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Legión francesa en el NewcastleEl Newcastle contrata a cuatro jugadores galos en el mercado de invierno, que se suman a una plantilla de marcada ascendencia francófona

El Newcastle United es uno de los clubs que más se ha movido en el presente mercado invernal. El conjunto de Alan Pardew, renovado esta temporada hasta 2020, ha entrado en un espiral negativo -seis derrotas, un empate y una sola victoria- con el que se ha acercado peligrosamente a los puestos de descenso. Los Magpies suman 21 puntos, dos más de los que tienen Reading y Wigan que a día de hoy serían junto al QPR (15) equipos de The Championship.

Para intentar dar la vuelta a esta situación, a la que hay que añadir la marcha del goleador Demba Ba al Chelsea, el Newcastle ya ha contratado cuatro jugadores en el presente período de fichajes, todos ellos franceses. Se trata del lateral del Lille Mathieu Debuchy, Mapou Yanga-Mbiwa (Montpellier), Yoan Gouffran (Girondins) y Massadio Haidara, recién llegado del Nancy. Estas flamantes incorporaciones se unen a un grupo de gran ascendencia gala del que ya forman parte Yohan Cabaye, Hatem Ben Arfa, Romain Amalfitano, Sylvian Marveux, y Gabriel Obertan, además de los francófonos Papiss Cissé (Senegal), Gaël Bigirimana (Burundi) y Mehdi Abeid, nacido en Francia e internacional sub’23 con Argelia.

Pese al peso global de la Premier League y la incesante llegada de jugadores extranjeros, ya se han levantado algunas voces en contra de la gestión deportiva de las Hurracas. Y es que, históricamente, Newcastle ha sido una destacada fuente de talento local de la que emanaron Chris Waddle, Paul Gascoigne, Alan Shearer, que se formó en la escuela de Wallsend antes de volver al club en 1996 para convertirse en el máximo goleador de la historia de la Premier con 260 tantos, Peter Beardsley o más recientemente Andy Carroll.

@cescguimera

Con el tanto que dio la victoria al Manchester United ante el Wolverhampton, Paul Scholes inscribió su nombre en la lista de jugadores que han superado el centenar de tantos en la Premier League.

Paul Scholes ya forma parte de la selecta lista de futbolistas que han sido capaces de superar la barrera de los 100 goles desde la creación de la Premier League en la temporada 92-93. Con el tanto que dio la victoria al Manchester United (0-1) en el Molineux ante el Wolverhampton, el centrocampista igualó a otra leyenda viva de los ‘Red Devis’, Ryan Giggs. El eterno galés alcanzó el centenar de goles el pasado 28 de noviembre, día de su 36 cumpleaños, al cerrar el marcador en la victoria del ManU por 4-1 ante el Portsmouth en Fratton Park.

Un tanto más que Scholes y Giggs logró el nunca justamente reconocido, carismático e inolvidable Matt LeTissier. Algunos de los tantos más bellos logrados en la historia moderna del fútbol inglés nacieron en las botas de ‘Le God’, que jugó 443 partidos con el Southampton, entre 1986 y 2002, en los que marcó 163 goles. Antes de la fundación de la Premier, LeTissier marcó 24 tanto en la temporada 89-90 y fue elegido Mejor Jugador Joven de la liga.  Durante su carrera sólo falló un penalti en 50 lanzamientos y, como no podía ser de otra manera, marcó el último gol en The Dell, el antiguo estadio de los ‘Saints’, inaugurado en 1898 y derruido en 2001.

Camino de record va Wayne Rooney. Con sólo 24 años, la estrella del United ya lleva 103 goles en la Premier. Su carrera es sinónimo de precocidad desde que debutó con el Everton ante el Tottenham en 2002, dos meses antes de cumplir los 16. La trayectoria del de Liverpool contrasta con la de Emile Heskey. El discutido delantero del Aston Villa y ex de Leicester, Liverpool, Birmingham City y Wigan ha perforado las porterías adversarias en 106 ocasiones en casi 15 años en la máxima categoría inglesa.

111 goles marcó Dion Dublín con Coventry y Aston Villa. Una grave lesión contra el Crystal Palace en 1992 acabó con sus opciones de triunfar en el Manchester United. Su siempre delicado estado físico mermó sus posibilidades y con los años fue retrasando paulatinamente su posición hasta acabar jugando de central. Dublin pasó también por el Millwall, el Leicester, el Celtic y terminó su carrera con el Norwich en 2008.

Con un total de 185 goles en 288 partidos con el Arsenal, Ian Wright marcó 104 goles en la Premier con los ‘Gunners’ y nueve con el West Ham. Los mimos que otro jugador que empezó a maravillar en Highbury aunque su carrera ha transcurrido por convulsos derroteros, Nicolas Anelka. El francés del Chelesa, además de Arsenal, también ha marcado para Liverpool, Manchester City y Bolton.

Con 119 goles, Frank Lampard ha logrado unos registros remarcables para tratarse de un centrocampista. El ‘8’ del Chelsea ya es el quinto máximo goleador de la historia del club, con un total de 146 goles, por detrás de Peter Osgood (150), Roy Bentley (150), Kerry Dixon (193) y Bobby Tambling (202). De sus 119 goles en la Premier, 95 han llegado con la camiseta de los ‘Blues’ y 24 con el West Ham, en el que jugó entre 1995 y 2001. Dos goles más que Lampard, ha logrado el actual delantero del Celtic, Robbie Keane. El irlandés empezó a demostrar su olfato con el Coventry City a los19 años con 12 goles en 31 partidos. El resto han llegado con las camisetas de Leeds, Liverpool y Tottenham, en dos etapas. Keane sigue con unos registros espectaculares en Escocia, donde ya ha marcado cuatro goles en seis partidos.

Dwight Yorke formó junto a Andy Cole una de las mejores parejas de delanteros que se recuerdan en Inglaterra. De tal sociedad salieron muchos de los goles que llevaron al Manchester United al Triplete de 1999 y gran parte de los 123 que el de Trinidad y Tobago logró en la Premier. Yorke ya había demostrado su valía durante nueve temporadas en el Aston Villa y también marcó con el Blackburn, Birmingham City y Sunderland tras abandonar los ‘Red Devils’. Otro delantero que maravilló a finales de los 90 y a principios de la primera década del nuevo siglo fue Jimmy Floyd Hasselbaink. Sus 34 goles en el Leeds durante dos campañas lo llevaron al Atlético de Madrid, pero tras el descenso de los ‘Colchoneros’ en el año 2000, el holandés volvió a Inglaterra donde goleó con Chelsea, Middlesbrough y Charlton hasta alcanzar los 127 tantos.

147 goles han marcado Teddy Sheringham y Michael Owen. El londinense, que se retiró pasados los 40, inscribió sus mejores registros en sus dos etapas con el Tottenham y en el Manchester United, aunque durante su prolongada carrera también marcó para el Nottingham Forest, el Portsmouth y el West Ham. Owen, tiene tiempo por delante para batir la marca de Sheringham, aunque tendrá que esperar a la próxima campaña para lograrlo tras lesionarse en la final de la Carling Cup ante el Aston Villa. Las lesiones han frenado una carrera meteórica del delantero de Chester que debutó marcando con el Liverpool con 17 años y 144 días, en mayo de 1997, ante el Wimbledon. Owen marcó 118 goles en la Premier con los ‘Reds’, 26 en sus frustrantes cuatro temporadas en el Newcastle y esta campaña ha logrado tres con el United.

En sus seis temporadas en el Tottenham, Les Ferdinand se desató como uno de los goleadores más prolíferos del panorama inglés. El primo de Rio y Anton Ferdinand, logró 149 goles en una agitada carrera que lo llevó también por el Queens Park Rangers, Newcastle, West Ham, Leicester City y Bolton. Pero mayor impacto tuvo Robbie Fowler en sus primeros años en la Premier. Entre 1993 y 2006, ‘God’ alcanzó los 163 goles en sus dos etapas en el Liverpool, con el Leeds United y el Manchester City.

El 18 de octubre de 2005, Thierry Henry se convertía en el máximo goleador de la historia del Arsenal al superar los 185 goles de Ian Wright. El francés, que alcanzó un total de 226, logró 174 en la Premier de la que fue ‘top scorer’ en 2002, 2004, 2005 y 2006, con dos Botas de Oro europeas (2004 y 2005). El actual delantero del Barça es el jugador que más goles ha marcado, desde la refundación de la primera división inglesa, con un solo equipo. ‘Tití’ Henry ocupa el tercer peldaño del podio de artilleros de la Premier y el segundo es para Adny Cole. El incombustible delantero de Nottingham, que colgó las botas el pasado 2009 con el ‘Forest’, llegó hasta los 187 goles con Newcastle, Manchester United, Blackburn, Fulham, Manchester City y Portsmouth. Solamente no logró marcar con el Sunderland

Inalcanzables parecen los registros de Alan Shearer, máximo goleador de la historia de la Premier League con 260 goles. 148 llegaron con el Newcastle en las diez temporadas en las que el delantero defendió la camiseta de los ‘Magpies’  después de un traspaso record de 15 millones de libras en julio de 1996 procedente del Blackburn. Con los ‘Rovers’, Shearer alcanzó los 112 goles, incluidos 34 en la historia Liga que los de Ewood Park conquistaron en 1995 con Kenny Dalglish en el banquillo. El de Newcastle, superó la treintena de goles durante tres temporadas consecutivas (31 en 1994, 34 en 1995 y 31 más en 1996). Además, marcó 23 con el Southampton durante cinco temporadas antes de la fundación de la Premier, entre ellos el ‘hat trick’ logrado por un jugador más joven, con 17 años y 140 días, en la victoria de los ‘Saints’ ante el Arsenal 4-2. Shearer también marcó 30 goles en 63 partidos con Inglaterra.

El 9-1 del Tottenham al Wigan ya forma parte de las grandes goleadas de la historia de la Premier League. Hoy recordamos otras.

Manchester United 9 – Ipswich Town 0

Marzo 1995

Andy Cole se convirtió en el gran protagonista de la mayor goleada de la historia de la Premier League. El delantero anotó cinco goles en un encuentro en el que también vieron puerta Mark Hughes, en dos ocasiones, Paul Ince y Roy Keane. Los ‘Red Devils’ acabaron la temporada en segunda posición, por detrás del Blackburn Rovers, y el Ipswich cerró la tabla.

Newcastle 8 – Sheffield Wednesday 0

Septiembre 1999

Alan Shearer no quiso ser menos que Andy Cole y también marcó cinco goles (dos de penalty) en el roto de las ‘Hurracas’ al Sheffield Wednesday. Un avance de lo que sería la temporada para los ‘Blades’, que perdieron la categoría, mientras que los de Bobby Robson cerraron la campaña en la zona media. Aaron Hughes, Kieron Dyer y Gary Speed también participaron activamente de la goleada.

Nottingham Forest 1 – Manchester United 8

Febrero 1999

El United ha protagonizado el mayor triunfo de la historia de la Premier en casa y a domicilio. Los de Alex Ferguson pasaron por encima del Nottingham Forest en el mismísimo City Ground con un Ole Gunnar Solskjaer que marcó cuatro goles saliendo desde el banquillo en sustitución de Dwight Yorke en el minuto 72’. ‘El Asesino Con Cara de Niño’ anotó sus tantos en poco más de diez minutos. Para los ‘Red Devils’ también mojaron por partida doble el de Trinidad y Tobago y Andy Cole.

Arsenal 7 – Everton 0

Mayo 2005

En una memorable noche de Dennis Bergkamp, los ‘Gunners’ pasaron por encima del Everton en el viejo Highbury. El holandés marcó el sexto en una oda al fútbol colectivo en la que participaron Robin Van Persie (8’), Robert Pires (12’ y 50’), Patrick Vieira (37’), Edu (70’) y Mathieu Flamini (85’).

Blackburn Rovers 7 – Nottingham Forest 0

Noviembre 1995

El campeón de 1995 finalizó la temporada en la séptima plaza pero regaló a sus aficionados otra goleada histórica de la mano de Alan Shearer, que enchufó un hat-trick. Lars Bohinen (2), Mike Newell y Graeme Le Saux también superaron la meta del ‘Forest’.

Manchester United 7 – Barnsley 0

Octubre 1997

Otro recital de fútbol de los ‘Red Devils’ con hat-trick de Andy Cole y goles de Ryan Giggs (2), Paul Scholes y Karel Poborsky. El United cerró la temporada a un punto del Arsenal y los ‘Tykes’ en segunda.

Arsenal 7 – Middlesbrough 0

Enero 2006

Si un año antes fue Bergkamp, ante el ‘Boro’ el protagonista de la goleada del Arsenal fue Thierry Henry. El galo marcó tres tantos en una fiesta que también tuvo como invitados a Philippe Senderos, Robert Pires, Gilberto Silva y Aleksandr Hleb.

La goleada del Tottenham al Wigan (9-1) y los cinco goles de Jermain Defoe sirven para recuperar algunas de marcas históricas en el fútbol inglés

El Tottenham humilló al Wigan en White Hart Lane en la que ya es una de las mayores goleadas en la historia de la Premier League. Entre todos los goleadores, Peter Crouch, Aaron Lennon, Niko Kranjcar y Jermain Defoe, este último pasará a la historia con sus cinco tantos, incluido un hat-trick en siete minutos.

El delantero de los ‘Spurs’ ha sido el jugador que más se ha acercado al histórico registro de Robbie Fowler que en 1994, con la camiseta del Liverpool, le marcó tres goles al Arsenal en cuatro minutos y 33 segundos. El hat-trick  más rápido de la historia de la Premier League. El pasado mes de agosto de 2008, Gabriel Agbonlahor se acercó a la marca del delantero ‘Red’, con tres goles al Manchester City en ocho minutos.

Antes de la fundación de la Premier, en la antigua First Division, Nigel Clough, el hijo del mítico Brian Clough, marcó con el Nottingham Forest tres goles al Crystal Palace, en cuatro minutos, en la temporada 8t-89. Por su parte,  James Hayter, del Bournemouth, anotó el ‘hat-trick’más rápido en la Football League en febrero de 2004. Entrando como suplente en el minuto 84 le marcó tres goles al Wrexham en 140 segundos. Este mismo año. Jordan Rhodes (Huddersfield) fue más allá y logró tres goles de cabeza ante el Exeter en ocho minutos.

Sin embargo, el ‘hat-trick’ documentado más rápido de la historia del fútbol fue obra de Tommy Ross, que en 1964 marcó tres goles en 90 segundos al Naim County.

Al igual que Jermain Defoe, dos jugadores más han logrado marcar cinco goles en un partido de la Premier League. Andy Cole lo hizo con el Manchester United ante el Ipswich Town en 1995 y Alan Shearer con el Newcastle ante el Sheffield Wednesday en 1999. Otro histórico, del United, Ole Gunnar Solskjaer, logró cuatro entrando desde el banquillo en 1999 ante el Nottingham Forest.

Defoe se convirtió, además, en el cuarto jugador del Tottenham en marcar cinco goles en un partido, y el tercero en lograrlo en Liga. Antes lo hicieron Ted Harper, en 1930 ante el Reading, en un encuentro de Segunda División, Alf Stokes, en 1957 contra el Birmingham City y Les Allen en 1960 ante Crewe Alexandra en la FA Cup.

El Newcastle culmina años de despropósitos con un descenso sonado que ni Shearer ha podido evitar

Cuando el pasado 17 de septiembre Premier Football publicó su primer post, dedicado a la crisis del Newcastle tras la renuncia al cargo de entrenador de Kevin Keegan, pocos podían imaginar que los ‘Magpies’ acabarían la campaña culminando el desastre con el descenso al Championship. Pero así ha sido, y el conjunto norteño, uno de los más ricos y con mayor masa social de las Islas, ha visto como años de continuos despropósitos acababan con una sonada despedida de la Premier en Villa Park.

Pero para más INRI, y como no podía ser de otras manera tratándose de las ‘Hurracas’, el Newcastle se despidió de la máxima categoría de la forma más rocambolesca posible, cuando dependían de ellos mismos y con un desafortunado gol en propia meta. Y es que todos los rivales implicados en la lucha para la salvación fallaron. El Middlesbrough cayó por 2-1 en Upton Park ante un West Ham que no se jugaba nada mientras que el Sunderland no pudo con un Chelsea (2-3) que ya tenía la tercera plaza en sus manos. Pero especialmente duro fue ver como el Hull City era incapaz de plantearle apuros a un Manchester United plagado de suplentes y juveniles en vísperas de la final de Roma. A los de Alan Shearer les valía el empate en caso de derrota de los ‘Tigers’ y Darron Gibson adelantó al campeón con un golazo a los 24’. Pero la alegría de los ‘Magpies’ sólo duró 13 minutos, los que tardó Damien Duff en desviar al fondo de su propia portería un disparo lejano de Gareth Barry.

Los suplentes del United superaron al Hull

Sin embargo, la temporada no comenzó del todo mal para un equipo con una afición ilusionada por la presencia de Kevin Keegan en el banquillo y por la llegada de refuerzos de calidad y contrastados como Fabricio Coloccini (Deportivo), Jonás Gutiérrez (Mallorca) o Danny Guthrie (Liverpool). Los norteños lograron arañar un empate en Old Trafford (1-1) en la primera jornada que se convirtió, prácticamente, en la única alegría de la temporada. Y es que pocas semanas después ‘King’ Kevin decidía renunciar al cargo de entrenador por desavenencias insalvables con el propietario del club Mike Ashley y el director deportivo Dennis Wise. El técnico vio como el club no cumplía su promesa de retener al centrocampista James Milner, que se marchó al Aston Villa, y incorporaba contra su voluntad al delantero español Xisco.

La marcha de Keegan provocó las iras de los supporters contra Ashley y Wise, un ambiente enrarecido que no ha ayudado al club durante la temporada y que ha perseguido a todos los dueños del banquillo de St. James’ Park, hasta un total de cinco, en los últimos ocho meses. Con Terry McDermott y Adam Sadler, ayudantes del técnico también fuera del club, Chris Houghton se hizo cargo del equipo en las derrotas ante el Hull City en la Premier y el Tottenham en la Carling Cup, en un encuentro célebre por registrar la peor asistencia de público en la historia reciente del club con 4.000 espectadores en las gradas.

Matthew Taylor y Damien Duff se lamentan sobre el césped del Villa Park

Joe Kinnear tomó las riendas de la plantilla el 26 de septiembre. El irlandés entró con mal pie dentro y fuera del campo, tras ciertas tensiones con la prensa y dolorosas derrotas como la sufrida en el campo de los eternos rivales del  Sunderland, la primera en 28 años. Pese a las incorporaciones de Peter Lovenkrands (Schalke 04), Kevin Nolan (Bolton) y Ryan Taylor (Wigan) la situación no mejoró e incluso un clásico del equipo, el portero Shay Given, decidió poner punto y final a su etapa de casi once temporadas en los ‘Magpies’ para firmar por el Manchester City. El corazón de Kinnear dijo basta en febrero y tuvo que ser intervenido para la implantación de un triple bypass que le obligó a abandonar el cargo. El 16 de febrero Colin Calderwood asumió un cargo en el que apenas duraría un mes y medio, ya que el 1 de abril en un intento desesperado por salvar la situación el Newcastle recurrió a su último gran mito, Alan Shearer, pese a la nula experiencia del gran delantero en los banquillos.

Shearer, junto a Ian Dowie, comenzó su etapa de técnico con una derrota ante el Chelsea (0-2), otras ante el Tottenham (1-0), empates ante Stoke City (1-1) y Portsmouth (0-0) y la recordada goleada en Anfield (3-0) en la que el técnico llegó a las manos con Joey Barton tras la expulsión del centrocampista en una entrada fruto de la frustración. Pero el Newcastle logró salir del descenso tras la primera victoria en once jornadas, un 3-1 ante el Middlesbrough que le dejaba a un paso de la salvación. Pero los ‘Magpies’ desaprovecharon sus dos opciones para lograr la permanencia tras caer con el Fulham por 0-1 la pasada jornada y la derrota de ayer en Birmingham.

Ahora, con el equipo en Segunda División tras 16 años en la máxima categoría -el último ascenso lo logró precisamente con Keegan en el banquillo en 1993- los ‘Magpies’ navegan un mar de dudas económicas y deportivas, entre las que la continuad de Shearer en el banquillo se perfila como la más significativa.

Joey Barton pagará los platos rotos en Newcastle tras su expulsión ante el Liverpool y enfrentarse al técnico Alan Shearer

El Newcastle necesita un milagro para mantener la categoría, pero a la espera de que se confirme el desastre y se diriman responsabilidades la dramática situación del club parece haberse cobrado la primera víctima, Joey Barton. El técnico Alan Shearer no disimuló su enfado con el centrocampista tras su expulsión ante el Liverpool por una dura e innecesaria entrada contra Xabi Alonso a 13 minutos del final, cuando los ‘Magpies’ ya perdían por 2-0. “Ha sido una estupidez. Estaremos sin él el resto de la temporada. Me ha fallado, le ha fallado al club y se ha fallado a si mismo”, aseguró el técnico con unas palabras que ya sonaban a final de etapa para el jugador, antes de que se hiciera público que Shearer ha decidido apartarle.

Nacido en Liverpool en 1982, el último gran ‘Bad Boy’ del fútbol inglés parece haber pagado los platos rotos en un club que lleva demasiados años a la deriva, pero el largo currículum de incidentes y altercados dentro y fuera del terreno de juego le han convertido en el cabeza de turco en St. James’ Park. Y es que todavía son muy recientes los seis meses de cárcel a los que fue condenado por protagonizar, junto a su hermano, una pelea con agresión en el centro de Liverpool en mayo del pasado 2008. El por entonces técnico del Newcastle, Kevin Keegan, salió en defensa del de Huyton y mostró su plena confianza en sus posibilidades. Al lado de ‘King’ Kevin firmó su primer contrato profesional con el City y gozó de continuidad que años más tarde le permitiría debutar con la selección en Old Trafford.

Barton expulsado en Anfield

La carrera de Barton está repleta de incidentes desde sus inicios. En su primera fiesta de Navidad como miembro de la primera plantilla de los ‘Citizens’ apagó un cigarrillo en el ojo del juvenil Jamie Tendy. Algo casi insignificante comparado con la paliza que le propició a su compañero Ousmane Dabo en mayo de 2007. Una acción que, además de costarle 31.000 euros de multa, seis partidos de suspensión y perder un sustancioso contrato publicitario con Nike, acabaría con la paciencia de los dirigentes del City que aceptaron la oferta del Newcastle.

Todo eso fue antes de que Barton se bajarse los pantalones y enseñase su trasero a los seguidores del Everton a la finalización de un partido de Premier en Goodison Park en septiembre de 2006. Un particular amor hacia los seguidores ‘Toffees’ que ya había mostrado en una gira de los de Manchester por Tailandia en la que se peleó con un seguidor del conjunto de Liverpool. En el mismo bolo, también protagonizó un incidente con su compañero Richard Dunne que le llevaría de vuelta a Inglaterra algunos días antes que el resto del grupo.

La expulsión de Barton en Anfield parece algo insignificante vista la lista de antecedentes del centrocampista que ha recogido el testigo de Dennis Wise y Vinnie Jones entre los chicos más malos del fútbol inglés. Pero los nervios en Newcastle están a flor de piel y la sanción al de Huyton, al que muchos ya sitúan en Blackburn o Bolton, parece la mejor cortina de humo antes de afrontar la cruda realidad.

El recital del Fútbol Club Barcelona ayer en el Santiago Bernabéu sirvió para sentenciar la Liga española a favor del equipo que mejor juego realiza en Europa. Para acabar con el bochornoso y ridículo espectáculo de nuestros compañeros en la prensa de Madrid de las últimas semanas. Para que el conjunto blanco abriera los ojos ante una realidad ineludible camuflada detrás de dos títulos ligueros. Pero sobretodo, también, para reivindicar la figura de unos de los mejores futbolistas de la última década, menospreciado injustamente en ‘Can Barça’: Thierry Henry.

Henry supera a Iker Casillas en el cuarto gol del Barça en el 2-6 del Bernabéu

El francés llegó al Camp Nou en el peor momento posible,  cuando ni el propio Barcelona era consciente del estado crítico de un  proyecto triunfal que venía de un año en blanco considerado un accidente por la “autocomplacencia” de todos. Pero Henry llegó para salvar lo insalvable. El equipo de Frank Rijkaard había tocado fondo y el ex del Arsenal se convirtió en uno de los blancos de la ira de la culerada, entre otros motivos, por ser el capricho de un Joan Laporta que vivía sus horas más bajas al frente del club.

Es cierto que ‘Tití’ no llegó en un buen estado físico tras meses parado por una lesión. Pero tampoco ayudó en su recuperación encontrarse con un equipo viciado por una poca ética de trabajo que le impidió recuperar el tono. Encajonado en la izquierda, en un equipo sin verticalidad ni profundidad y lejos de encontrase bien consigo mismo, vivió uno de los peores años de su carrera y las constantes comparaciones con “el Henry del Arsenal” acabaron para hundir a un jugador que sólo estuvo al nivel medio del equipo, y que marcó 19 goles…

Considerado el mejor en la historia del Arsenal

Henry le debe tanto a Pep Guardiola como a Arsene Wenger. Cuando todos clamaban por su traspaso, el flamante técnico azulgrana confió en sus posibilidades, y, pese a no cumplir su promesa de ubicarlo en punta de ataque tras decidir quedarse con Samuel Eto’o, el francés no le ha fallado. Ha demostrado que en buena forma y rodeado de un equipo que funciona es uno de los delanteros más determinantes de Europa. Cerca de cumplir los 32, ‘Tití’ no tiene la velocidad “de el del Arsenal” pero le sobra calidad, inteligencia y definición para seguir logrando goles decisivos. Y van 26 en lo que va de temporada.

No por casualidad, el galo es considerado por muchos ‘supporters gunners’ el mejor jugador de la historia del club, por delante de leyendas  de la relevancia de Tony Adams, Ian Wright, Liam Brady o David Rocastle. Sus números con los londinenses asustan y sirven para ejemplificar el impacto de ‘Tití’ con datos irrefutables más allá de la indescriptible plasticidad de sus goles. Henry es el máximo goleador de la historia del club con 226 tantos, y el tercer máximo de la Premier por detrás de Alan Shearer (260) y Andy Cole (174), pero con la particularidad de ser el único capaz de lograrlos todos con una misma camiseta. El francés ganó, entre otros títulos, las Ligas de 1998, 2002 y 2004 y si no consiguió nunca el Balón de Oro fue porqué la mejor época de los  Arsene Wenger no se prodigó por Europa.

Henry besa el césped de Highbury en el último partido del Arsenal en el viejo estadio londinense

Quizá muchos de los que halagaban a Henry en verano de 2007 y han pasado casi dos años criticándole por su supuesto bajo rendimiento y sus formas sobre el terreno de juego no le habían visto demasiado jugar en el Arsenal. La autosuficiencia, la sensación de jugar al trote y no meter nunca la pierna que tanto les desesperó son las señas de identidad de un jugador sabedor de sus cualidades y que con las cosas en su sitio ha demostrado que sigue siendo determinante y una pieza fundamental para comprender el éxito del Barça de Guardiola, Messi, Xavi, Iniesta y compañía. Ahora, además de reconocerle los méritos, por favor, discúlpense con Thierry Henry.