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El Liverpool anunció que permanecerá en su histórico hogar cuyo primer inquilino fue el otro gran equipo de la ciudad

El estadio de Anfield ocupa un lugar de privilegio entre los grandes templos del fútbol a nivel mundial, testimonio de las gestas del Liverpool por Inglaterra y Europa, especialmente durante los 70 y los 80, y mitificado por la especial atmosfera que se genera en las gradas durante los encuentros. Cuando el fin de sus días parecía cerca, el Liverpool anunció el lunes un plan de remodelación que garantiza la supervivencia de su histórico hogar. Pero los Reds, uno de los equipos que más admiración genera a nivel internacional, no son el conjunto original que empezó a disputar sus primeros partidos en Anfield.

En 1878 en Liverpool nació el St. Domingo’s FC, fundado por una parroquia del norte de la ciudad con el mismo nombre. En aquellos tiempos era muy habitual la aparición de clubs deportivos de la mano de la Iglesia con el objetivo de ayudar a las comunidades a través de los valores que se desprenden de la práctica deportiva. Otro gran conjunto de las islas como el Celtic, por ejemplo, también fue fundado por un párroco Andrew Kerins, conocido como el Hermano Walfrid.

El St. Domingo’s, que pronto cambió su nombre por el de Everton, el mismo equipo de hoy en día, jugaba sus primeros encuentros en unos terrenos de Stanley Park. Muchos aficionados se congregaban en sus encuentros y uno de los miembros de la directiva, el empresario John Houlding, detectó la necesidad, y también la opción de negocio, de adquirir unos terrenos que pudieran acoger un mayor número de espectadores. Compró unos en el sur del parque, en Anfield Road, y los alquiló a su propio club.

Poco más de un kilómetro separa Anfield de Goodison Park

Houlding, que pasaría a la historia por su codicia, también era dueño del único pub en las instalaciones y gran una parte de las recaudaciones por la venta de entradas -en Anfield el Everton cuadruplicó el número de asistentes habituales en Stanley Park- caía en sus bolsillos. A pesar de que justificaba esta posición privilegiada con las ventajas que luego recibía el club por su parte en cuestiones como la compra de jugadores, las suspicacias del resto de miembros del club crecían.

La cuerda se tensó hasta romperse cuando en 1889 Houlding pretendió subir el alquiler de Anfield de las 100 a las 250 libras anuales. El Everton intentó bajar la cifra a las 180 libras, pero las negociaciones no llegaron a buen puerto y el empresario ofreció al resto de miembros del club la compra de los terrenos por 6.000 libras. Sin embargo, hartos de su compañero, optaron por la compra de otros terrenos junto a Goodison Park por los que desembolsaron 8.090 libras y dejaron a Houlding en la estacada.

Anfield quedó sin propietario y se decidió crear un nueva equipo que se llamó Liverpool, después de que Houlding perdiera en los tribunales la lucha por los derechos del nombre Everton. Al verse sin jugadores y por la mala reputación de su nombre en la ciudad, optó por contratar futbolistas foráneos, principalmente procedentes de Escocia y gracias a la ayuda de uno de los pocos amigos que mantenía en su antiguo equipo, John McKenna, los que les valió ser conocidos como Macs.

En 1893 el Liverpool se inscribió en la segunda división y ascendió al primer año. El primer Merseyside derby se disputó el 3 de octubre de 1894, y acabó con una clara victoria del Everton por 3-0. Hubo que esperar hasta  septiembre de 1987 para que los Reds lograran su primer triunfo ante el rival ciudadano, 3-1 en Anfield.

Antes de la llegada de Bill Shanky, el arquitecto del gran Liverpool, el Everton dominó el fútbol en la ciudad y también durante algunos años en Inglaterra, especialmente a finales de la década de los veinte y principios de los 30. La culpa de gran parte del éxito de los Toffees la tuvo Dixie Dean, posiblemente el mejor jugador de la época, que dejó el club en 1938, con 473 goles en 502 partidos, por discrepancias con la directiva. Su legado es tan grande que en 2001 se erigió la estatua que preside la entrada a Goodison Park.

@cescguimera

El Liverpool remodelará su histórica casa y aparca definitivamente el nuevo estadio de Stanley Park

El Liverpool se quedará en Anfield. El club anunciará en breve, después de una década de deliberaciones, la remodelación de su histórica casa, lo que descarta de forma definitiva la construcción de un nuevo estadio en Stanley Park proyectada en 2006.

El propietario de los Reds, John W. Henry, parece haber entendido mejor la idiosincrasia del club que sus antecesores y ya desde su llegada dejó abiertas las puertas a permanecer en Anfield, estadio del Liverpool desde 1892.

Con la remodelación, ampliaría la capacidad hasta los 60.000 espectadores, con 7.000 localidades corporativas. Una mejoras que afectarían, principalmente, la Main Stand y el fondo de Anfield Road y que tendrían un coste de unos 150 millones de libras, lejos de los 400 del nuevo recinto de Stanley Park.

Los trabajos podrían comenzar en 2014 una vez concretado el proyecto entre el club, el ayuntamiento de Liverpool y los vecinos de la zona. Para la remodelación de la tribuna principal sería necesaria la demolición de los edificios de Lothair Road y Sybil Road mientras que en Anfield Road se ampliaría el segundo anfiteatro.

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Un largo proceso para decidir el futuro de Anfield:

2002: Se anuncia la construcción de un estadio para 55.000 espectadores en Stanley Park

2004: Se aprueban los permisos para la construcción de nuevo estadio

2005: Rechazada la posibilidad de compartir estadio con el Everton

2006: El ayuntamiento da luz verde a la construcción del estadio

2006: Se encuentran los fondos para financiar la obra

2007: Un comunicado anuncia que las obras comenzarán en mayo

2007: Los propietarios del club, George Gillett y Tom Hicks, solicitan un rediseño de la obra

2007: Se hace público el nuevo proyecto con una capacidad para 60.000 espectadores

2008: Se retrasa el inicio de las obras

2009: Se marca el posible inicio de las obras para abril de 2010

2010: Vuelve a ver la luz la posibilidad de compartir la instalación con el Everton

2011: Se estudia la opción de remodelar Anfield

2012: El Liverpool anuncia que el proyecto de Stanley Park sigue adelante

2012: Se hacen públicas las negociaciones sobre el futuro de Anfield

2012: El Liverpool City Council anuncia nuevos planes en la zona que permitirían al club permanecer en la que es su casa desde 1892

@cescguimera

El Liverpool honora la memoria de los 39 seguidores que fallecieron en la final de la Copa de Europa de 1985, tres días antes de cumplirse 25 años de la tragedia.

Víctima y verdugo, dos trágicos sucesos manchados de sangre han marcado la historia del Liverpool más allá de los éxitos deportivos. Si desde hace varios años un memorial recuerda junto la Shankly Gate los 96 seguidores ‘Reds’ que perdieron la vida en Hillsborough el 15 de abril de 1989, desde hoy, los 39 aficionados, mayoritariamente seguidores de la Juventus, que fallecieron en Heysel el 29 de mayo de 1985 también tienen su lugar para el recuerdo eterno en Anfield.

A tres días de cumplirse 25 años de la tragedia, dos de los que  tuvieron que haber sido protagonistas sobre el terreno de juego aquella desgraciada tarde, el capitán del Liverpool, Phil Neal, y el juventino Sergio Brio, descubrieron, junto a otras personalidades, una placa conmemorativa situada en la Centenary Stand del mítico estadio ‘Red’.

Por otro lado, el alcalde de Liverpool, Joe Anderson, y la cónsul italiana Nunzia Bertali plantaron un árbol en St. John’s Gardens, detrás de St George’s Hall, en señal de amistad y respeto hacia las víctimas y sus familiares. Además, una delegación del Liverpool estará presente en los actos que se celebrarán en Turín a finales de semana.

39 seguidores -32 de ellos italianos, cuatro belgas, dos franceses y un norirlandés-. perdieron la vida en los prolegómenos de la final de la Copa de Europa al intentar huir de la conducta violenta de los seguidores del Liverpool. En un partido que nunca debió jugarse, los italianos se impusieron por 1-0 con gol de Michel Platini, que transformó un penalti cometido por Gary Gillespie sobre el polaco Zbigniev Boniek. A consecuencia de los hechos todos los conjuntos ingleses fueron apartados de las competiciones europeas hasta la campaña 1990-91, sanción que se prolongó durante un año más para el Liverpool.

Los ‘Reds’ ponen punto y final a 17 años de relación comercial con Carlsberg e ingresarán 80 millones de libras durante las cuatro próximas temporadas

El Liverpool ya tiene parte de la inyección económica que afirmaba necesitar para seguir a la estela de los grandes clubs de Europa e Inglaterra. El club de Anfield ha hecho público hoy el acuerdo de sponsorización por cuatro temporadas firmado con el Standard Chartered Bank, una entidad londinense cuya grana mayoría de clientes procede de Asia, África y Oriente Medio. El acuerdo, por cuatro temporadas, supondrá unos beneficios totales de 80 millones de libras. Los ‘Reds’ ponen, de ésta forma, punto y final a 17 años de relación comercial con Carlsberg, cuyo logo permanecerá en las camisetas del equipo hasta finales de la presente temporada.

Christian Purslow, Director de Marketing de la entidad, ha asegurado que el nuevo acuerdo sitúa al equipo a la altura de los ingresos que Manchester United, Bayern de Munich y Juventus reciben por conceptos de sponsorización en sus equipaciones.

Kenny Dalglish presenta un acuerdo que abre nuevos horizontes para el Liverpool

El flamante acuerdo no sólo permitirá a Rafa Benítez disponer de mayor margen de maniobra económico para reforzar al equipo, sino que permitirá al Liverpool reanudar los planes de construcción de su nuevo estadio en Stanley Park, en punto muerto desde hace algunos meses. Muchas de las aspiraciones y las esperanzas del club de la ciudad el Mersey de cara al futuro pasan por su nueva casa, planeada con una capacidad para 60.000 espectadores.

La crisis económica global obligó al Liverpool a aplazar el proyecto del recinto que hará pasar a la historia el viejo Anfield ante la imposibilidad de afrontar el coste previsto, que sobrepasa los 800 millones de euros. Mientras tanto los dueños del equipo, George Gillett y Tom Hicks, siguen buscando el apoyo financiero de las instituciones públicas a través de la candidatura de Inglaterra para organizar el Mundial de 2018. Con anterioridad los norteamericanos ya buscaron algún tipo de ayuda por parte la Unión Europa, que desestimó participar en el proyecto y se limitará a financiar las mejoras en el vetusto barrio de Anfield.

El Everton disputa hoy la semifinal de la FA Cup, una reedición de la final de 1995 en la que los ‘Toffees’ lograron el último título de su historia

La sabiduría popular futbolística asegura, a menudo, que en las ciudades con dos equipos de elite el considerado pequeño es el que más arraigado está con la población local. Así pues, en Turín gran la mayor parte de los turineses son fanáticos del Tornio y no de la Juventus, en Manchester, la mayor parte de la población apoya al City, mientras que el equipo de los habitantes de Munich de toda la vida son el 1890. En Liverpool se dice que sucede lo mismo, aunque, por nuestra experiencia la personal, la cosa parece estar, como mínimo, al 50%.

Quizá el error de base es considerar al Everton como un equipo pequeño. Los éxitos del Liverpool en los 70 y principios de los 80 y la especial simpatía facilona que desprenden los ‘Reds’ por el mundo han dejado a los ‘Toffees’ en un segundo plano, pero por títulos e historia pueden considerarse el cuarto equipo de Inglaterra por detrás de sus vecinos, Manchester United y Arsenal. Hoy, tras casi dos décadas muy difíciles y sin éxitos, el Everton puede recuperar parte de su glorioso pasado si se clasifica para la final de la FA Cup. Para ello deberá derrotar a los ‘Red Devils’ en Wembley.

El partido más importante de la historia reciente del Everton coincide con escenario y rival con la última gran gesta en la historia del club: la Cup de 1995. El tanto de Paul Rideout llevó a los ‘Blues’ a la conquista de su quinto título de copa ante un United plagado de figuras, aunque aquella tarde no pudo contar con Eric Cantona, Andrei Kancheslkis y Andy Cole. La victoria de los de Liverpool fue toda una gran sorpresa ya que el equipo había salvado la categoría a falta de dos jornadas para el final de la Liga y el United había perdido el título en la última  en favor del Blackburn Rovers.

El Everton, campeón de la Cup de 1995.

Aquel título es un espejismo en la historia reciente del Everton. Un conjunto nacido en 1878 de lo que era el Everton Crikcet Club y que ostenta en su palmarés nueve títulos de Liga, el último en 1987, cinco de Copa, nueve Charity Shields y una Recopa de Europa ganada en 1985 al Rapid de Viena. Curiosamente, el equipo comenzó a jugar en lo que hoy es Anfield, por aquel entonces unos terrenos propiedad de uno de los miembros del club, John Houlding. En 1982, este decidió subir el alquiler, el Everton no aceptó el aumento y se trasladó a Goodison Park. Como respuesta, Houlding y otros tres miembros del club decidieron fundar el Liverpool FC.

El Everton vivió sus mejores años en la década de los 80 en la que consiguió las ligas del 85 y del 87, la Copa de 1984 y la Recopa del año posterior. El técnico Howard Kendall tenía a sus órdenes jugadores de la importancia del guardameta Neville Southall, recordman del club con 750 partidos, Gary Lineker, Gary Stevens, Trevor Steven, Kevin Sheedy, Andy Gray o Peter Reid. El legado pudo ser todavía mayor si el equipo no se hubiera quedado a las puertas del triplete en 1985, con la derrota en la final de la FA Cup, precisamente ante el United, y si la restricción europea a los conjuntos ingleses por la catástrofe de Heysel no le hubiera impedido pasear su potencial por Europa.

La Recopa de 1985, el gran éxito internacioal de los 'Toffees'

El Everton, el equipo que más temporadas ha jugado en la máxima categoría (106), por delante del Aston Villa (98), sus vecinos de Liverpool (94), y Arsenal (92) -el gran dominador del fútbol inglés en los últimos 15 años, el Manchester United, por ejemplo, suma sólo 84 temporadas- tiene la oportunidad de certificar una resurrección que comenzó con la llegada de David Moyes al banquillo en 2002. Con el escocés los ‘Toffees’ han vuelto a Europa y se han colocado un escalón por debajo del ‘Big Four’ de la Premier. El proyecto es sólido y seguro. Integrado por jugadores consagrados, especialmente atrás, como Joleon Lescott, Leighton Baines, Phil Jagielka y Joseph Yobo, un centro del campo de calidad y garra formado por Mikel Arteta, que se perderá el resto de temporada por lesión, Tim Cahill y Leon Osman, y una grandes definidores arriba: Yakubu, Louis Saha y el brasileño Jo.

Los canterazos Jack Rodwell y Dan Gossling y la gran revelación de la temporada, el gigante belga Marouane Fallaini, garantizan el futuro de un proyecto que puede aspirar a más si el equipo recibe las inversiones necesarias. De momento, llegar de nuevo a una final de la FA Cup sería un merecido premio a siete años de buen trabajo y una alegría para los amantes del buen fútbol que recuperarían a un histórico que en las últimas dos décadas no ha estado en el lugar que le corresponde.

Los actos conmemorativos se sucedieron por toda Inglaterra, los más emotivos en Sheffield y Nottingham

30.000 personas llenaron ayer Anfield para recordar a los 96 seguidores del Liverpool fallecidos en Hillsborough dos décadas atrás. Los actos se iniciaron justo a las tres y seis minutos de la tarde, la misma hora en que se detuvo el partido entre los ‘Reds’ y el Nottingham Forest en Sheffield aquella fatídica tarde del 15 de abril de 1989.

Anfield

La ciudad entera se volcó en una ceremonia en la que estuvieron presentes los actuales jugadores del club, las viejas glorias y aficionados tanto del Liverpool como del Everton, encabezados por su técnico David Moyes. Y es que todo el mundo perdió, un familiar, un amigo o un conocido en el estadio del Sheffield Wednesday.

Recordatorios junto al memorial a las víctimas en Anfield

Kenny Dalglish, técnico ‘red’ en el momento de la tragedia, protagonizó con la lectura de un paraje de la Biblia uno de los momentos más emotivos de una tarde que también tuvo su espacio para la reivindicación cuando los gritos clamando justicia para los 96 interrumpieron el discurso del secretario de deportes del gobierno, Andy Burham.

Kenny Dalglish

Lejos de Liverpool, en Sheffield, ramos de flores sobre el césped de Hillsborough recordaron los hechos en el mismo fondo de Leppings Lane donde tuvieron lugar.

Ramos de flores sobre el césped de Hillsborough

Nottingham fue otro de los focos de atención de la tarde. Aficionados del Liverpool, del ‘Forest’ y de otros muchos equipos, se reunieron en la Old Market Square de la ciudad y guardaron dos minutos de silencio que finalizaron con la interpretación del célebre You’ll Never Walk Alone.

Aficionados en Nottingham

En la tarde de ayer quedó claro que el recuerdo de Hillsborough permanece reciente en la memoria del fútbol inglés en particular y europeo en general. Los aficionados no olvidan el trágico destino de unos compañeros que fueron a disfrutar de su equipo y perdieron la vida por culpa de un desafortunado cúmulo de circunstancias y errores. Han pasado veinte años, pero la justicia que reclaman las familias de las víctimas no puede esperar más. De momento, mientras la lucha sigue en marcha, tienen algo claro. Nunca caminarán solos.

El 15 de abril de 1989, 96 supporters del Liverpool fallecieron en el estadio del Sheffield Wednesday

Han pasado dos décadas, pero el recuerdo de la tragedia de Hillsborough, la mayor en la historia del fútbol británico, sigue vivo. A lo largo de estos días se han sucedido los actos en memoria de los 96 seguidores del Liverpool que fallecieron en  Leppings Lane cuando acudían a ver a su equipo en la semifinal de la FA Cup ante el Nottingham Forest.

Los ‘Reds’ disputaron ayer el partido de vuelta de los cuartos de final de la Liga de Campeones para que no coincidiera con los actos en recuerdo de las víctimas que hoy tendrán lugar en Anfield. Pero la conmemoración ya empezó el pasado fin de semana en el que el club aprovechó el partido de Premier League en su estadio, ante el Blackburn Rovers, para guardar un minuto de silencio. Stephen Warnock, actualmente en los ‘Rovers’ pero formado en Melwood, depositó un ramo de flores ante la grada de The Kop en uno de los momentos más emotivos de la tarde.

Stephen Warnock

Hace algunas semanas, algunos de los viejos ídolos de Anfield participaron en la grabación de una versión del clásico “Fields Of Anfield Road” en la que también colaboraron algunos de los músicos más relevantes en la escena de Mersey en los últimos años. Kenny Dalglish, John Aldridge, Phil Thompson, Bruce Grobbelaar y Alan Kennedy pusieron su voz a la adaptación musical de John Power (The La’s y Cast), James Welsh (Starsailor), Rob Taylor (Troubadors) y Nick Kilroe (Echo and The Bunnymen).

Outside the Shankly Gates
I heard a Kopite calling:
Oh “Shankly, they have taken you away
But you left a great eleven
Before you went to heaven
Now it’s glory round the Fields of Anfield Road”
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Chorus
All ‘round the fields of Anfield Road,
Where once we watched the King Kenny play (and could he play!),
Stivie Heighway on the wing,
We had dreams and songs to sing,
About the glory, ‘round the Fields of Anfield Road
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Outside the Paisley Gates
I heard a Kopite calling:
Oh “Paisley, they have taken you away
You led the great 11
Back in Rome in 77
And the Redmen they are still playing the same way”
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Chorus
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Beside the Hillsborough flame
I heard a Kopite mourning
“Why so many taken on that day ?
Justice has never been done
But their memory we’ll carry on
There’ll be glory round the Fields of Anfield Road.”
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Chorus
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El aniversario de la tragedia ha puesto de nuevo en primera línea la lucha que sigue activa para que se diriman las responsabilidades de los hechos y quede oficialmente comprobado que los seguidores del Liverpool, estigmatizados por la tragedia de Heysel, no tuvieron ningún tipo de responsabilidad.

Hillsborough

94 seguidores, del total de 96, fallecieron en el estadio, 766 resultaron heridos y 300 más fueron hospitalizados. El oficial en jefe de la policía, David Duckenfield, aseguró que 2.000 supporters forzaron la puerta C para acceder a la zona central de la grada y originaron la tragedia.

Hillsborough

Cuatro días después, el tabloide The Sun culpaba a los seguidores de ocasionar el desastre debido a su alto estado de embriaguez, aunque los informes posteriores demostraron los errores policiales en el control de los accesos y las mentidas de Duckenfield, que ordenó la apertura de trágica puerta C con la grada a rebosar para aligerar los accesos exteriores de Hillsborough. Debido a las ansias por llegar al partido -las autopistas colapsadas habían provocado el retraso de muchos seguidores- los aficionados accedieron a la carrera por un estrecho túnel que desembocaba en una pequeña zona delimitada por dos barras de hierro que ejercían de rediles y las vallas que impedían el acceso al terreno de juego. La policía no permitió la apertura de los accesos al césped e incluso cargó contra parte de los seguidores. Sin embargo, pese al cúmulo de errores de las fuerzas del orden dirigidas por un Duckenfield con sólo 19 días de experiencia en el cargo, no se llegó a emitir ningún veredicto en su contra

Hillsborough

Pese a todo, el partido se inició aunque a los seis minutos tuvo que ser detenido. La gravedad de la situación quedó plasmada en pocos minutos, con el césped de Sheffield ocupado por los heridos y los que se iban sumando los cuerpos de las víctimas. Entre ellas, el primo de Steven Gerrard, Jon-Paul, y el padre el ex guardameta ‘red’ Paul Harrison. Dos décadas después, los familiares de las víctimas, a través del Hillsborough Family Support Group, siguen con las acciones legales contra Duckenfield y su ayudante Bernard Murray a la espera de que, por una vez por todas, se descubran y asuman las responsabilidades de la tragedia.

Las causas de la tragedia de Hillsborough