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Jock Stein guió al Celtic en los mejores años de su historia. Hombre de fútbol desde la cuna perdió la vida en 1985 como seleccionador escocés, tras un partido contra Gales

Fue el pionero. Abrió la tradición de grandes técnicos escoceses que han escrito las páginas más gloriosas en el relato del fútbol británico. Jock Stein enseñó el camino a Matt Busby, a Bill Shankly, y su hijo predilecto, Alex Ferguson, defiende y honra su figura en el Manchester United, en tiempos en el que este deporte poco tiene que ver con el que Stein conoció a mediados del siglo XX. El técnico que hizo grande al Celtic, rival mañana del Barcelona en la Liga de Campeones, como gran alegoría de una vida dedicada al fútbol, falleció en 1985 tras un partido de Escocia ante Gales.

Era el 10 de septiembre. Stein se había hecho cargo del combinado escocés en 1979, con el que alcanzó el Mundial de España 82 -en el que ya tenía 72 años- donde no pudo superar la fase de grupos al caer derrotado ante Brasil (1-4), empatar con la URSS (2-2) y vencer a Nueva Zelanda por 5-1. Escocia buscaba el billete para México 86 emparejada con España, Islandia y sus vecinos galeses. Una derrota en Hampden contra Gales complica la lucha por la segunda plaza de la liguilla que da acceso a una repesca contra el campeón de Oceanía. Con el equipo español líder, Escocia viaja a Cardiff con la necesidad de sumar un punto para asegurarse el segundo puesto.

El partido se disputa en Ninan Park -desde 1910 hasta 2009 casa del Cardiff City- y comienza bien para los locales, dirigidos por Mike England, que se adelantan con un tanto de Mark Hughes. Escocia no funciona. Stein y su entonces ayudante Alex Ferguson deciden arriesgar con un controvertido cambio que a la postre será decisivo para lograr el necesario empate. Gordon Strachan, uno de los referentes del equipo y figura del Manchester United, es reemplazado por Davie Cooper,  jugador del Rangers, de mucho menor calado. Pero un penalti por manos transformado por el propio Cooper a nueve minutos del final dará a Escocia la segunda plaza.

Con el pitido final Stein se desvanece y es traslado por la policía y las asistencias a las dependencias del campo para ser atendido. Mientras los jugadores y la afición celebran el pase de Escocia a la repesca, Big Man, como era conocido, fallece de un infarto en el mismo estadio.

Ferguson tomó las riendas de aquel equipo al que logró la clasificación para la cita de México después de eliminar a Australia en la repesca (2-0 y 0-0). En el Mundial, sin embargo, Escocia tampoco logrará superar la primera fase al caer ante Dinamarca y la RFA y empatar con Uruguay.

Nacido en Burnbank (Escocia), hijo de un minero de Lanarkshire, Jock Stein fue el hombre que rompió con la hegemonía del Rangers en el fútbol escocés de los 60. Dirigió al Celtic (1965-1978) en el mejor período de su historia.  Alcanzó un record no igualado de nueve títulos de liga consecutivos, de 1966 a 1974, incluyendo dos tripletes, y convirtió a los Hoops en el primer equipo británico en conquistar la Copa de Europa en 1967. Anteriormente, como jugador del Celtic (1951-57) ya había levantado una Liga (1954) y una Copa (1957).

Con un equipo formado solo por jugadores escoceses nacidos en Glasgow y sus alrededores, el 25 de mayo de 1967 el Celtic derrotó 1-2 al Inter de Milán de Helenio Herrera, en la final disputada en el Estadio Nacional de Lisboa. Los Leones de Lisboa, liderados en el terreno de juego por el pequeño (1,58 m.), endemoniado y hábil extremo Jimmy Johnstone, se impusieron a un conjunto milanés sin Luis Suárez, con tantos de Tommy Gemmell (62’) y Stevie Chalmers (85’) que dieron la vuelta al gol inicial de penalti de Sandro Mazzola (7’), para inscribir el Celtic en un palmarés que solo conocía cuatro nombres; Real Madrid, Benfica, el propio Inter y el Milan.

Más allá de Parkhead, solo uno de los 26 títulos conquistados no lo logró con el Celtic, la Copa de 1961 ganada con el Dunfermline. Curiosamente, en 1978, Jock Stein dirigió al Leeds United durante 44 días, los mismos que estuvo en el cargo Brian Clough y que dieron lugar a la novela de David Peace The Damned United (2006) adaptada posteriormente a la gran pantalla.

“You’re inmortal” le dijo Bill Shankly tras aquella mágica noche en Lisboa. No se equivocó el que fuera artífice del gran Liverpool, el legado de Stein sigue vivo y su nombre siempre figurará entre los más grandes que han pasado por un banquillo.

@cescguimera 

Siempre a la sombra del poder establecido por Celtic y Rangers, el Queen’s Park, que alega a la esencia romántica del deporte, nunca ha pagado un salario a un jugador

El pasado fin de semana se puso en marcha una nueva edición de la Premier League escocesa. La más singular, y devaluada, de los últimos años por la ausencia del Rangers condenado por las deudas económicas y que allanan el camino del título a un Celtic sin rival aparente. El refundado equipo protestante empezará su nueva andadura en la Third Division, cuarta categoría del sistema futbolístico escocés, en la que coincidirá con el Queen’s Park de Glasgow, un conjunto que mantiene el culto al amateurismo con el que nació el fútbol y que tiene el privilegio de ser el único club que disputa sus partidos en Hampden Park.

Este romántico equipo familiar tuvo un papel fundamental para que el deporte que más pasiones levanta a nivel mundial haya llegado a nuestros días con la fisonomía actual. A él se le deben la creación de la Copa de Escocia, la invención de los largueros para las porterías, la implantación del descanso y  los tiros libres en los partidos, que la selección escocesa vista de azul oscuro o hasta la construcción de estadio que es su casa, el de mayor capacidad el mundo hasta la inauguración de Maracaná en 1950.

Campeón de la Copa de Escocia en nueve ocasiones puede presumir de lo haber pagado nunca un salario a un jugador desde su fundación hace 145 años. Ni siquiera Sir Alex Ferguson, que militó en los Spiders entre 1958 y 1960 percibió una libra por ello. “Esta noche, 9 de julio de 1867, a las 20.30, una serie de señores se han reunido en el número 3 de Eglinton Terrace, al sur de Glasgow, para formar un club de fútbol. En este club, nadie, nadie, cobrará un salario”, reza el acta fundacional del club.

Seis años después del nacimiento del Queen’s Park Football Club se fundaría la Federación Escocesa y se crearía la Copa de Escocia. El equipo no se inscribió en la primera edición de la liga disputada en 1890, pero con el paso de los años no pudo mantenerse impasible ante la vorágine que rodeó el fútbol durante sus primeros años de vida y que lo condujo hacia una tempranera profesionalización. En 1910 el Clyde realizó una fuerte oferta económica por el que era su jugador insignia, Willie McAndrew, y a raíz de este caso la Liga permitió al Queen’s Park retener a sus jugadores hasta el día 30 de abril de cada temporada. Otra norma que, ampliada un par de meses más, se mantiene en la actualidad. Más adelante, en la década de los 50, el equipo comenzó a aceptar futbolistas profesionales cedidos por otros conjuntos aunque con la premisa de que fueran los clubs de origen de los jugadores los que se hicieran cargo de sus salarios.

Hampden Park, estadio nacional de Escocia

En los primeros encuentros internacionales de la selección escocesa la mayoría de los jugadores, procedentes del Queen’s Park, aportaron sus camisetas, entonces azul oscuro, color que el Tartan Army adoptó definitivamente. Además, en la inauguración de Hampden Park en 1903, en un duelo contra el Rangers que esta temporada se repetirá en la cuarta división, la catedral del fútbol en la vieja Caledonia llegó a acoger más de 95.700 aficionados, un record superado en 1937 en un encuentro entre Escocia e Inglaterra (149.415).

Uno de los principios básicos relacionados con el deporte es el que el dinero deshonra su alma. Sin embargo el interés creciente por el fútbol en el norte de Inglaterra y Escocia en la década de los 80 del siglo XIX conllevó, indefectiblemente, la profesionalización del deporte rey en 1884. El Preston North End, el Blackburn, el Bolton o el Darwen fueron los primeros conjuntos en atribuir un salario a sus jugadores, en contraste con los clubs de Londres que se mantenían fieles al principio del amateurismo.

La situación tuvo su punto de inflexión en una eliminaría de la FA Cup entre el Preston y el Upton Park londinense. El partido en la capital británica finalizó 1-1 pero antes del partido de vuelta los capitalinos denunció a la FA que sus rivales utilizaban jugadores profesionales. La investigación pertinente constató lo que ya era un secreto a voces en el creciente mundo del fútbol; que el Preston tenía jugadores a los que había retribuido con sueldos que alcanzaban las 1.500 libras. A estos futbolistas se les buscaban empleos en empresas, como tapaderas, exageradamente bien remunerados.

El Preston North End fue descalificado y suspendido por un año pese a ser uno de los equipos de referencia en aquellos tiempos. A consecuencia de este caso la FA comenzó a controlar los cambios de residencia de los jugadores con la finalidad de detener las contrataciones fraudulentas, en un flujo especialmente grande entre el norte de Inglaterra y Escocia.

Muchos equipos de esta zona, sin embargo, se opusieron a la decisión de la FA en un movimiento que evidenció que estas prácticas estaban generalizadas entre los equipos más potentes. Incluso llegaron a iniciarse conversaciones para crear una federación alternativa para profesionales con equipos del norte y escoceses. A la FA no le quedó otro remedio que aceptar el profesionalismos como medio de supervivencia y el 20 de julio de 1895 reconoció que los jugadores pudieran cobrar de los clubs. Fue entonces cuando se creó una federación amateur que sigue adelante a día de hoy aferrada a un sentimiento de otra época. Como el Queen’s Park de Glasgow.

Después de meses de controversia entre las distintas federaciones británicas, Stuart Pearce ha confeccionado un equipo con cinco galeses pero ningún representante escocés ni de Irlanda del Norte

Los días avanzaban inexorablemente hacia el 27 de julio de 2012 en la cuenta atrás instalada en Trafalgar Square, pero la Asociación Olímpica Británica (BOA) seguía lejos de encontrar el consenso necesario al entorno de la reaparecida selección de fútbol de la Gran Bretaña. Ayer, Stuart Pearce dio a conocer la lista de 18 convocados para disputar el torneo olímpico en la que figuran cinco galeses, Ryan Giggs, Craig Bellamy, Joe Allen, Aaron Ramsey y Neil Taylor, pero ningún representante de Irlanda del Norte o Escocia.

Las federaciones de Escocia, Gales e Irlanda del Norte se mostraron reacias a ceder sus jugadores desde que se dio a conocer que Gran Bretaña participaría de nuevo en los Juegos. El pasado mes de noviembre, sin embargo, tras hacerse público su nombramiento, el seleccionador inglés sub’21 expresó el deseo de poder tener “libertad” para contar con futbolistas de todas las nacionalidades, al mismo tiempo que surgían nuevas voces reticentes a la propuesta.

Uno de los primeros en pronunciarse fue el ex seleccionador escocés, Craig Brown. “Deseo todo el éxito al equipo británico, pero estaría decepcionado si algún jugador escocés formara parte de él. Tenemos una autonomía en nuestro fútbol que se vería comprometida”, aseguró Brown, que calificó de “egoístas” a los jugadores que aceptasen la llamada de Pearce.

La polémica se prolonga desde que la BOA, aprovechando el regreso de los Juegos a la capital, anunció en 2008 la intención de recuperar el combinado británico. Escocia, Gales e Irlanda del Norte se opusieron al equipo británico desde el principio ante los temores de perder el estatus especial que mantienen dentro de los organismos que dirigen el fútbol, y que les permite competir a nivel internacional de forma independiente pese a formar parte del Reino Unido. Un privilegio solo compartido pos las Islas Feroe, que lo hacen bajo su bandera y no la de Dinamarca.

El Comité Olímpico Internacional, no obstante, solo reconoce la Gran Bretaña, y el renacido combinado también cuenta con el apoyo de la FIFA. A finales de 2011, la BOA anunció un “acuerdo histórico”, rápidamente desmentido por el resto de federaciones. “No tengo constancia de este acuerdo, pero nosotros no tenemos nada que ver con este torneo”, señaló, tajante, el presidente de la federación escocesa, George Peat. En el mismo sentido se manifestó su homólogo galés, Phil Pritchatd, al afirmar que el Comité Olímpico Británico no les “representa” y no tiene “ninguna autoridad” para decidir en su nombre.

Craig Bellamy y Ryan Giggs, dos leyendas de fútbol galés en el Team GB

La selección de la Gran Bretaña ha participado en la cita olímpica en ocho ocasiones, la última en Roma 1960, en las que cosechó dos medallas de oro, precisamente en Londres 1908 y Estocolmo 1912. Previamente también había disputado los torneos de exhibición en París 1900 -en los que también ganó el oro- y Saint Louis 1904.

Cuesta creer que el renacimiento de la selección británica pueda cuajar en una nación como Escocia, en la que el Partido Nacionalista Escocés (SNP) gobierna con mayoría absoluta desde el pasado mes de mayo, de la mano de Alex Salmond, y ha anunciado un referéndum para la independencia al que Londres no se opondrá. En las competiciones deportivas, además, opta por la canción “Flower of Scotland”, con varios versos beligerantes con el rey inglés Eduardo II, por delante del himno oficial.

Pese a la firmeza de su postura, las tres federaciones no tenían ninguna potestad legal para impedir que sus jugadores formarn parte del equipo británico si eran seleccionados por Pearce. La FIFA, por si acaso, ya se cubrió las espaldas y dio el visto bueno a un combinado formado íntegramente por jugadores ingleses.

La posición de los jugadores, en cambio, ha sido más flexible. Uno de los que se mostró abiertamente partidario del combinado británico fue sido el defensa escocés del desaparecido Glasgow Rangers -equipo de seguidores mayoritariamente unionistas- David Weir. “Si me convocaran, cosa que creo complicada (tiene 41 años) iría sin pensármelo. Creo que es una postura extendida entre los jugadores escoceses. La Federación puede decir lo que quiera, pero es una oportunidad única para cualquier jugador y el que la rechace se va a arrepentir para siempre”, aseguró en su momento.

Además de Weir, también mostraron su predisposición a jugar con la Gran Bretaña Gregg Wylde y Kyle Hutton, también del Rangers, Adam Matthew del Celtic, equipo con afinidades nacionalistas irlandesas, el galés del Arsenal Aaron Ramsey –finalmente en la lista de Pearce– o su compatriota del Tottenham, Gareth Bale, fuera de la convocatoria por lesión y al que le llovieron las críticas de sus compatriotas por posar con la camiseta británica. Por el contrario, otro ex seleccionador escocés, George Burley, aseguró que “lo más importante es mantener intacta nuestra identidad”. Una postura compartida por el delantero galés Robert Earnshaw (Cardiff City) o por la estrella femenina Julie Fleeting: “Unos Juegos Olímpicos son fantásticos, pero soy escocesa”, afirmó la delantera del Arsenal.

Las federaciones británicas se fundaron con anterioridad a la FIFA, creada en 1904. La inglesa fue la pionera en 1863, seguida de la escocesa (1873), la galesa (1876) y la norirlandesa (1890). Las cuatro, además, integran la International Football Association, el organismo que junto con al propia FIFA estudia y decide los cambios en el reglamento.

El Hearts se proclamó el sábado campeón de la Copa de Escocia ante el Hibernian (1-5) en la primera final entre los dos equipos de Edimburgo desde 1896

El 1896, todavía en plena época Victoriana, Hearts e Hibernian se jugaron la Copa de Escocia, la primera, y hasta el pasado sábado única final en esta competición entre los dos grandes equipos de Edimburgo. Entonces, como dos días atrás, ganó el Hearts, en aquella ocasión por 3-1. Este sábado los, los hibs se quedaron de nuevo sin poder alzar el título y vieron como su gran rival ciudadano les endosaba una dolorosa goleada (1-5).

Siempre a la sombra de los dos grandes de Glasgow, Celtic y Rangers, Heats e Hibernian no pueden presumir de un gran palmarés. Los jambos o maroons, como eran conocidos históricamente, sumaron el sábado su octavo título del Copa (1891, 1896, 1901, 1906, 1956 1998 y 2006), al que hay que añadir cuatro ligas (1895, 1897, 1958 y 1960), otras tantas Copas de la Liga (1954, 1958, 1959 y 1962) y haber llegado a disputar la previa de la Liga de Campeones en 2007.

Los hibs se pueden enorgullecer de haber sido el primer conjunto británico en disputar la Copa de Europa la temporada 1955-56 ya que el Chelsea, campeón de la liga inglesa y uno de los conjuntos seleccionados por el diario L’Equipe para el estreno, declinó participar en la primera edición de la competición. A lo largo de sus 137 años de historia han levantado cuatro títulos de liga (1903, 1948, 1951 y 1952), dos copas (1887 y 1902) y tres copas de la liga (1972, 1991 y 2007).

La rivalidad entre Hearts y Hibernian tiene ciertas similitudes a la que protagonizan los dos grandes equipos de Glasgow, aunque las connotaciones políticas no alcanzan las mismas dimensiones. Los jambos fueron fundados en 1874 por un grupo de jóvenes miembros del club de danza The Heart of Midlothian que prefirieron optar por el deporte y mantuvieron el nombre de su club, adoptado del libro de Walter Scott. De orígenes protestantes, nunca se ha posicionado tan abiertamente unionistas británicos como el Rangers.

Los de Easter Road, por su parte, nacieron en 1875 de la mano de un grupo de inmigrantes irlandeses del barrio de Leith y optaron por el nombre con el que era conocida Irlanda durante la época romana, Hibernia. El Celtic se fundó posteriormente, en 1888 inspirado en el Hibernian. Uno de sus seguidores más ilustres es el popular escritor Irvine Welsh, autor de Trainspotting (1993) o Acid House (1994), nacido en el barrio.

El primer derbi de Edimburgo se jugó en el día de Navidad de 1875, pero no fue hasta 21 años más tarde que ambos se vieron por primera vez las caras por un título, en la vigesimotercera edición de la Copa de Escocia. Aquella tarde del 20 de marzo la final de disputó en Logie Green, el estadio del por entonces tercer equipo de la ciudad, el St. Bernards, desaparecido en 1943. Fue la última final no jugada en Glasgow ya que desde entonces el partido decisivo por el trofeo más viejo del fútbol (la copa se entregó por primera vez en 1874, mientras que pese a que la FA Cup inglesa comenzó a disputarse dos años antes el actual trofeo data de 1911) siempre se ha disputado en Hampden Park, Celtic Park o Ibrox.

El pasado sábado sobre el terreno de juego no hubo color y el Hearts se impuso con comodidad. Darren Barr y el checo Rudolf Skacel situaron el 0-2 en el marcador antes de la media hora. Pese al atisbo de esperanza que supuso el 1-2 de James McPake (41’) los de Tynecastle prácticamente sentenciaron con el 1-3 obra de Danny Grainger (48’) en el lanzamiento de un penalti que supuso, además, la expulsión de Pa Kujabi. Ryan McGowan (50’) y de nuevo Skacel (78’) sellaron la goleada.

El seleccionador escocés Craig Levein llama a siete jugadores nacidos en Inglaterra para el amistoso del próximo día 29 ante Eslovenia

Presente pero en estado de letargo durante más de tres siglos, desde la firma del Acta de Unión entre Escocia e Inglaterra que dio origen al Reino Unido en 1707, el nacionalismo escocés atraviesa por uno de los momentos de más efervescencia. Con el referéndum de independencia  de 2014 en el horizonte, el seleccionador Craig Levein ha llamado a siete jugadores nacidos en suelo inglés de cara al amistoso del próximo día 29 ante Eslovenia en el Bonifika Stadion de Koper.

El centrocampista del Blackpool Matt Phillips ha sido el último en cruzar la frontera. Internacional inglés sub 20 en diez ocasiones, es seleccionable con el “Tartan Army” por el origen escocés de sus abuelos. El discípulo de Ian Holloway en los “Seasiders” se une a Phil Bardsley (Sunderland), Matt Gilks (Blackpool), Craig Mackail-Smith (Brighton), James Mackie (Queens Park Ragers), Russell Martin (Norwich) y James Morrison (West Bromwich) en la lista de foráneos a las órdenes de Levein.

“No nos hemos olvidado del talento nacional, pero tenemos que mirar por nuestro bien. Otros países lo han hecho durante años y no es casualidad que muchos de ellos hayan cosechado éxitos”, aseguró el seleccionador. “Estoy muy orgulloso de mis raíces escocesas, pero mi trabajo consiste en tener las mejores opciones de llegar al Mundial de Brasil”, añadió Levein para justificar su decisión. Y es que  en los últimos meses Escocia se ha posicionado de forma clara en contra de la selección británica de fútbol que participará en los Juegos Olímpicos de Londres de este año, por miedo a perder su estatus ante la FIFA.

Matt Phillips, último inglés llamado por Escocia

El auge del nacionalismo escocés en los últimos años se materializó en las urnas el pasado mes de mayo, cuando el Partido Nacionalista Escocés (SNP) alcanzó la mayoría absoluta. El Primer Ministro, Alex Salmond, no escondió en ningún momento las intenciones de convocar un referéndum de independencia, que se formalizaron el pasado diez se enero cuando la petición llegó a manos del Primer Ministro británico, David Cameron, en una decisión sin precedentes después de 300 años de anexión. En un ejemplo envidiable de cordura y democracia, Westminster no se opuso a las intenciones de Salmond. A día de hoy la pugna se centra en la fecha de celebración. Londres acepta un margen de 18 meses sabedor de la actual victoria del “No”, mientras que Escocia apuesta por 2014 para tener margen de convencer a los indecisos sobre las ventajas de separar la cruz de Saint Andrew de sus compañeras de Saint George y Saint Patirck en la Union Jack.

Además de Matt Phillips, el defensa del Celtic Charlie Mulgrew es la gran novedad de la convocatoria escocesa completada por Charlie Adam (Liverpool), Barry Bannan (Aston Villa), Christophe Berra (Wolverhampton),  Scott Brown (Celtic),  Gary Caldwell (Wigan), Don Cowie (Cardiff), Graham Dorrans (West Bromwich), James Forrest (Celtic), David Goodwillie (Blackburn), Craig Gordon (Sunderland),  Grant Hanley (Blackburn), Alan Hutton (Aston Villa), Allan McGregor (Rangers), Kenny Miller (Cardiff City), Barry Robson (Middlesbrough) y Robert Snodgrass (Leeds United).

Los aficionados de Escocia silbaron el himno de Liechtenstein en los prolegómenos del partido de clasificación para la Eurocopa 2012 por su similitud con el ‘God Save The Queen’.

Siempre al pie del cañón, fieles como pocos, bebedores empedernidos pero siempre respetuosos, la afición escocesa sorprendió el pasado martes por el abucheo con el que recibió el himno de Liechtenstein en Hampden Park antes del partido de clasificación para la Eurocopa 2012. Un episodio que ha obligado a la Scottish FA a pedir disculpas públicamente. ¿El motivo? La melodía nacional del pequeño Principado es la misma que la del himno inglés.

Por lo que a fútbol se refiere, Esocia ganó 2-1 gracias a un tanto del central del Middlesbrough Stephen McManus a tres minutos del final. Mario Frick (47’) adelantó por sorpresa a los visitantes y Kenny Miller (Rangers) empató en el 63’ para los que dirige Craig Levein. Los escoceses son líderes del Grupo I con cuatro puntos en dos partidos.

Tras mantener el cargo pese a no clasificarse para el Mundial, la Federación no ha tolerado la derrota del sábado ante Gales (3-0)

La Federación Escocesa no aguantó. George Burley fue cesado ayer de su cargo de seleccionador tras la pobre imagen ofrecida por el equipo en la derrota del sábado ente Gales por 3-0, en la que los goles llegaron en menos de veinte minutos (17’, 32’ y 35’).

Burley has estado 22 meses al frente del combinado escocés, período en el que sólo ha sido capaz de ganar tres de los catorce partidos disputados. Escocia finalizó tercera del Grupo 9 de clasificación para el Mundial de Sudáfrica, con 10 puntos, por detrás de Holanda (24) y Noruega, segunda con  también 10 puntos gracias al gol average, aunque fuera de la repesca.