichy (8) o Joe Hart, consolidado como el mejor portero de la liga, fichado por un millón y medio de libras.

La pasada temporada, la primera participación del Manchester City en la Champions League, emparejado con Villarreal, Bayern y Nápoloes, no estuvo a la altura de las expectativas, al alcanzar solamente el tercer puesto de su grupo y quedar relegado a la Europa League, en la que también cayó de forma prematura  ante el Sporting de Portugal. En la edición que hoy comienza, los Sky Blues sueñan con repetir el éxito de un proyecto creado por una vía casi idéntica, el del Chelsea de Roman Abramovich.

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Gasto del Manchester City en fichajes:

2008 – 2009

Robinho (43), Ben-Haim (6,4), Given (9), Zabaleta (8,7), Kompany (8,5), Jo Alves (24), De Jong (18), Bellamy (15,5), Bridge (13) y Wright-Phillips (11,2)

2009 – 2010

Adebayor (29), Barry (13,9), Adam Jonhson (8), Lescott (27,5), Santa Cruz (21.2), Tévez (29) y Kolo Touré (18,7)

2010 – 2011

Balotelli (29,5), Jerome Boateng (12,5), Dzeko (37), Kolarov (22,7), Milner (22), Silva (28,7) y Yayá Touré (30)

2011 – 2012

Agüero (49,4), Nasri (30), Savic (13,2), Clichy (8,8) y Pantillimon (2,9)

2012 – 2013

Javi García (20), Maicon (6), Rodwell (15) y Sinclair (10)

@cescguimera

 

Después de más de dos décadas en un largo túnel, el fútbol belga empieza a ver la luz con una joven y prometedora generación que crece en Inglaterra

En 1986 solo el gran Diego Armando Maradona, con goles goles (2-0), pudo dejar fuera de la final del Mundial de México a un combinado belga que contaba con Jean Marie Pfaff, Eric Gerets y Enzo Scifo. Seis años antes, la RFA ya había dejado al Bélgica con la miel en los labios en la final de la Eurocopa de Italia. Tras unos grandes años 70 y 80, el fútbol belga se ha visto inmerso en una larga travesía por el desierto, en la que ahora empieza a vislumbrar un oasis en el horizonte.

Gales cayó ayer en Cardiff (0-2), en partido clasificatorio para el Mundial de Brasil, ante un combinado belga integrado en su mayoría por jugadores que a día de hoy militan en la Premier League inglesa. Solo cuatro de los integrantes del once que alineó Marc Wilmots no pertenecen a conjuntos ingleses: el portero Thibaut Courtois, del Atlético de Madrid pero cedido por el Chelsea, Guillaume Gillet (Anderlecht), Dries Mertens (PSV) y Axel Witsel, recién fichado por el Zenit de San Petersburgo procedente del Benfica por unos 40 millones de euros.

Bélgica, número 40 del ranking FIFA a día de hoy y alejada de las grandes competiciones en la última década (su último Mundial se remonta a 2002 y la Eurocopa al año 2000 en la que era anfitriona) cuenta con una joven y prometedora generación de jugadores con la que sueña recuperar el buen nivel alcanzado en los 70 y los 80.

Wilmots, célebre ex jugador de Standard de Lieja, Schalke 04 o Girondins de Burdeos, entre otros, puede contar en su equipo de futbolistas con un peso importante en grandes del fútbol inglés. En el  Millennium de Cardiff optó por Thomas Vermaelen, Vincent Kompany, Jan Vertonghen, Marouane Fellaini, Eden Hazard, Moussa Dembéle y Kevin Mirallas.

Vermaelen disfruta de su cuarta temporada en el Arsenal, al que llegó en 2009. El club de Amsterdam es una de las mejores plataformas de lanzamiento para los jóvenes valores del país vecino. Uno de los defensas más deseados de Europa este verano, Vertonghen, ha recalado finalmente en el Tottenham después de cinco campañas en la Eredivise.

Marouane Fellaini, 24 años, uno de los líderes del Everton en su quinta campaña en Goodison Park

En cuatro temporadas, Vincent Kompany se ha erigido como uno de los grandes ídolos de la afición y líder sobre el campo del revolucionario Manchester City. El ex de Anderlecht y Hamburgo se ha convertido en el capitán del conjunto de Manchester que conquistó el título de la Premier League la pasada campaña. Peso similar tiene en el Everton Marouane Fellaini, que inicia su quinta temporada en el equipo de Goodison Park. Con solo 24 años, el salto a un grande de Inglaterra o de Europa se asoma cercano para el centrocampista.

Menos recorrido en la Premier han desarrollado Dembélé, Hazard y Mirallas. El primero impactó en el Fulham en el que llegó en el mercado de invierno 2011 procedente del AZ Alkmaar holandés. El Tottenham ha pagado este varano 15 millones de libras por su traspaso y el centrocampista respondió con un tanto en su debut ante el Norwich. Eden Hazard, por su parte, forma parte del proceso de renovación del Chelsea. Junto al brasileño Oscar está llamado a convertirse en el gran catalizador del juego ofensivo del equipo londinense y en una de las grandes estrellas del fútbol europeo. Los Blues no dudaron en desembolsar unos 30 millones de libras al Lille por el mediapunta, campeón de la Ligue 1 en 2011. Por otro lado, el delantero Kevin Mirallas ha firmado por el Everton procedente del Olympiakos con el que ha marcado 14 y 20 goles en liga en sus dos campañas en El Pireo.

Wilmots podría alinear, si lo quisiera, un once íntegramente formado por jugadores de la Premier League, con el portero del Sunderland Simon Mignolet, el defensa del City cedido al Twente, Dedryk Boyata, y los delanteros Kevin De Bruyne (en el Werder Bremen pero propiedad del Chelsea) y Romelu Lukaku, que busca mostrar en el West Bromwich la calidad que no pudo exhibir en Stamford Bridge la pasada campaña por la falta de confianza de André Vilas-Boas.  Si lo prefiriera, el seleccionar también podría escoger también a Steve De Ridder (Southampton) y Yassine El Ghanassy (West Bromwich).

En los últimos años también han pasado por la Premier League otros futbolistas belgas como Luc Nilis, por el Aston Villa (2000-01), Daniel Van Buyten, por el Manchester City (2003-2004), Anthony Vanden Borre (Portsmouth, 2009-2010) o Marc Degryse (Sheffield Wednesday, 95-96).

@cescguimera

Después de meses de controversia entre las distintas federaciones británicas, Stuart Pearce ha confeccionado un equipo con cinco galeses pero ningún representante escocés ni de Irlanda del Norte

Los días avanzaban inexorablemente hacia el 27 de julio de 2012 en la cuenta atrás instalada en Trafalgar Square, pero la Asociación Olímpica Británica (BOA) seguía lejos de encontrar el consenso necesario al entorno de la reaparecida selección de fútbol de la Gran Bretaña. Ayer, Stuart Pearce dio a conocer la lista de 18 convocados para disputar el torneo olímpico en la que figuran cinco galeses, Ryan Giggs, Craig Bellamy, Joe Allen, Aaron Ramsey y Neil Taylor, pero ningún representante de Irlanda del Norte o Escocia.

Las federaciones de Escocia, Gales e Irlanda del Norte se mostraron reacias a ceder sus jugadores desde que se dio a conocer que Gran Bretaña participaría de nuevo en los Juegos. El pasado mes de noviembre, sin embargo, tras hacerse público su nombramiento, el seleccionador inglés sub’21 expresó el deseo de poder tener “libertad” para contar con futbolistas de todas las nacionalidades, al mismo tiempo que surgían nuevas voces reticentes a la propuesta.

Uno de los primeros en pronunciarse fue el ex seleccionador escocés, Craig Brown. “Deseo todo el éxito al equipo británico, pero estaría decepcionado si algún jugador escocés formara parte de él. Tenemos una autonomía en nuestro fútbol que se vería comprometida”, aseguró Brown, que calificó de “egoístas” a los jugadores que aceptasen la llamada de Pearce.

La polémica se prolonga desde que la BOA, aprovechando el regreso de los Juegos a la capital, anunció en 2008 la intención de recuperar el combinado británico. Escocia, Gales e Irlanda del Norte se opusieron al equipo británico desde el principio ante los temores de perder el estatus especial que mantienen dentro de los organismos que dirigen el fútbol, y que les permite competir a nivel internacional de forma independiente pese a formar parte del Reino Unido. Un privilegio solo compartido pos las Islas Feroe, que lo hacen bajo su bandera y no la de Dinamarca.

El Comité Olímpico Internacional, no obstante, solo reconoce la Gran Bretaña, y el renacido combinado también cuenta con el apoyo de la FIFA. A finales de 2011, la BOA anunció un “acuerdo histórico”, rápidamente desmentido por el resto de federaciones. “No tengo constancia de este acuerdo, pero nosotros no tenemos nada que ver con este torneo”, señaló, tajante, el presidente de la federación escocesa, George Peat. En el mismo sentido se manifestó su homólogo galés, Phil Pritchatd, al afirmar que el Comité Olímpico Británico no les “representa” y no tiene “ninguna autoridad” para decidir en su nombre.

Craig Bellamy y Ryan Giggs, dos leyendas de fútbol galés en el Team GB

La selección de la Gran Bretaña ha participado en la cita olímpica en ocho ocasiones, la última en Roma 1960, en las que cosechó dos medallas de oro, precisamente en Londres 1908 y Estocolmo 1912. Previamente también había disputado los torneos de exhibición en París 1900 -en los que también ganó el oro- y Saint Louis 1904.

Cuesta creer que el renacimiento de la selección británica pueda cuajar en una nación como Escocia, en la que el Partido Nacionalista Escocés (SNP) gobierna con mayoría absoluta desde el pasado mes de mayo, de la mano de Alex Salmond, y ha anunciado un referéndum para la independencia al que Londres no se opondrá. En las competiciones deportivas, además, opta por la canción “Flower of Scotland”, con varios versos beligerantes con el rey inglés Eduardo II, por delante del himno oficial.

Pese a la firmeza de su postura, las tres federaciones no tenían ninguna potestad legal para impedir que sus jugadores formarn parte del equipo británico si eran seleccionados por Pearce. La FIFA, por si acaso, ya se cubrió las espaldas y dio el visto bueno a un combinado formado íntegramente por jugadores ingleses.

La posición de los jugadores, en cambio, ha sido más flexible. Uno de los que se mostró abiertamente partidario del combinado británico fue sido el defensa escocés del desaparecido Glasgow Rangers -equipo de seguidores mayoritariamente unionistas- David Weir. “Si me convocaran, cosa que creo complicada (tiene 41 años) iría sin pensármelo. Creo que es una postura extendida entre los jugadores escoceses. La Federación puede decir lo que quiera, pero es una oportunidad única para cualquier jugador y el que la rechace se va a arrepentir para siempre”, aseguró en su momento.

Además de Weir, también mostraron su predisposición a jugar con la Gran Bretaña Gregg Wylde y Kyle Hutton, también del Rangers, Adam Matthew del Celtic, equipo con afinidades nacionalistas irlandesas, el galés del Arsenal Aaron Ramsey –finalmente en la lista de Pearce– o su compatriota del Tottenham, Gareth Bale, fuera de la convocatoria por lesión y al que le llovieron las críticas de sus compatriotas por posar con la camiseta británica. Por el contrario, otro ex seleccionador escocés, George Burley, aseguró que “lo más importante es mantener intacta nuestra identidad”. Una postura compartida por el delantero galés Robert Earnshaw (Cardiff City) o por la estrella femenina Julie Fleeting: “Unos Juegos Olímpicos son fantásticos, pero soy escocesa”, afirmó la delantera del Arsenal.

Las federaciones británicas se fundaron con anterioridad a la FIFA, creada en 1904. La inglesa fue la pionera en 1863, seguida de la escocesa (1873), la galesa (1876) y la norirlandesa (1890). Las cuatro, además, integran la International Football Association, el organismo que junto con al propia FIFA estudia y decide los cambios en el reglamento.

Los problemas económicos obligan al Rangers a refundarse para evitar la desaparición

Corría 1909. Rangers y Celtic se medían en la final de la Copa de Escocia. El empate del primer partido obligó, en un tiempo sin prórrogas ni penaltis, a disputar un replay en la catedral del fútbol de la vieja Caledonia; Hampden Park. El segundo duelo permanecía de nuevo igualado y en las gradas empezó a extenderse el rumor de que ambos conjuntos habían pactado un nuevo empate para asegurarse una suculenta recaudación en taquilla de un tercer partido. Los seguidores invadieron el terreno de juego, quemaron las taquillas del estadio y se lanzaron contra la policía. Nacía el Old Firm, el Viejo Negocio, nombre con el que se conoce la eterna e irreconciliable enemistad entre los dos gigantes del fútbol escocés. Tras más de un siglo de odio, esta rivalidad ha vivido hoy un punto y aparte con la desaparición y refundación del Rangers.

Ayer jueves HM Revenue and Customs (HMRC), Hacienda del Reino Unido, rechazó el último plan de refinanciación y a la postre la última oportunidad de evitar la desaparición del club nacido 1872 y que podía presumir de ser el equipo del mundo con más títulos de Liga, 54. Los protestantes entraron en suspensión de pagos el pasado 14 de febrero tras unos impagos de unos 20 millones de libras a la agencia tributaria, que entre sanciones e intereses podrían alcanzar los 90 millones. El Rangers fue sancionado con la pérdida de 10 puntos en la clasificación –lo que puso la Liga en bandeja para el Celtic- y se le prohibió fichar y disputar competiciones europeas la próxima temporada.

El empresario Charles Green adquirió los activos del club por 5,5 millones de libras para formar un nuevo equipo que pasaría a denominarse The Rangers Football Club y que seguiría disputando los partidos como local en su histórica casa, Ibrox Park. La duda se cierne sobre las posibilidades de la nueva entidad de mantener la plaza en la Scottish Premier League. Siempre que un club escocés ha quebrado, como hicieran el Livigstone o el Gretna, el conjunto surgido de sus cenizas ha comenzado su andadura en las categorías inferiores.

En las agónicas últimas horas de vida del viejo Rangers surgió la posibilidad que un histórico del club, Walter Smith, técnico diez veces campeón de Liga en sus dos etapas en el banquillo de Ibrox (1991-1998 y 2007-2011), comprara el club. El que también fuera ayudante de Alex Ferguson en el Mundial de 1986 y entrenador del Everton habría puesto sobre la mesa seis millones de libras.

Los seguidores del Celtic se burlaron de la situación del Rangers en sus últimos duelos

El nuevo dueño anunció a Malcom Murray como presidente y al que hasta hora era técnico del equipo, Ally McCoist, como entrenador para la próxima temporada. La nueva sociedad ya ha presentado una solicitud de admisión a la Scottish Football Asssociation, sin embargo, el equipo podría perder parte de sus principales figuras ya que los jugadores no mantienen ningún vínculo contractual con el refundado club.

Celtic y Rangers han dominado la liga escocesa desde 1985 y la perdida del conjunto protestante envuelve en dudas a todo el fútbol escocés. La posibilidad de perder uno de los duelos que más expectación levanta no solo a nivel local sino también global puede repercutir en una perdida de ingresos por derechos de televisión y publicitarios al resto de equipos de Escocia. Un país que añora desde hace demasiado tiempo aquel Tartan Army que infundía miedo y respeto a los rivales de todo el mundo.

El Barcelona se enfrenta a uno de los equipos más selectos de Inglaterra en las semifinales de la Liga de Campeones

“Irremediablemente pijo, hasta cierto punto artificial, insólitamente irregular, capaz de lo mejor y de lo peor”. Así es el Chelsea, próximo rival del FC Barcelona en semifinales de la Liga de Campeones, según relató el periodista Enric González en una de sus célebres Historias de Londres, recopiladas en un libro reeditado el pasado 2010 por RBA. Cuando el corresponsal de El País aterrizó en Londres en 1990, nadie podía imaginar que dos décadas después los Blues presumirían de ser uno de los equipos más potentes de Europa. Pero a pesar de la inevitable progresión deportiva derivada de la inyección económica de Roman Abramovich, el equipo no ha sido capaz de alcanzar las cuotas deseadas ni de sellar esa gran deuda de la ciudad con la Copa de Europa.

Chelsea siempre está de moda. En él vive alguna de la gente más rica de la capital británica y se encuentran las boutiques más glamurosas o los restaurantes con mayor concentración del celebrities. En Sloan Square están los almacenes Peter Jones y Cheyne Walk, un elegante paseo junto al río. Hugo Young, conocido columnista en The Guardian y autor de la biografía de Margaret Tatcher One Of Us (1989), le comentó al propio Enric González en uno de sus encuentros casuales que “en Chelsea vive gente muy rica, lo que no impidió que las tiendas punk más escandalosas se instalaran aquí. Chelsea bota siempre conservadores, pero las bodas más excéntricas se celebran aquí. Cuando alguien acumula mucho dinero o mucha celebridad y pierde el mundo de vista se instala en una mansión en Surrey y se rodea de parques privados a la medida de sus delirios de grandeza. Chelsea es la opción razonable de la gente que podría permitirse no serlo”.

Y es que en Chelsea, en el 430 de King’s Road, Vivienne Westwood abrió junto a Malcolm McLaren, la tienda ‘Let It Rock’, más adelante conocida como ‘Sex’,  uno de los epicentros del punk y del que surgieron los Sex Pistols. Mick Jagger y Keith Richards se trasladaron a Cheyne Walk cuando se hicieron millonarios y Oscar Wilde fue detenido en el Cadogan Hotel de Sloane Street por homosexual.

Otro ilustre de las letras británicas, Nick Hornby, en su célebre Fever Pitch (1992) recuerda sus primeras vivencias futbolísticas, vinculadas con los blues. “Stamford Bridge y sus alrededores me ofreciesen una versión distinta pero todavía familiar de Londres: familiar, seguramente, porque el muchacho de clase media que reside en la periferia siempre ha estado al tanto de su existencia. La gente que se veía por Chelsea en aquellos tiempos era gente muy consciente de estar en el centro del universo. El fútbol era un deporte de moda, y los jóvenes ejecutivos que animaban a los azules eran gratos de ver, aparte de dar a Stamford Bridge (a las localidades de asiento, vaya) el aire de un lugar de exótica exquisitez. Aquello no era, en cambio, lo que yo buscaba en el fútbol. El Arsenal y su barrio eran para mí mucho más exóticos que todo lo que llegase a ver a los alrededores de King’s Road, de los más auténticos en todas sus variantes más castizas. Cuando mi padre empezaba a desear una parte al menos de todo lo que se ventilaba en Chelsea yo me moría de ganas por salir corriendo en el sentido opuesto”.

Peter Osgood (9), 'Ossie', Rey de Stamford Bridge

En 1887 se creó un estadio en Stamford Bridge, sede del London Athletics Club, utilizado para el cricket y el atletismo hasta 1904. De hecho conservó su esencia, su particular fisonomía poco propia del fútbol británico por la pista de atletismo que separaba el terreno de juego de la grada, hasta la remodelación iniciada a finales de la década de 1990. Los Mears, una familia de constructores, lo adquirió para convertirlo en la instalación polideportiva más importante de Inglaterra y la línea maestra del plan pasaba por alquilarlo al equipo local de la zona, el Fulham. Pero los dueños del equipo, ya arraigados a su historia desde tiempos pretéritos, optaron por seguir en el por entonces ya viejo Craven Cottage.

Con el negocio por tierra, Gus Mears decidió vender el estadio a la Great Western Railway Company para que lo utilizara como almacén de carbón y materiales ferroviarios. Fue entonces cuando Frederic Parker, amigo personal de Mears, planteó al propietario del estadio la posibilidad de crear un equipo desde cero ante la negativa del Fulham. Quizá por tantos quebraderos de cabeza, Gus Mears no quiso debatir la propuesta y acudió a la llamada de Parker en un campo de orquídeas junto al estadio, donde se creó el equipo (1905), según dice la leyenda fundacional del club.

Detenida a tiempo la venta a la compañía ferroviaria, los creadores del flamante equipo contrataron un arquitecto para la construcción de una tribuna y pusieron en marcha la creación del equipo para el que barajaron los nombres de Kensignton FC y Stamford Bridge, hasta que se optó por Chelsea FC y de adoptó el color azul de la camiseta.

Instaurado en la aristocracia económica londinense desde sus orígenes, la insistencia de Parker y el dinero de Mears sirvieron para que los dirigentes de la Liga admitieran de inmediato al equipo, incluso por delante de los vecinos del Fulham, fundado en 1879.

Gianfranco Zola, el preferido de la afición del Chelsea

“Siempre imprevisible, siempre elegante, siempre incapaz de alcanzar los objetivos que le corresponden por presupuesto y lo numeroso de su afición”, insiste González, hasta la llegada de Abramovich el Chelsea solo podía presumir de haber ganado la Liga en una ocasión (1955), la FA Cup en tres (1970, 1997 y 2000), la Copa de la Liga en dos más (1965 y 1998) y de pequeñas glorias europeas en forma de dos Recopas (1971 y 1998) y una Supercopa ganada al Real Madrid de la Séptima con un gol del uruguayo Gustavo Poyet, actual técnico de Brighton.

El primer gran título, la First Division, llegó en 1955. coincidiendo con el 50 aniversario del club. Ted Drake había sembrado las bases del éxito desde su llegada al banquillo de Stamford Bridge en 1952, en un equipo liderado por el capitán y estrella Roy Bentley (21 goles esa temporada y 150 en 367 como blue) y con jugadores como Frank Blunstone, Wicks Stan, Sillett Pedro, Chic Thompson, Eric Parsons y Willemse Stan. En el corazón de los seguidores del Chelsea, sin embargo, ocupan un lugar especial el italiano Gianfranco Zola (1996-2003) votado en 2003 como el mejor jugador de la historia del club y Peter Osgood, la gran estrella del glamouroso equipo de finales de los 60 y principios de los 70. Desde octubre de 2010 una estatua del delantero preside la entrada principal de Stamford Bridge, en un intento de reivindicar la historia del club ante la acusación constante de falta de tradición por parte de los equipos con solera de las islas.

El sorprendente Mónaco de 2004, el gol fantasma de Luis García en Anfield, los penaltis detenidos por Pepe Reina, el inoportuno resbalón de John Terry en Moscú y el antológico gol de Andrés Iniesta en el descuento de la semifinal ante el Barça de 2009 alejaron al Chelsea de la gloria europea. El club nunca ha perdido su idiosincrasia pero, pese al paso al frente deportivo, sigue sin lograr alcanzar su gran objetivo, su gran una obsesión: la Copa de Europa. Salvo una de las sorpresas más grandes de los últimos años, esta tampoco será la temporada del equipo de Abramovich, que debe afrontar un nuevo y costoso proceso de renovación de la plantilla este próximo verano.